EL PROTAGONISMO político de un país debe estar en manos de un grupo reducido de personas; aquellas que lideran vías políticas. Los demás cargos políticos deben quedar en un silente segundo plano, realizando sus tareas de forma leal, sin buscar el aplauso mediático.
El afán de protagonismo ha llevado al actual Secretario de Estado para el Deporte a ir adoptando un papel que dice muy poco de lo que yo al menos espero de este cargo a cuyo sueldo —75.452,06 € al año— contribuyo con mis impuestos (esos que pago cada vez que me tomo el café o cargo combustible en el coche).
Ignoro por qué hay políticos preocupados en poner su perfil más fotogénico en las entrevistas. Tengo comprobado que no es cosa del cargo sino del interino que lo ocupa, habida cuenta de que sus predecesores no acapararon portadas ni repartieron conferencias por las Universidades españolas.
¿Alguno de mis escasos pero selectos lectores sabría dar el nombre de algún otro Secretario de Estado? ¿Hacienda, energía, telecomunicaciones, educación, turismo…?
Por curiosidad he ido guardando algunas de las últimas intervenciones de Jaime Lissavetzky. En septiembre llegó a Asturias con motivo de la disputa de un campeonato internacional de escalada (por fin los deportes de montaña tienen su vertiente competitiva, no fuera a ser que quedaran fuera del concierto deportivo precisamente por carecer de ella).
Y al bueno de Lissavetzky no se le ocurrió otra cosa que irse en un ataque de demagogia:
«Me duele que no haya ningún equipo asturiano en Primera División o en la ACB»
Es cierto que matizó dolerse como medio asturiano que es, pero ya puestos, como también es medio ucraniano, debió dolerle la goleada que la selección de fútbol de la RFEF endosó a la respectiva ucraniana en el mundial de Alemania(
). Cuando uno acude a un evento como representante institucional, sus sentimientos debe dejarlos a un lado y sólo ofrecer declaraciones institucionales.
Cuando le preguntaron por la situación del deporte asturiano se fue a los números del deporte de competición. Lógico por otra parte porque para el CSD sólo son deporte aquellas actividades competitivas… En otro diario comarcal hacen especial hincapié en sus declaraciones sobre Fernando Alonso:
El secretario de Estado para el Deporte Jaime Lissavetzky aseguró esta mañana […] que el piloto asturiano de Fórmula 1 Fernando Alonso, cuenta con “todo el apoyo” de la Federación de Automovilismo Española, y del Consejo Superior de Deportes.
El deporte profesional, y más algunos circos del deporte profesional —fórmula 1, tenis, golf, NBA…—, están fuera del alcance del Consejo Superior de Deportes. ¿Por qué meterse entonces en charcos profundos?
En Asturias habló de lo que los periodistas asturianos querían oír: Fernando Alonso, las becas ADO de los deportistas asturianos y la ausencia de equipos asturianos en la primera división de fútbol y en la ACB. Eso se llama demagogia y popularismo.
Sin embargo sí eludió pronunciarse sobre la espantada que esa misma semana había dado su compañero de partido el Gordo Granda, al que el año anterior, sin ir más lejos, premiaba con una de esas medallas del Consejo Superior de Deportes.
Hace veinte días el Secretario de Estado para el Deporte se ponía sus aretes de pitonisa zíngara y consultando su bola de cristal vaticinaba que el COE (otra entidad privada) obtendría entre 21 y 23 medallas
en los JJOO de Pekín.
¿Es que la misión del Presidente del CSD es hacer pronósticos? ¿Qué valor vinculante tienen estos pronósticos? ¿Por qué comportarse como lo haría el hombre de la calle?
Y el tipo va y a renglón seguido se mete en otro charco: […] es una predicción para mayo o junio, Raúl posiblemente esté en la final de la Eurocopa
. (¿Qué coño de predicción es esa en la que aparece la palabra posiblemente?) Más popularismo, y vengan flashes y portadas.
Pero, Lissavetzky, ¿por qué inmiscuirse en los designios deportivos de una entidad privada cual es la RFEF e injerirse en el trabajo de un profesional como se supone que es un seleccionador nacional?
Si para pagar toda esta autopromoción se emplean mis impuestos, pido firmemente que se destinen a otros menesteres y no a sueldos de personas que olvidan realizar su tarea política calladamente desde un segundo plano.
Ayer lunes ha estado en la Universidad de Oviedo impartiendo una conferencia sobre química y dopaje. Me fue imposible acudir. Quizá haya sido lo mejor, porque si hubiera habido un turno de preguntas me hubiera sido imposible evitar hacerle una: “Señor Secretario de Estado, ¿sabe usted quién fue Torquemada?”
20 de noviembre de 2007
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(Jean Dolent)















La verdad es que estoy conociendo bastante la labor del señor Lissavetky desde esta bitacora y creo que ¡ jolines, ya les vale a esta gente! ¡ casi trece millones de las antiguas pesetas, o sea más de un millón de pesetas mensuales!. ¡ pero bueno en cuatro años “trabajados” esta gente se hace de oro!.
Con respecto sus frases en Asturias, creo que bueno a mi tambien me gustaría que el Sporting estuviese en primera división y que da lastima ver a dos equipos asturianos deambulando por categorias inferiores pero bueno lo que tiene que hacer el señor este es poner remedio a esa situación.
Esto viene a ser como en la epoca romana cuando la ciudad de Roma se gobernaba a base de pan y circo, creo que era .
Dice cuatro cosas que no solucionan nada, da la mano a cuatro paisanos en el bar del pueblo y a algún alcalde despistado y todos tan contentos y el señor queda en los altares y despues a esperar los hechos.
