De artículos y moralejas
Martes, 25 de Diciembre de 2007 |
la aguja |
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DESDE EL principio me impuse no entrar a valorar en El Espectador aquellos asuntos que competen a la esfera de las decisiones de las entidades privadas. Me trae sin cuidado si el R.Madrid ficha a fulano y no a mengano, o si en el Barça zutano se va de fiesta con perengano.
Son situaciones circunstanciales en la vida de las entidades deportivas, ya sean clubes o SAD. Que citrano rinda más por la banda derecha o que otrano no entre en juego porque encuentra taponado su espacio natural son cosas de índole técnica que no estoy dispuesto a analizar (más que nada para no perder el tiempo).
Esos “análisis conceptuales” los dejo para los periodistas que viven de la polémica y necesitan sembrarla cuando no existe. Aunque de un tiempo a esta parte han entrado al trapo los típicos “proyecto de entrenador” que siempre han aleteado por las barras de los bares y que ahora triscan por la blogosfera, llenando ésta de retroanálisis y contra-análisis a cual más fútil.
Es como si se hubiera dado un pistoletazo de salida y todos corrieran en pos de la idea más feliz o de la solución más rocambolesca, como si dispusieran de una piedra filosofal que remedia los males de la gestión deportiva en cualquiera de sus ámbitos. Desde mi perspectiva, son trabajos estériles que carecen de sentido.
Primero porque ese esfuerzo no lleva a ningún puerto. La persona que ha de tomar las decisiones en la entidad deportiva, ya sea presidente o entrenador (cada uno en su parcela de gobierno), no son gente pusilánime, pues para llegar donde están han debido transitar un espinoso camino que a modo de criba remueve de él a los pobres de espíritu. Además, me consta, están rodeados de un grupo de personas de su entera confianza que saben lo que se traen entre manos, y en consecuencia sólo prestan atención a sus consejos.
Cierto que comenten errores —el que esté libre de este pecado que tire la primera piedra, como dijo aquél—, pero no hasta el punto que trata de mostrarse con el escarnio de que les hacen objeto quienes creen estar en posesión de la verdad.
Y en segundo lugar esos trabajos carecen de sentido porque nunca se sabrá si de haber aplicado el bálsamo propuesto, el club objeto de estudio se libraría de los achaques que padece. Se trata de una entidad privada y la opinión de estos abnegados infelices no tiene valor alguno.
Es el “sabiondismo” inherente al pueblo español elevado a la categoría de ciencia (de la información). Por más que me he afanado en entender el sentido de todas esas críticas al sistema de juego que dispone el entrenador o a la gestión administrativa que promueve la directiva, no acabo de encontrarle el gustillo a la cosa. La encuentro insípida.
Es por ello que en esta bitácora me ocupo de temas deportivos cuyas conclusiones me pueden hacer crecer como persona, como entrenador, como directivo, como organizador… Ya he dicho en las presentaciones que en su día hice de esta bitácora que prácticamente he pasado por todos los estamentos que pueden darse en el deporte de base y de competición, e incluso en el de alta competición (sí, por qué no decirlo).
A veces he tocado asuntos próximos a esa vida privada de las entidades deportivas. Lo he hecho (y lo seguiré haciendo) cuando he creído que se podían extraer enseñanzas válidas para el resto de los mortales: los que no debutaremos nunca en primera división o los que ya no volveremos a hacerlo aunque nos lo propusiéramos de nuevo…
Otra serie de artículos de El Espectador, quizá los más numerosos, han sido críticos con las actuaciones de todos aquellos que se desenvuelven en la esfera de lo público. Desde los ayuntamientos y su deporte municipal hasta el CSD y su deporte de elite, llegando incluso a criticar al COI como entidad privada que gusta de coquetear (obteniendo más que jugosos réditos) con los organismos públicos.
Todo este prolegómeno era para decir que me disponía a criticar lo que está acaeciendo en el seno de una de esas SAD tan punteras. Pero como escribiendo los cuartetos he terminado con los tercetos, no es cosa ahora de alargarlo innecesariamente con un estrambote.
Queda pues para el viernes mi crítica ácida sobre un particular que a buen seguro no será del gusto de los seguidistas y aplaudidores ni de los ávidos de revueltas y mascaradas.
día de navidad de 2007
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de un descreído del deporte




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Hola aguja, hace un tiempo que no escribía acá pero hoy recordé algo de este blog que no pude encontrar así que, al no haber encontrado un mail para preguntártelo por ese medio sin cambiar de tema en los comentarios, lo tendré que hacer en éstos, con permiso. Recuerdo haber leído un artículo o comentario sobre el Real Madrid y una dudosa asignación de tierras para una sede o algo por el estilo, denunciando el abuso qúe el club había hecho de su poder para obtener ventajas que rozaban lo fraudulento. ¿Fue en este blog, en otro o lo soñé? Gracias.
