ESTA BITÁCORA se caracteriza por decir las cosas de una forma directa, huyendo de eufemismos y circunloquios; las verdades del barquero se plasman en sus páginas virtuales para quien tenga un espíritu dispuesto. No son lecturas para todos los públicos.

Quizá haya quien no comparta las formas. Quizá haya quienes no entiendan el mensaje. Es lo que ocurre cuando se publican enunciados que no están al alcance del común en su tiempo. Nos han insultado, incluso nos han amenazado; pero todavía nadie ha demostrado que mintamos ni que estemos equivocados.

Algunos, escasos y escogidos, habíamos denunciado el tráfico laboral de niños para mayor gloria del fútbol, situación consentida por los Estados europeos y los organismos rectores del balompié. Y lo hicimos antes de que alguna ONG lo pusiera de moda (recientemente).

Hemos criticado la irrupción estruendosa de los gobiernos en el mundo del dopaje, sin tacto ni consideración para terminar con una práctica institucionalizada desde hace más años de los que nos atrevemos a reconocer. Hemos avanzado que tal actuación, más demagógica que eficaz, no solucionará el problema sino que lo proscribirá a un gueto más insano de lo que ya es. Pero los votos se computan en cuatrienios, y un lapso de veinte años es inabarcable para el político de hoy.

Llevamos tiempo predicando que las selecciones deportivas nacionales no representan a ningún país, de la misma forma que una miss tampoco representa a su país. Tanto los deportistas profesionales como estas estupendas modelos forman parte de un negocio privado en formato de concurso.

Criticamos también la estrategia de pan y circo que aborrega a los administrados, felices cuando “su” selección gana y conformes cuando el precio de los combustibles rompe máximos.

Son muchas las correcciones en el sistema deportivo a modo de crítica ácida que llevamos solicitando. Pero también somos plenamente conscientes de que no interesa implementar cambio alguno.

Ni siquiera interesa comenzar a realizarlos. A quienes correspondería hacerlos es a los poderes establecidos, sin embargo es a ellos a quienes favorece el statu quo actual. Que se den situaciones poco honestas no agobia a quienes se sientan en los tronos de las esferas de poder.

No es de extrañar que en ciertas ocasiones se den sinsentidos, situaciones absurdas, verdaderos anacronismos que sacuden la atención de las humildes gentes que pueblan el común en bares, tascas y tabernas, pero también en hoteles, bancos y estadios, y que no alcanzan a explicarse que se den extravagantes situaciones no previstas por el sistema.

No les encaja en el puzzle mental que llevan instalado de serie que se pida la condena pública y el ostracismo nacional para quien marca dos soberbios goles en un campeonato de Europa sólo por haber nacido físicamente en un país y jugar al fútbol con los vecinos del otro lado de la frontera.

Algún rodamiento recalienta su razonamiento y necesitan una explicación fácil y ajustable que no ponga en tela de juicio ese sistema que al mismo tiempo que les amamanta les impide pensar.

Tras el dos a cero que dejaba maltrechas las aspiraciones de la selección de la federación polaca de fútbol, goles ambos de Lukas Podolski —polaco de nacimiento y afincado desde niño en Alemania—, nos desayunamos con la siguiente noticia:

Un partido ultracatólico polaco pide retirar la nacionalidad a Podolski y Klose

20MINUTOS.ES. 11.06.2008 - 13:46h
• Un representante del LPR dice que no se puede admitir que deportistas con pasaporte polaco jueguen en selecciones de otros países.
• […]
• Los medios de comunicación polaca se burlan de la propuesta del representante del LPR.

Para ser ecuánime, o quizá para desviar la atención de los dos dardos de Podolski que debían lacerar el culo de quien ya no tenía responsabilidades políticas en Polonia, se pedía el mismo trato para Miroslav Klose.

La opinión pública —que no es lo que opina el público sino lo que se puede opinar en público—, liderada por los medios de comunicación, cayó sobre el capcioso y oportunista Orzechowski.

Aquí, en la ya no tan ultracatólica España (a dios gracias), los más puritanos también se mofaron, entre ellos el diario deportivo con mayor número de ventas:

Un partido ultracatólico quiere retirar la nacionalidad polaca a Podolski y Klose

»Lo cierto es que los dos goles marcados por Lukas Podolski y la buena actuación de Klose escuecen a la afición polaca, que se echa las manos a la cabeza con desesperación cuando se les recuerda que dos ‘polacos’ derrotaron a Polonia. Ambos jugadores emigraron a Alemania siendo niños y, aunque conservan la nacionalidad polaca, también tienen pasaporte germano y juegan desde sus inicios con el combinado de ese país.

Ese “quiere” del titular se me antoja una burlesca forma de repulsa. Sin embargo este mismo diario es el que, en pos de aumentar el volumen de ventas, espoleaba a los aficionados españoles con consignas de corte patriótico.

Esta es la pieza del rompecabezas que descuadra a los fieles del futbolismo. En su ínfimo saber, los postulados de Orzechowski son correctos. Quien traiciona a su país no puede seguir disfrutando de las ventajas que le reporta su nacionalidad. Y puesto que las selecciones nacionales de fútbol representan cada una a su país, jugar en otra selección nacional supone una traición.

¡Ah…!, la ecuación se despeja recordando a los insustanciales fieles de la nueva religión que el fútbol no es más que un deporte.

Pero ese engranaje sigue chirriando… Es un paso atrás en el razonamiento económico-patriótico-futbolero. La ecuación se “despeja” pero no se resuelve, y queda reducida a un absurdo.

Reseñemos que las arengas de los medios de comunicación durante la pasada Eurocopa no eran patrióticas, sino patrioteras. Existe una sutil e importante diferencia. Ellos lo saben, pero no es rentable retirar la venda de los ojos de quienes ahora se sienten más españoles. Hay crisis desacelerada, sí, pero se han vendido más camisetas de la selección de la federación española de fútbol y más banderas españolas que en los doce meses anteriores.

Incluso personas con mucho mundo a sus espaldas confunden las churras con las merinas y han hablado del triunfo de la patria.

Ver un equipo conjuntado, con gente de todas las tierras de España, trabajar unidos en un partido maravilloso, de relojería suiza, devuelve la confianza en este país.

[las negritas son mías, pero todo el artículo rezuma una falaz baba nacional-deportiva que llega a ser estomagante]

¡Insensatos! Este dislate nacional es un engañabobos del que todos son cómplices y víctimas a la vez.

Tendrán que pasar otros tantos años para que una ONG ponga de moda la crítica al patrioterismo futbolero —y deportivo—. Aquí ya lo hemos dicho antes de ahora.

15 de julio de 2008