NO PODÍA creerlo cuando he abierto mi buzón-e esta mañana y he visto el paquete que me había llegado. No se puede empezar mejor el año en lo que a El Espectador se refiere. Ha sido el mismísimo BOE quien me ha servido la crítica de hoy en bandeja.

El bueno de Lissavetzky, al que he criticado en varias ocasiones su afán legislador y sus ansias de figurar aún por encima de su superior en el escalafón político, no contento con parir dos leyes pseudodeportivas en menos de cuatro años ha constituido ahora un Consejo de Notables del deporte español adscrito al CSD (anímense a leerlo, que ocupa sólo una columna del BOE —la disposición número 31—).

¿Que qué es eso del Consejo de Notables? Pues no lo sé muy bien. O una merienda de negros (¿racismo?; tanto como decir “beber un blanco”) o un cachondeo de padre y muy señor mío.

El caso es que si lo han creado alguna utilidad tendrá, digo yo. Que sesudos senadores y secretarios de Estado no hacen las cosas en balde. Pero uno, que no ve más allá de sus narices y que recela de cualquier bulto sospechoso que se mueva (¡TODO!, al no ver por delante de las narices), no acaba de encontrar la necesidad del invento.

Digo que no sé si será un merienda de negros porque el susodicho Consejo de Notables quien lo reúne es Lissavetzky (punto sexto), quien propondrá a su presidente es Lissavetzky (punto primero), quien les dirá sobre lo que tienen que debatir es Lissavetzky (punto segundo), y si quieren hacer algo además de lo que les diga Lissavetzky tienen que pedirle permiso a… Lissavetzky, por supuesto (punto segundo, segundo párrafo).

La persona del Consejo de Notables que acudirá a las reuniones de la Comisión Directiva del Consejo Superior de Deportes será designada por Lissavetzky (punto tercero), y será Lissavetzky el que proponga quien de ellos deberá acudir a las deliberaciones de la Comisión de Evaluación del Deporte de Alto Nivel del CSD (punto cuarto). Y Lissavetzky se reserva el derecho a decidir quienes de esos Notables del deporte español podrán formar parte del Jurado de los Premios Nacionales del Deporte (punto quinto).

Bueno, queda el punto séptimo que no ha sido mangoneado por Lissavetzky, de momento.

Me da la impresión de que alguien ha soltado la idea en el lugar adecuado y en el momento oportuno (¿Samaranch tal vez?) y no ha quedado más remedio que decir amén para no deslucir. Y Lissavetzky ha dicho que vale, que lo hace, pero que lo controla él, no vaya a ser que se le desmanden y se le suban a la chepa (y nunca mejor dicho…, perdón, quería decir a las barbas). Y de paso, como el que no quiere la cosa, va apuntalando el control de otros tres foros de debate deportivo.

¿Y qué es eso del Consejo de Notables del deporte español?, me volverán a preguntar. Pues nada, que resulta que hay veintinueve personas que han sido distinguidas con el mayor reconocimiento en materia de deportes que otorga el gobierno español, la Gran Cruz. Sí, así, a secas. La gran cruz de nada. La gran cruz y punto.

Parece ser que estas veintinueve personas atesoran muchos conocimientos y el Estado ha decidido ponerlos a trabajar para que rindan ideas para el gobierno. Así, por la patilla.

La falta de consistencia del cuarto párrafo de la exposición de motivos me tiene pensativo todavía: “Por ello resulta oportuno y justo…”. Pero, ¿por ello por qué? ¿A quién le resulta oportuno?

Se supone que explican los motivos en el párrafo anterior, el tercero, pero yo no veo esa relación causa-efecto necesario.

En definitiva, que habemus un nuevo comité (*) con el que tendremos que colaborar pagando sus gastos de locomoción, dietas por el tiempo empleado en las reuniones, gastos de manutención, alojamiento, y los viajes al extranjero, porque éstos acaban yendo en comandita a Pekín (que no es barato precisamente) con la leyenda de representar al deporte español.

(*) Ya he citado en varias ocasiones lo que decía Napoleón al respecto de los comités, que de estas cosas sabía un puñao: “Si quieres que algo se haga, encomiéndaselo a una persona; si quieres que algo no se haga, encomiéndaselo a un comité”.

primer día del año 2008
feliz año nuevo a todas…
las personas de paz y buena voluntad

Actualización del 02.01.2008 a las 00:30 h.

Estoy buscando una relación de las personas que están en posesión de la Gran Cruz, pero lo más parecido que he encontrado ha sido esta página del CSD en la que se recogen los reales decretos sobre la GC de la ROMD.

Aparecen nombres conocidos por el gran público; otros no han sudado la camiseta. Algunos estuvieron evadiéndose de pagar impuestos en España fijando su residencia en otros países. Lo dicho, a comer y viajar gratis, y a entablar nuevas y lucrativas relaciones personales, que paga el contribuyente español.