bitácora cáustica e irreverentede un descreído del deporte

nueva dirección: www.elespectador.eu

Para agrandar la letra utiliza [Ctrl] + [+]

 Radicales esperpénticos

Lunes, 18 de Febrero de 2008  |   la aguja  |   Hay 2 comentarios

 http://www.agujadebitacora.com/2008/02/radicales-esperpenticos/trackback/

LA ESTRATEGIA de radicalizar la lucha contra el dopaje está deparando momentos esperpénticos (cosa que era de esperar). Si la costumbre hace ley —que viene a ser un aforismo del derecho romano: consensus facit legem—, no es de recibo entrar en una comunidad democrática con la espada en la mano para poner orden allí donde las cosas llevaban años torcidas.

Pretender acabar con las prácticas del dopaje en el deporte dando mandobles a diestro y siniestro tiene que llevar necesariamente a situaciones en las que la intransigencia y la “tolerancia cero” acaben imponiéndose, por enroque, a la aplicación del sentido común.

Desde hace unos meses se está sancionando a deportistas por el uso de crecepelos. El caso más sonado ha sido el del brasileño Romario: «Romario da positivo por un crecepelo».

En España existen otros dos casos, aunque con menor repercusión mediática: José Antonio Pecharromán (ciclista) y Borja Criado (futbolista).

Con la mentalidad de los tenaces luchadores contra el dopaje no es plausible autorizar el uso de crecepelos que contengan alguna sustancia prohibida. Piensan que si ceden se abrirá una puerta al dopaje encubierto por mediación de las AUT. ¡Todos los deportistas acabarían siendo alopécicos con tal de justificar la presencia de ciertas sustancias en su organismo!

Y no les falta razón. El ganador del Tour 2006, Óscar Pereiro, ¡es asmático!. El propio Floyd Landis y el mismísimo Lance Armstrong son enfermos. Ya he dejado constancia en otra ocasión de cómo el total de la tripulación de una trainera (13 remeros y el timonel) gozaban de autorizaciones para uso terapéutico (AUT), por lo que se administraban ciertos medicamentos que otros más sanos ni podían oler.

¿Quieren oír un desafuero? El Frenadol PS® lleva entre sus componentes una sustancia llamada pseudoefedrina, calificada como estimulante. En la última relación del CSD sobre sustancias prohibidas en el deporte la pseudoefedrina ya no es considerada una sustancia prohibida. ¿Cuántas veces los ciclistas han tenido que correr con un catarro o una gripe y no han podido ni acercarse al medicamento que les aliviaría?

Es probable que hace unos años alguien perdiera su título de campeón por el uso de ese medicamento —o por el de un anestésico local, que también han dejado de estar prohibidos—. Si los efectos de la sustancia no han cambiado, ¿qué es lo que ha cambiado?

¿Hubo investigaciones que desaconsejaron mantener la sustancia en la lista negra? ¿O ha cambiado la mentalidad de los que deciden qué autorizar y qué prohibir? Si ha sido esto último yo quiero saber cuánto ha costado que revisaran sus conceptos.

Ahora tenemos la guerra con los crecepelo. ¿Van a acabar permitiendo las sustancias que contienen dentro de cuatro o seis años? El caso de Borja Criado es especialmente sangrante. Nos insinúan en la noticia que Manuel Fonseca, Director General de Deportes, parece que se hubiera propuesto acabar con la carrera del chaval, pues había sido absuelto en primera instancia (me temo que la solicitud de AUT llega tarde).

Además el finasteride, la sustancia prohibida del crecepelo, no lo está por ser una sustancia dopante, sino una sustancia enmascarante (prohibida igualmente, pero no por mejorar el rendimiento deportivo). ¿Habrá que ir al boticario con el catálogo farmacológico en la mano?

