Nota: el documento adjunto al que se hace referencia al final de la noticia de munideporte.com (enlazada más abajo) se encuentra en la cabecera de la propia nota de prensa.

LOS COMUNISTAS VERDES presentan un programa político deportivo de compromiso. Estoy por asegurar que cuando lo estaban confeccionando se les fue la pinza y no pensaron en el deporte. Entonces munideporte.com les pidió un extracto para publicarlo y ellos, no queriendo ser menos que los otros dos partidos, garrapatearon unos apuntes.

En su programa electoral completo (enlace a su sede web) sólo se hace referencia al deporte en 3 ocasiones (páginas 96, 131 y 146).

Un olvido imperdonable o cuando menos de difícil justificación. Ya he dicho en el primer artículo de esta serie que el deporte no suma votos pero sí que los puede restar. En mi opinión, la ausencia de un programa deportivo en su programa debería ser motivo de pérdida de votos.

El par de páginas con las que posiblemente han pretendido salir del paso a última hora son aún más deshonrosas que el olvido. Lo breve, si bueno, dos veces bueno, nos recuerda el refranero. Y lo breve, si malo, dos veces malo, pienso yo. El programa que nos ofrecen es escaso y paupérrimo.

No son más que una colección de ideas inconexas y deslavazadas que dicen muy poco de las ambiciones de esta coalición de izquierdas. Después, si las urnas les dan la llave de la gobernalidad, pedirán la cartera de deportes a fin de entregar premios y subvenciones durante cuatro años, cuestiones ellas que dan buena imagen.

Pero basta de criticar la actitud general de los camaradas de Llamazares y pasemos a lo particular. Como sólo son once puntos, me tomaré la libertad de no dejar ninguno sin escarnecer.

Comienzan haciendo balance de la legislatura en materia de deportes y arrogándose el protagonismo de algunas de las iniciativas sacadas adelante, dejando entrever que son promotores de la ley contra el dopaje y la ley contra la violencia en el deporte, además de la ordenación de las enseñanzas deportivas.

Continúan con una declaración de intenciones que a mí se me antoja manida, sobada, ajada y revenida. Parten de principios ya superados en los años ochenta del siglo XX. ¿Cómo se puede iniciar los contenidos de un programa político desde necesidades ya cubiertas? ¿Es que no vamos nunca a superar cosas como el acceso a la práctica del deporte para todo el mundo? Ésta no es la mejor manera de avanzar.

Muy rimbombantemente encabezan sus once puntos diciendo «Podemos destacar entre las propuestas concretas». Pero ¿cómo que destacar si no había ninguna propuesta deportiva en su programa político?

Mas no puedo por menos que estar de acuerdo plenamente con la primera de las propuestas —la más extensa de todas—, hasta el punto de que mi reacción inicial ha sido exclamar: ¡me han leído todos estos años!

En él los comunistas verdes se oponen por completo al último punto que he criticado en el programa de los populares. Y hablan del reconocimiento internacional de «[…] los sistemas deportivos autonómicos avanzados».

El segundo punto es redundante tanto con la declaración de intenciones como con el trabajo realizado por los distintos gobiernos españoles desde finales de los años ochenta del pasado siglo hasta hoy. ¿Qué propuesta es ofrecer lo que ya se está haciendo? Me temo que de once puntos, algunos son palabrería hueca.

El punto 3 puede ser tildado de subversivo y peligroso habida cuenta de que podría provocar un infarto en almas sensibles: «Hay que acabar con las dificultades legales que imposibilitan la participación de personas inmigradas en las selecciones deportivas». ¡Hala!, adiós al concepto de “selección nacional”. Y yo me pregunto, ¿qué pasa con el derecho a participar de los deportistas locales?

Pero por muy avanzado y ultraprogresista que parezca este punto, los comunistas verdes cometen el mismo error que los socialistas y los populares. Quieren imponer sus criterios políticos a las organizaciones deportivas internacionales.

Confunden la aplicación de la ley Bosman y los derechos de los trabajadores comunitarios con allanar el terreno para que las federaciones acaben comprando talentos deportivos a países extranjeros, dado que una selección está reservada a la elite. Mientras en los criterios de subvención a las federaciones se primen las medallas conseguidas, habrá mercado de deportistas nacionalizados.

Tendremos medallas, sí, pero no conseguidas por deportistas nacionales, sino por deportistas inmigrantes contratados ex profeso. El resultado será una inversión en talentos deportivos consagrados o en vías de consagrarse en detrimento del deporte base, puesto que los recursos económicos son finitos (recordemos el caso de Johann Mueleg y el cabreo de (†)Paquito Fernández Ochoa).

El punto cuarto no es una propuesta: «La violencia en los espectáculos deportivos es una lacra que es necesario erradicar definitivamente». ¡Toma!, y el hambre, el paro, el analfabetismo, la violencia doméstica o la intolerancia. Señores, que esto es un programa de propuestas políticas. ¡Vaya cara rellenar papel con esto!

El quinto punto, tres cuartos de lo mismo. Sobre el punto 6 diré que es una solemne majadería. Tenía pensado escribir sobre esa Carta Verde del Deporte Español dedicándole un artículo completo. He leído el documento enviado por el CSD a los ediles deportivos y adelanto que se trata de un concurso entre ayuntamientos tintado de medioambientalismo en el que al final habrá una puesta en común. Y es de prever que el premio se dará al ayuntamiento que más convenga en su momento.

El punto séptimo es más de lo mismo; la manipulación del sistema deportivo por parte del mundo político. Dicen que el dinero generado por el deporte de elite debe revertir en el deporte base. Pero ocurre que el deporte de elite se inscribe en la esfera privada del deporte y el fomento del deporte base se lo han arrogado las Administraciones públicas. La idea no es nueva, pues hace años que un porcentaje de la recaudación de las quinielas está destinado al fútbol base. Otra cosa es que llegue… a su debido tiempo.

En el punto octavo estos comunistas verdes del siglo XXI siguen inmiscuyéndose en la organización del deporte profesional, que es un ámbito privado (se reconoce en la misma ley del deporte). Proponen legislar sobre algo que en el deporte profesional USA lleva tiempo implantado: el salary cap o tope salarial. Señores, esa iniciativa debe partir de la esfera privada del deporte: clubes, SAD, federaciones y ligas profesionales. Si no lo hacen, allá ellos y las diferencias que creen entre sí. Pero tal y como está diseñado el deporte europeo profesional, con ascensos y descensos entre categorías, con federaciones para el deporte profesional intervenidas por los Estados, eso es una utopía.

El punto nueve… Ehrr… ¡Ahí va!, si no hay punto nueve. Los comunistas, en vez de rellenar su programa con los ya criticados blablablás (palabrería vana), directamente engordan su programa saltándose la numeración. Cuando he dicho que no se han ocupado para nada del programa deportivo era por algo.

En el décimo punto (al menos el numerado como tal) proponen fiscalizar a todas las federaciones. Pues muy bien, pero que empiecen por las que más dinero perciben del Erario público.

Y el punto numerado como undécimo… Bueno, me niego siquiera a criticar majadería como la ahí expuesta. ¡Qué afán por regularlo todo!

El programa político deportivo de los comunistas es inexistente. Una burla al votante que se haya tomado la molestia de buscarlo. Un cero patatero en lo deportivo para esta coalición de izquierdas por vagos.

7 de marzo de 2008

Los otros artículos de la serie:
• Erecciones nacionales 2008
• Erecciones nacionales 2008: PSOE
• Erecciones nacionales 2008: PP