Blanquear dinero negro
Martes, 18 de Diciembre de 2007 |
la aguja |
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experiencias y anecdotas | sociedad | gestion
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HE DECIDIDO dar publicidad a una situación fraudulenta, incluso delictiva. Han pasado ya siete años y no preveo que ello me ocasione problemas. Eso sí, evitaré dar nombres, citar lugares y facilitar cualquier dato susceptible de identificar a personas y entidades.
Con la perspectiva del tiempo transcurrido da la sensación de que lo que me dispongo a contar ha perdido vigencia y gravedad. Pero sigue siendo ilegal.
En aquel momento algunos vieron la manera de beneficiarse o/y beneficiar a su deporte siendo connivente con un delito. El ser beneficiario de la comisión de un delito a sabiendas está penado por la Ley, aunque este punto hubiera sido, llegado el caso, difícil de probar.
En enero de 2001 algunos países europeos —y con ellos España— abandonaban su moneda nacional para apostar por una moneda única. Me estoy refiriendo a la adopción del euro, por si queda algún despistado.
Desde todos los órdenes económicos el cambio iba a ser trascendental. Pero también para las pequeñas historias y las grandes miserias de algunos deportes.
Se hablaba con insistencia de que la nueva moneda eliminaría barreras comerciales, pero también se incidía en que con la entrada del euro sería más difícil blanquear algunas fortunas que nadan en los pozos de la economía sumergida.
En quienes tuvieran muuuuucho dinero en negro estoy convencido de que estas admoniciones no producían mella. Pero en los magnates menores, no voy a decir que cundiera el pánico, pero sí que se instaló cierta intranquilidad y alguna prisa.
Es lógico: quien más bienes tiene es quien más poder detenta y se rodea de amigos más influyentes, con lo que su visión de la realidad venidera es menos riesgosa.
Sin embargo, quienes tenían pillados sus buenos millones de pesetas y estaban faltos de esa información —sino privilegiada sí al menos segura— que dan ciertas amistades, no las tenían todas consigo.
Existen deportes en los que sus organizadores, por el escaso atractivo que presentan para el gran público —ese que devora todo lo que le dan sin cuestionarse nada—, y dado el coste que ocasiona su puesta en escena, van rodando de puerta en puerta a la espera de dar con un patrocinador al que parasitar.
Con la llegada del euro hubo quien creyó verse en la necesidad de blanquear un dinero que tenían guardado dios sabe dónde. Esto bajó de boca en boca por algunas federaciones deportivas, invitando a buscar estos necesitados —o cuando menos a estar alerta— a quien tuviera inquietud por organizar.
Explicaré el mecanismo para quien les cueste entender estos procesos. Que nadie se ofenda, que un servidor necesitó no una, sino dos y tres veces de la misma explicación para comprender.
Las pérdidas que genera la organización de eventos deportivos ruinosos se tratan de paliar con los ingresos de taquilla, alguna subvención y la participación de la iniciativa privada vía patrocinios e incluso cartelería.
Los organizadores suelen ser clubes deportivos modestos, necesitados de actuaciones deportivas para que sus deportistas compitan, pues las federaciones sólo organizan los campeonatos oficiales.
Pero nunca se ha negado la posibilidad de que la iniciativa privada organizara un evento o un espectáculo deportivo. De hecho, los mega-eventos deportivos son organizados por esa iniciativa privada, que se asegura de ajustar los presupuestos incluyendo el beneficio industrial (contando con el apoyo de los medios de comunicación de masas, que son la clave).
Pues bien, si organizar eventos de segunda y tercera fila es deficitario, ahí está la oportunidad para los “ahorradores” que tienen sus buenas cantidades pilladas en B. Organizar un evento deportivo, perder dinero y presentar beneficios a Hacienda, así se blanquea dinero.
¿Y si hubiera beneficios tras los ingresos de taquilla? Pues entonces se presentan beneficios mayores. Si pierdes 20 di que has ganado 30; si ganas 40 di que has ganado 100, y si ganas 100 di que el superávit es de 200. ¿Y qué haces con las entradas de taquilla que te han sobrado? ¡Pues las tiras, hombre!
La astucia radica en no salirse de unos márgenes creíbles para no llamar la atención.
Pero, ahora que caigo… no es necesaria la entrada del euro para blanquear dinero negro con la organización de eventos deportivos y fiestas varias. Es de suponer que en esos mega-eventos nacionales e internacionales en los que colabora el Estado y otras Administraciones públicas (léase vueltas ciclistas, copas américas, grandes premios, campeonatos europeos y copas del mundo) estará todo bien vigilado…
18 de diciembre de 2007
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de un descreído del deporte




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Alguien debería escribir una crónica sobre lo que señalas (el limpiado de dinero negro cuando eran pesetas y llegaba el euro) y que me parece que aún está por escribirse. En esto de los chanchullos económicos en este país hay verdaderos especialistas. Sin ir más lejos, próximamente, cuando la lotería de navidad, muchos aprovecharán boletos premiados para blanquear dinero sin el más mínimo control ni problema. O los comprarán pagando un poco más. ¿Alguien ha visto que algo que es conocido desde hace años y años pueda ser evitado mediante la adopción de ciertas medidas cautelares o de control?
En la cosa deportiva (y sin tener que remontarse a 2001), no sé porqué tengo la intuición de que hay chanchullos a troche y moche. Muchos plenamente consentidos por quienes deberían trabajar por evitarlos.
Desde un punto de vista global debe ser más fácil permitir el blanqueo de dinero negro que perseguir su producción.
Al final, si este dinero negro no puede aflorar, acaba en el mercado de armas (y munición y explosivos), de droga y de trata de seres humanos (mujeres y esclavos).
¿Y los generadores de dinero negro? Pues hombre, la construcción va a la cabeza, donde la especulación es ley, y los precios de los inmuebles son siempre subjetivos.
Otro mercado terriblemente subjetivo es el de los servicios de los deportistas (me niego a decir que un club ha comprado a un jugador; es más correcto decir que ha adquirido sus servicios).
En mercados como éstos una barra de pan o un litro de leche no cuestan siempre lo que una barra de pan o un litro de leche. Sencillamente porque lo que el comprador quiere no lo puede adquirir en otro sitio, ni siquiera más barato.
Es más rentable crear dinero negro y perder un porcentaje en su blanqueo que hacer las cosas legalmente.
Mira cómo sí han querido acabar con el dinero negro en el alquiler de viviendas. Una sencilla subvención para el que viva de alquiler, y todo el mundo a pedir factura al casero.
Pero los caseros por lo general no están en el rango de esas fortunas que en el artículo he dicho que proporcionaban seguridad, sino más bien en el de los intranquilos con cada cambio de timón. El gremio de los caseros no tienen esa fuerza fáctica que hace plegarse a los gobiernos, sea del color político que sea.