La escalada de despropósitos que encabeza nuestro creído CSD culminará el día que cometan una tropelía de bulto en nombre de su sacrosanta y alocada cruzada. Pero entonces será tarde para corregir los atropellos de que han sido víctimas otros deportistas que habrán ido quedando en el camino.

Llevo tiempo diciendo —y no pienso cansarme de recordarlo— que la solución contra el dopaje debía haberse planteado a largo plazo —a quince o veinte años— y tratar de erradicar este hábito arraigado desde hace mucho tiempo en el mundo del deporte a través de la educación y la concienciación. Pero claro, eso no proporciona medallas a los manolofonsecas que precisan de exhibirlas para salir en las fotos o medrar en el escalafón.

Nota: Me he tomado la molestia de picar la Resolución (67) 12, sobre el dopaje de los atletas, por si a alguien le puede servir de inspiración (no la he encontrado en Internet).

Esta Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa, que data de 1967, no sólo es la primera que emitió este comité sobre el asunto del dopaje, sino que también es la primera (según mis fuentes) que se emite referente al deporte desde lo que hoy es la Unión Europea (a España le quedaban casi 20 años para ingresar en la CE).

Los que gusten de leerla (es breve y se lee con suma facilidad) notarán la sencillez con la que se aborda la problemática y encontrarán los motivos iniciales —y por ello más puros— que dieron pie a la lucha contra el dopaje. Que hace 40 años un Comité de Ministros se tomara la molestia de publicar este documento, detectando contraindicaciones sociales, quiere decir que el dopaje ya existía mucho antes.

18 de febrero de 2008



Versión imprimible
De tertulia
el miniblog de
El Espectador

Deja tu opinión

Hay 2 comentarios a “Radicales esperpénticos”

[Más abajo puedes dejar tu opinión]

 Suscríbete a los comentarios sin necesidad de comentar

El sistema de comentarios permite anidar respuestas para mantener una conversación
Comentario de Juan Puñetas

Lo peor de todas las religiones son los conversos. Aquellos que pasan de una a otra, creen haber descubierto el Mediterráneo o el Atlántico y, por igual, aspiran a que los que aún continúan instalados en el error se conviertan a su nueva religión. Eso es lo que son esos tipos a los que criticas tan acertadamente: conversos. Los mismos que seguramente -si conocían la Resolución que citas- les parecía ridícula y absurda en su momento. En estos momentos también se lo parecerá, pero desde la óptica contraria.

Así que caerán en más excesos. Es que ya los veo con mi satírica bolita de cristal: declararán dopantes a la tortilla de patatas, al chorizo o a la fabada. Serán reos quienes tomen colacao, tortitas de maiz o pan con aceite. Porque cualquiera de estos productos alimenticios tienen componentes que son capaces de producir una alteración artificial de la bioquímica de quien se los introduce en el cuerpo, coadyuvando a mejorar artificialmente su rendimiento físico y deportivo.

Sí, amiguitos y amiguitas: todo elemento que nutra al cuerpo vía oral, anal o cutánea puede ser considerado dopante. Todo depende de la largueza o cortedad de la manga de los conversos que estén al frente de las diversas iglesias deportivescas.

 
Comentario de la aguja

Siempre quedará la homeopatía (que dicen que no es ciencia y que si todo son placebos), la acupuntura, la reflexoterapia y digitopuntura. Y por qué no, la aromaterapia. Puede que algunas sean cantos de sirena. Pero si a alguien le funcionan…

[Por algún motivo que desconozco, el sistema se niega a permitir también en este artículo una respuesta anidada a tu comentario]

 
· Leer los comentarios anteriores
››› La responsabilidad de cada comentario corresponde a su autor

Aquí puedes dejar tu opinión

“Lo que usted afirma me parece disparatado, pero
defendería con mi vida su derecho a decirlo” (Voltaire)

—Ningún campo es obligatorio—

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

[reducir caja de texto || ampliar caja de texto]

“Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor
decirlo con buenas palabras” (Shakespeare)