El nocaut de Juande
Viernes, 02 de Noviembre de 2007 |
la aguja |
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reflexiones y observaciones | deporte profesional
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SE HA IDO Juande Ramos a las islas británicas con la temporada ya comenzada, llevándose su hacer y sus conocimientos, y dejando grogui al Sevilla. Lo suyo es ganar partidos como sea.
Estos deportistas profesionales —o profesionales del deporte, que no es lo mismo— han aprendido a refugiarse tras oscuras frases vacías de contenido: “yo hice mi trabajo” o “me pagan para ganar” o “sólo pienso en la victoria”.
Tan vacías de contenido como carentes de destinatario. Son frases lanzadas a los forofos o fanáticos —integristas los llamamos en el contexto religioso—, a nadie en concreto, tratando de trasladar una imagen y no un mensaje.
Hacen su trabajo —sí— e intentan ganar —vale— pero del cómo, que es lo importante cuando se trata de deporte, no nos dicen nada. El camino de la trampa y el fraude no es la manera de conseguir los objetivos deportivos.
Esto viene a cuento de que no hace mucho, el 3 de octubre de este año, vimos a un portero que pasa por ser de los mejores del momento haciendo trampas. Tras encajar el gol de la derrota en el tiempo de descuento, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, fingió haber recibido un golpe de un aficionado con la esperanza quizá de que los jueces decretaran la victoria de su equipo (ver vídeo).
La prensa recriminó duramente su actitud, haciéndose sacar del campo en camilla para intentar ganar el encuentro de forma nada decorosa.
Pero es que cuatro meses antes, el 3 de junio, durante un partido de selecciones, y por un intento de agresión al árbitro de un fanático futbolero, el “comité de complicación” (bravo, Moriche) daba perdedor al equipo local después de ir empatando a tres goles (ver vídeo).
Intentar ganar en los despachos simulando una agresión no es de ayer. El 3 de septiembre de 1989 —es el tercer día tres consecutivo al que hago referencia hoy— el portero Roberto Rojas fingió haber sido alcanzado por una bengala (ver vídeo).
Cuando a Juande Ramos le acertaron este año con aquella botella en el estadio del Betis no fue en día tres. Publiqué entonces un artículo en el que cargaba contra los actores y agentes del fútbol profesional. En el reparto de responsabilidades adjudiqué su parte de culpa a Juande Ramos, si bien de forma un tanto abstrusa. Tal y como estaba el horno en aquellos días me hubieran acusado de hereje, iconoclasta, procaz, agitador e inmoral, si hubiera dejado asomar mis dudas.
Ahora que los ánimos de los escandalizados hipócritas de este país están más sosegados, y que el entrenador del Sevilla trabaja en la Pérfida Albión (con lo que los fanáticos de este equipo estarán un tanto amoscados con él), diré lo que en aquel momento no me atreví a decir por temor a que me quemaran el blog.
La botella es de plástico, va medio vacía, vuela sin tapón y cae con una trayectoria parabólica. El entrenador del Sevilla estaba en la banda. Hubo de dar tres pasos para entrar en el terreno de juego. Una vez traspasada la línea lateral se introduce tres metros en el campo y allí se arrodilla (ver vídeo). El parte médico habla de un traumatismo leve por muy terrible que suene lo de “craneoencefálico”.
Existen semejanzas entre los tres casos, como la salida del afectado en camilla, que los tres jugaban como visitantes o que la presión ambiental era alta.
También existen diferencias; los dos porteros perdían sus partidos, mientras el equipo del entrenador ganaba por la mínima, si bien quedaba aún tiempo para la remontada.
Cualquier impacto sorpresivo nos produce mayor dolor que si lo viéramos llegar, pero como para perder la consciencia después de dar seis pasos…
Por motivos que no vienen al caso (siempre deportivos) he visto en vivo y en directo demasiados golpes en la cabeza y a muchas personas desplomarse inconscientes. La gente no cae así cuando pierde el conocimiento. Y menos aún como consecuencia de un traumatismo leve.
Como nunca llegaremos a saber si Juande abultó el incidente (no le veo en plan Maradona, confesando lo de aquel bote de agua que dieron a Branco), me limitaré a ratificarme en lo que dije en mi artículo de aquel día.
2 de noviembre de 2007
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de un descreído del deporte




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Con respecto a la marcha de Juande Ramós, la tengo que aplaudir ya que ha hecho lo que más le convenía e interesaba.