Por otra parte, el artículo del día habla de algo en lo que casi todo caemos alguna vez: ponernos a discutir sobre fichajes, tácticas, etc. apasionadamente en búsqueda de la verdad revelada (y, a veces, algunos, como si la poseyeran) como si fuéramos a cambiar algo o si importara lo que estamos discutiendo, que al fin y al cabo muchas veces es el destino de una empresa privada y nada más. Pero es lo que pasa a veces con el consumo contemporáneo de deportes: como la mayoría del deporte al que se accede como espectador está profesionalizado, el hincha de un club o el apasionado del deporte termina opinando de algo que le es totalmente ajeno, que ni siquiera va con sus intereses. Me explico: si yo soy parte de un club de barrio y opino sobre cómo se lo administra, qué reformas se hacen, o lo que sea, el club es “mío” en parte, o es parte de mí, tiene más sentido. Si vivo en Manchester y opino sobre los refuerzos de Ferguson en el Manchester United y su situación económica, en el fondo… ¡estoy opinando sobre una empresa a la que yo no le importo en absoluto! Salvo por mi dinero, claro. El deporte está muy separado de quienes podrían quererlo, el negocio se ha hecho más y más cargo de él… eso provoca muchos de estos fenómenos que vemos hoy y que acá se describen seguido.
Hola Nacho; es un placer saludarte. Antes de que se me olvide, decirte que mi correo-e lo tienes en la portada de la bitácora, en la columna de la derecha (voy a hacer algo para destacarlo más).
Hace tiempo que no cruzamos opiniones. Yo os sigo a través de un lector de feeds, por lo que no se me escapan vuestros artículos.
Sobre la pregunta que me haces, creo que puedes estar mezclando dos situaciones diferentes. Que yo sepa, el asunto de los terrenos corresponde a la federación española de fútbol, y sí se comentó en este blog.
El tema que concierne al R.Madrid es ligeramente diferente, y no recuerdo si de pasada habré comentado algo en algún artículo.
Por lo visto, el R.Madrid pretende (o pretendía, que ahora mismo no sé cómo está ese asunto) vender su emblemático estadio, que está ubicado en una de las zonas más caras de la ciudad, para que lo derruyeran y construyeran allí edificios (oficinas o/y viviendas). Pero creo que necesita que esos terrenos se recalifiquen (ese suelo debe estar afectado para uso deportivo, por lo que hasta que no se levante esa calificación urbanística no sería posible construir para otros fines). El tema debe andar por el ayuntamiento, y supone un “pelotazo” de tres pares de bemoles.
Creo que estaban construyendo un estadio en las afueras de Madrid, al que se podría entrar en metro (suburbano) o en tren (está bastante en las afueras). Un estadio integrado en un complejo comercial y de ocio, incluso con salones para reuniones “high standing”. Los terrenos donde se estaba haciendo esta obra no valían nada en comparación con los que dejarían en el (prácticamente) centro de Madrid.
Pero toda esta información que ahora te doy ya es de hace un tiempo y podría estar obsoleta. La verdad es que no he seguido este tema desde hace un tiempo.
Buscando en esta bitácora encuentro este alcance que corresponde al artículo “Errores enmendados” (desde el alcance puedes acceder al artículo; si te dejo este enlace es porque ahí se ofrece información de la problemática). Pero juraría que escribí algo con posterioridad sobre el particular…
…Me ha costado, pero al fin lo he encontrado: Malos tiempos. Espero que la información sea la que buscabas, o al menos que te oriente en tu búsqueda. Si sigues buscando, entra en la sala de lectura de El Espectador (desde la portada también puedes entrar), y utiliza los buscadores de los diarios españoles. Suerte.
Un abrazo y feliz año nuevo.
Sobre tu comentario al artículo, lo cierto es que sí, que han conseguido que la gente opine sobre lo que (para ellos) es inamovible, y se desentienda de opinar en los foros que le son más cercanos (la asociación de vecinos, el club local, la asociación cultural, el consejo escolar del colegio de los niños, los problemas del barrio, el pueblo o la ciudad…).
Supongo que es una situación a la que se ha llegado por una evolución que nadie ha podido controlar ni dirigir en todos sus pasos, pero que beneficia a los que se sientan en las poltronas (la de la asociación de vecinos, la del club local, la del consejo escolar, la pedanía, la alcaldía…).
Y así nos va.
Muchas gracias, cuando me haga un rato los leeré, estaba buscando algo al respecto.
Con respecto a los feeds, debería aprender a usarlos, me han dicho que el google reader y otros similares son muy útiles.
Saludos y gracias nuevamente.
Hola:
navegando por la red he visto tu blog, me he parado para descansar y lo he explorado, es muy interesante. Ahora continuo mi viaje. Cuando quieras ven a ver mi blog. Ciao.
Gracias por el elogio. He visto tu blog y al estar la mayor parte en italiano no me he enterado de mucho. Le pasaré la dirección-e a mi hija que está estudiando traducción y haciendo sus primeras armas en tu idioma.
A cualquier cosa le llaman traducción, hay que ver.