Religión y deporte
ve al foro ↓
http://www.agujadebitacora.com/2008/01/religion-y-deporte/trackback/
sociedad
ESCAMOSO TÍTULO, ¿verdad? A fuer de ser sincero tengo que comenzar haciendo una confesión: huyo por sistema de todo cuanto hieda a religión. No me sentiría una persona libre si aceptara que un dios omnipesado me fiscalizara los pensamientos.
Al último reducto de intimidad (y libertad) que siempre tendré como animal humano no voy a permitir la entrada de un coro de ángeles y santos para que sepan lo que pasa por mi mente. Mucho me sermonearon con aquello de que se puede pecar de pensamiento, palabra, obra u omisión. ¡Al carajo!
Me niego sistemáticamente a escuchar a esa legión de salva-almas inoportunos y pedantes —cuyas mentes deberían quedar confundidas en pago por el daño que están haciendo al mundo—, y desde que me liberé de todas las reliquias que implantaron en mi infancia durante el franquismo (otro “ismo” convertido hoy en día en cuasi-religión) estoy tan a gusto que renuncio voluntaria y conscientemente a oír letanía alguna.
Dicho lo cual, he de explicar que respeto a quienes por un motivo u otro continúan sin liberarse de las pesadas cadenas que supone la fe —sea cual sea—, y que siguen los dictados de su religión al igual que yo sigo el dictado de mis convicciones (otros siguen los dictados del partido político que han elegido).
Me consta que habrá quien no entienda la oportunidad de este último párrafo. Tal vez deba enrolarse en aquella legión de mentes a quedar confundidas que citaba más arriba.

El deporte se ha convertido durante el siglo pasado en una actividad humana con el calado del comercio o la industria. Diría que engloba a estos dos motores de la sociedad a la vez que es englobado por ellos. Pero no existe una definición del deporte, o del mundo deportivo o del movimiento deportivo, que por restrictiva satisfaga a todos.
Antes al contrario, cuanto más abierta sea la definición más universal será su aceptación. Se llega, pues, a no poder definir aquello que se pretende por querer mucho abarcar con la definición.
Deporte, prácticas deportivas, ejercicio físico, cultura física, educación física, son todos ellos conceptos similares cuyo significado entendemos, pero que delimitan diferentes esferas dentro de un todo. Ocurre que no necesariamente para cada uno de nosotros esos conceptos tienen el mismo alcance. No existe consenso a la hora de establecer los límites de cada parcela deportiva.
El deporte escolar y la Educación Física no identifican al mismo concepto (por lo que, obviamente, mantendrán diferencias entre sí); sin embargo sí comparten características.
Baste lo antedicho, aunque reconozco que de forma incompleta y nada satisfactoria, para ir culminando mi queja de hoy (el objetivo del artículo no es establecer conceptos y definiciones).

El hecho religioso se va inmiscuyendo en el movimiento deportivo e interactúa con él. Conviene, pues, proceder a diferenciar cada esfera dentro de ese todo que es el deporte. Observemos dos que ni tan siquiera son tangentes entre sí: la educación físico-deportiva y el deporte de competición.
La primera compete a los Estados, el segundo a los organismos privados (federaciones internacionales y COI).
Polémicas entre educación obligatoria y religión hubo no hace mucho con el tema de los velos en las aulas tanto en España como en Francia. Más serio fue el caso de aquellos padres que negaban a sus hijas el aprendizaje de la natación alegando motivos religiosos (el bañador en las niñas púberes atentaba contra los tabúes de su religión).
Peor aún el caso de las escolares que fueron retiradas de los institutos de Educación Secundaria Obligatoria porque la religión de su padre dictaminaba que a cierta edad la mujer debía quedar recluida en casa.
Los Estados aconfesionales, como España, no deberían permitir que los valores religiosos penetrasen en las escuelas públicas. Una excesiva permeabilidad llevará a recibir presiones de los dirigentes de las diferentes confesiones, quienes por creerse en posesión de la verdad buscan influir en los sistemas educativos de los Estados.
En España sabemos lo que es la emigración. Y no podemos dejar de mostrarnos solidarios con quienes vienen a nuestro país para mejorar la vida de sus familias. Ahora bien, los españoles emigrantes se tuvieron que adaptar a las leyes que encontraron allá donde llegaron. Y los que no supieron o no quisieron adaptarse fueron enviados de vuelta a su pueblo, con la burra y el botijo.
Pero en el deporte de competición —esfera privada, no estatal— las cosas son bien diferentes. Los reglamentos de competición deberán revisar sus articulados si quieren que el deporte sea una herramienta de integración y no de segregación.
Es una majadería descalificar del torneo a una mujer porque participe con una vestimenta conforme a los dictámenes de su religión: «Descalificada una atleta musulmana por cubrirse el cuerpo en una competición»
Corra con burka o con capucha, los reglamentos internacionales deberán aceptar cualquier indumentaria siempre que no suponga una ventaja sobre los demás participantes (¿¿ventaja en la ropa??; ¡¡¡pero si prácticamente atletas y nadadoras baten sus plusmarcas en cueros…!!! —ver foto de Laure Manaudou—).
(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)






Recomienda este artículo
|
![]() Versión imprimible |
![]() Deja tu opinión | |
![]() Leer comentarios |
« Abusones
Bocaza »