En fin….
¿¿Quién coño es el roxin este que no hace más que poner gilipolleces?? Sus comentarios que nunca dicen nada (casi siempre resumen de forma espantosa lo escrito por el autor) rebajan la calidad que tiene esta bitácora.
No permitas un troll como este en la bitácora, que estoy seguro de que quita las ganas de comentar a otros.
Me parece que realizas una crítica demasiado descarnada e injusta a Jaime, Secretario de Estado para el Deporte.
Jaime es una persona muy cercana y que sabe muy bien lo que hace en el mundo del deporte español.
El que hace el primer comentario me parece que está completamente fuera de bolos y que no sabe ni por donde entra ni por donde sale. No sabe donde tiene la mano derecha ni la mano izquierda. Me parece un poco zoquetón. Yo soy oviedista pero no creo que halla que llamar a Jaime para que el Real Oviedo suba a segunda o a primera. La culpa de la situación deportiva del Oviedo sabemos todos quien la tiene.
Concedo que es una crítica cáustica a la gestión del Secretario de Estado para el Deporte, pero no comparto que sea injusta. Creo que es evidente que ha asumido un protagonismo que no le corresponde desde el puesto político que ocupa (en realidad la crítica a su gestión viene de artículos anteriores).
He preguntado retóricamente por el nombre de otros Secretarios de Estado, algunos de ellos en áreas con más peso político que el deporte. Pero no los conocemos, y nos va bien sin saberlo.
Haría al lector otra pregunta (a riesgo de que alguno pudiera no tener memoria directa del hecho por cuestión de edad): ¿Sabría alguien decirme quién ocupaba este cargo cuando se celebraron los JJOO de Barcelona? —y allí sí que hubo ocasión de lucirse—. ¿O quién lo ocupaba cuando se concedieron esos mismos JJOO? (Sin mirar en ningún lado, ¿eh?, jaja).
No entiendo muy bien a qué te refieres con eso de que es una persona muy cercana: ¿a Asturias?, ¿al deporte?, ¿al público?, ¿al deportista?
No sabe tanto de las necesidades del deporte español como de a dónde quiere llegar (piensa que es un ex-senador, y políticamente ahora está en “tierra de nadie” de camino hacia ninguna parte).
Éste de Secretario de Estado es un cargo para mantenerse en la penumbra, estando más en los despachos y menos ante las cámaras. El exceso de protagonismo pagado con dinero público, si no es delito, deberían tipificarlo como tal
. (En alguna reunión internacional lo han llegado a presentar como el Ministro del Deporte de España; por cierto, ¿qué ministro es responsable del deporte en estos momentos? El hecho de dudar al responder ya implica que el Secretario de Estado le ha opacado).
Pero comparto contigo tu último párrafo. Sólo le faltaba a un Secretario de Estado inmiscuirse en la competición y manipularla para que tal o cual equipo progresen. Supongo que eso supondría su defenestración inmediata, aunque en nuestro país, ¡vete a saber!, jeje.
Te olvidas, querido amigo, que don Jaime es un político nato y que ejerce como tal. Lo de menos es que esté en el deporte. Quizás, por la popularidad que da éste, es por lo que se le conoce. En cambio, sus anteriores cargos han pasado desapercibidos para casi todo el mundo. Personalmente el hombre me cae simpático (me recuerda un poco a Javier Solana, que mucha simpatía y tal pero acabó en la Otan) y sus declaraciones juegan a eso. Sólo a un crítico como tú o unos cuantos marcianos como el muá se le puede ocurrir poner en cuestión sus habilidades adivinatorias, su careto siempre dispuesto para salir en la foto, su apego a todo lo que huela a popularidad (Fernandico Alonso, un suponer) o expresar sentimientos de amor a la patria chica o al cortijo para el que hable. Teniendo en cuenta la pasta gansa que nos cuesta a los que cotizamos en Hacienda, debería currárselo mejor (o ganar menos), pero me parece a mí que una u otra cosa son auténticas utopías.
En fin, no quiero dejar pasar la oportunidad de defender a Roxin a quien el Internetero Chacharero pone de vuelta y media con muy malas formas. Varias veces he oído la palabreja esa de troll, pero no sabía qué diantrres era hasta que lo he leído a través del enlace. Confieso que no me gusta la definición ni la descalificación que lleva consigo este palabro inglés o filipino. Todos somos en cierta medida trolls y hasta creo que sería saludable serlo de vez en cuando. En cualquier caso, le recomiendo al amigo Internetero que haga lo que yo: sólo leo lo que me interesa o gusta y si las opiniones del amigo Roxin no le agradan, pues que pase de ellas.
A mí lo que me repatea es la autopromoción que el tipo se está dando a costa de los demás (acabará enjaulando a algún deportista).
Pero lo que es por él, hacer no ha hecho nada. Solamente se ha subido a los carros que más campanillas llevan.
De hecho, poca gente sabe que el Ministro de deportes en realidad es Ministra (no, no es que se haya operado, como la saltadora que comentas en tu bitácora) y que tiene el nombre de la marca de los coches de Fernando Alonso. Y tú y yo sabemos que el opacar al de arriba en el escalafón acaba pasando factura en ciertos ámbitos.
Me llama la atención que hayas pasado sin comentar lo del signo de la ironía; pensaba que te iba a tocar más de lleno
. La verdad es que ha sido un experimento que no creo que use a menudo. Aquí te dejo un enlace desde el que investigar sobre esa historia de los nuevos signos (por si es que ahora te asaltan las dudas), pero no creo que ninguno acabe imponiéndose