ESTA BITÁCORA ha entrado en modo vacaciones hace ya unos días. En esta ocasión no hay foto fin de curso, pues ni tiempo he tenido para buscarla. Si me topo con algo simpático lo subiré sin ningún cargo de conciencia.


Pues aquí estoy yo… ¡Qué suerte poder romper el reloj!

Y es que en realidad seguiré por el barrio tratando de hacer unos cambios en ésta que, junto con Por el Arco del Triunfo, es una de las bitácoras decanas en la bitacorosfera deportiva española, ecos de aquella excelente cosecha del 2004.

Las pocas que nos precedieron ya no están con nosotros. Mantuvieron todas un selecto sabor a crítica e inconformismo con el tinglado deportivo que hoy por desgracia no abunda.

Con orgullo podemos decir, tanto Juan Puñetas (de el Arco) como quien suscribe (la aguja), que hemos visto nacer al Bar Deportes, y que hemos asistido con satisfacción a la consolidación de la que sin duda es la mejor bitácora deportiva hispana, digan lo que digan las estadísticas. Mi más sincera enhorabuena a “Manolo”, el dueño del Bar.

Tras la irrupción tempestuosa por estos pagos bitacoriles hace ahora dos años de ciertos creídos gurús de la cosa deportiva, al bajar la marea sus bitácoras se quedaron varadas en playas crematísticamente soleadas dejando despejada de egos profesionales la blogocosa deportiva española.

En cuanto a las bitácoras deportivas del otro lado del Txarko, siguen en la brecha desde los inicios de los eones tanto Misceláneas del fútbol como Desde el sillón, sin haberse notado mengua en su calidad haber menguado un ápice su calidad tras todos estos años.

Para los que gustamos de leer buenas críticas deportivas, huyendo tanto de aplaudidores, secuaces y adláteres, como de aficionados con el termostato neuronal averiado, he creado un anillo bitacoril deportivo al que llamo Sector crítico.

Tras las forzadas y necesarias vacaciones que emplearé en remozar esta bitácora (antes Aguja de Bitácora y hoy El espectador), también habrá cambios en cuanto a las direcciones electrónicas. Pero todo será comunicado a su debido tiempo.

Permítaseme, al final, atizar de nuevo con mi consejo pre-vacacional que nunca me cansaré de repetir: POR FAVOR, PRUDENCIA AL VOLANTE.

¡Nos vemos a la vuelta!

29 de julio de 2008