Recomienda este artículo


















Muchos podemos sacar la religión de nuestras vidas o aparcarla para cuando estemos a punto de estirar la pata, momento en el que a algunos ateos convencidos les entra el canguelo y piden una tonelada de sacramentos no vaya a ser que los equivocados sean ellos…
Pero por mucho esfuerzo que hagamos los malditos descreídos, siempre va a haber gente, muuuchísima gente que se levanta con la religión, almuerza, come, compra y hasta hace el amor con ella. (Iba a utilizar una palabra rotunda en esto último pero no quiero herir susceptibilidades de creyentes que -en cambio- no suelen tener el más mínimo escrúpulo en herir las de los no creyentes, sean agnósticos, ateos o simplemente pasantes).
Así que ya tenemos el lío también en el deporte -que es una parte de nuestras vidas, estemos en el ámbito estatal o privado-. Y empiezan a pasar cosas como las que refieres en tu artículo. ¿Qué hará ese jugador ateo que cuando se logra un título, el equipo en pleno acude a agradecérselo y orar a la Virgen o al Cristo de la localidad? Si no va, ¿romperá la disciplina de equipo? Mira tú qué ejemplillo más simple se me acaba de ocurrir.
Podemos hacer todos los esfuerzos posibles para que haya un respeto hacia todas las creencias, incluidas la no creencias religiosas, pero lo dices bien, las diferentes confesiones religiosas y sus socios y afiliados se creen en posesión de la verdad, así que si prohíbes que corran con velo, malo y si no lo prohíbes peor: la próxima vez exigirán que el velo lo lleve todo el mundo.
Esto es un berenjenal insoluble que sólo se solucionará (pensemos también en aquellos países en que, por real decreto, la religión no es tolerada o es directamente perseguida, con lo cual seguimos en las mismas) cuando ocurra lo único cierto e irreversible: que dentro de cinco mil millones de años el sol que nos alumbra hará catacrak y el bichejo humano se irá a tomar por saco. El bichejo religioso y el no religioso. (Eso si antes, los unos o los otros, o ambos, no nos hemos cargado personalmente de procurar el the end terrícola).
Ya ves que, en mi opinión, tenemos jaleo y jaleíllo por delante para estar entretenidos con esta cuestión toda una eternidad. ¿Y si encima te provoco un poco escribiendo que, para que sepan lo que pasa por tu mente, los santos y ángeles se han quedado anticuados porque ciertos humanoides se han inventado métodos mucho más sofisticados y eficaces que las tradicionales y troglodíticas religiones…?
En la Historia (e histeria) de la Humanidad, los mayores crímenes se han cometido en nombre de la religión. No hablemos de las tan manidas Cruzadas (¿y por qué ancestral motivo lo escribo con mayúsculas?). Hablemos de la Europa del medievo, de la Inquisición y de las matanzas masivas a herejes en la Europa de hace cuatro siglos, o a la Europa de hace cuatro telediarios, allá por los Balcanes o por Belfast.
El ejemplo tuyo es muy ilustrativo. Ahora déjame aderezarlo. Creo recordar que era el Oviedo (no sé el de ahora, que por su mala gestión administrativa está casi en regional, pero sí el de primera y segunda división) el que animaba a sus jugadores (¿o era el Sporting?) a peregrinar hasta Covandonga a principio de temporada para ofrecer no sé qué (a lo mejor era a final de temporada) a la Santina (no me preguntes el por qué de la mayúscula; supongo que la costumbre obliga). Y la peregrinación era en bici. Muy cómodo, sí. Pero cuando tienes el culete acostumbrado. Si no, el dolor ahí mismo, después de unos cuantos kilómetros les duraba a los chavales una semana y pico.
Vaya chorrada, ¿verdad? En honor a la verdad creo que no se les obligaba, y que no lo hacían todos, y que los que lo hacían se lo tomaban en plan machote.
Pero esto de las peregrinaciones es algo muy pintoresco de la España cañí (esa a la que el Paulino le brindó su himno).
Sobre lo de tu provocación en el último párrafo, o estoy muy torpe hoy, o es que no sé de qué va. Ya me contarás a que te refieres. (¿A la Iglesia esa post-moderna del Tom Cruise… A Hacienda… Al polígrafo… A esos radares en carretera que ahora mismo saben si el coche que llevas tiene o no tiene seguro obligatorio…?).
Eso sí, lo de la chavala de la noticia huele a vendetta gringa de gente carca… ¡Huy, qué digo! Al mal café de los jueces…
Pues sí, me refiero a que hoy día ya hay métodos mucho más sofisticados que las religiones (al menos en Occidente) para controlar las ideas y las acciones del personal. Tú mismo señalabas ya algunos. La “provocación” es muy inocente, aún estando de acuerdo contigo, pero es que me gusta ir siempre un poco más allá: la religión tradicional -y su labor de control social- ha sido sustituida en OCcidente por otras ideas, ideologías, organismos y comportamientos que -sin tener el cuerpo doctrinal que tiene la religión clásica- cumplen una función similar, cuando no mucho más perfecta en lo del control de los individuos. Por poner un ejemplo ilustrativo, hay gente muy crítica con el fenómeno religioso -y no le falta razón- que en cambio es sumamente comprensiva con el control casi totalizante de los mass media, o la impronta que dejan unos sistemas educativos poco escrupulosos con la pluralidad del ser humano… Hablando de deporte, el nuevo opio del pueblo ya no es la clásica religión si no el fútbolín, y no sólo en nuestros países cercanos sino -como estamos viendo en estos días- en la mísera y paupérrima África. CAmbian los tiempos, cambian los sistemas de control (cada vez más sibilinos y “civilizados” -ya no hace falta Inquisición alguna para quemar herejes- pero seguimos con los mismos pelos).