Estamos hartos de ver a los equipos despidiendo a los entrenadores de cualquier manera cuando pierden o van mal ( ya que son los que pagan los platos rotos) y por una vez el carro se ha puesto por delante de los bueyes y es el entrenador el que deja al club y se marcha a la Premier League, donde va a ganar más dinero en el Totenham que el que ganaba en Sevilla. Y es normal como cualquier trabajador tiene derecho a cambiar de empresa si le pagan más. Es asi de sencillo y no tiene porque rendirle cuentas a nadie.
Cambiando de tercio y opinando sobre esta especie de futbolistas actores, tengo que decir que dentro de poco veremos a alguno en la gala de los Oscar o en la Berlinale o en el festival de Cannes ya que como actores no tienen precio y quizas tengan que ir pensando en cambiar de profesión.
Es un espectaculo patetico y poco serio, rozando el ridiculo, el “falso desfayecimiento” de Dida en Glasgow ya que como se aprecia en las imagenes, que ya vimos en el telediario en su dia, primero corre detras del chaval para recriminarle por su actuación y despues se lo piensa mejor y en su incosciente seguro que se dijo : ¡ coño!, ¿ que tal si me tiro y hago un poco el paripe ya que total vamos perdiendo?.
Con el asunto de Juande en su dia se consiguio que se suspendiera el encuentro y quien sabe si sería otra buena actuación.
De todas maneras creo que se tendrían que sancionar estas actuaciones al igual que se sancionan otras más violentas y agresivas.
Veo que pasas de puntillas sobre el fondo del artículo. Después de la sensibilización nacional que se logró alcanzar con el asunto del botellazo (de plástico) a Juande Ramos, no me extraña que optes por no pronunciarte. Pero yo es que lo tenía dentro y tenía que echarlo.
Perdona, acabo de leer ahora mismo un mensaje en el que te dirigías a mí en el hábitat… si te animas… yo te ayudo a interpretar tu carta como se hace… pero tiene que ser todo público entre nosotros, en mi página… podemos empezar por comentar si gustas… yo encantada pero tengo muy poco tiempo, tenemos que aprovecharlo bien :)
Si encuentro el programa que te ofrecí allí, te lo envío junto con los datos. Saludos.
Hace poco también sucedió lo de Dida, arquero de Milan, por la Champions en Glasgow frente a Celtic.
Esto de tirarse a ver si sanciona el comité de competición es como los “piscinazos” en el área pero en plan burocrático.
Permíteme que desbarre un poco con lo de Juanito Juande Ramos, que ha dejado al Sevilla tirado en la cuneta de la Liga y la Champion porque un club inglés de la Gran Bretaña le ha puesto encima de la mano la bonita cantidad de casi siete milloncejos de euros al año. ¿Y para ganar esa minucia ha sido capaz de dejar en la estacada al amigo Del Nido, y a la Giralda, y a la Feria de Abril y al AVE Sevilla-Madrid? ¿Pero cree acaso que va a ser más feliz en el Londres ese, todo lleno de bruma y beicon, que en la Sevilla guapa, comiendo tortillitas de camarones o disfrutando de su solecillo primaveral? Yo pensaba que Juande era más inteligente pero veo que por unos cuantos euros ha sido capaz de perderse por esos andurriales de los hijos de la Gran Bretaña, en vez de quedarse en el mejor club del mundo, al lado del mejor presidente del mundo y viviendo en la ciudad más maravillosa del mundo. Juande: ya no eres el mejor entrenador del mundo…
Pues sintiéndolo mucho no estoy contigo esta vez (salvo que hayas utilizado una ironía en grado superlativo —que digas tú eso de lo del mejor presidente del mundo me ha dejado conmocionado…—).
Si el tipo se ha hecho entrenador profesional supongo que ha sido para ganar dinero. Y es lo que está haciendo, pero a manos llenas.
Nadie está en una empresa por sentimientos, sino por dinero. Si me mejoran las condiciones salariales o/y laborales, yo también me piro mañana mismo. Otra cosa será que a la larga se demuestre que ha cambiado los ojos por el rabo, como el topillo de la fábula.
Sea como fuere, yo mantengo que el bueno de Juande Ramos (tanto Juande y tanta gaita y no me he preocupado de averiguar su nombre; siempre he supuesto que es “Juan de Dios”) se montó una comedia en clave de ópera trágica, en plan Carmen, ya que estamos en Sevilla.
El estar siempre de acuerdo es muy aburrido, pero tendremos que esperar a otra ocasión. En efecto, he utilizado una ironía en grado tan superlativo que ni un habitual como tú ha podido captarla, aunque tengo para mí que la lectura en una pantalla pierde enteros en comprensión respecto a una lectura en papel, al menos así lo he comprobado a bote pronto con los enanos.
Ya lo anunciaba justo al inicio del comentario, diciendo que iba a “desbarrar” (discurrir fuera de razón). He caricaturizado a un fanático (o no tanto) seguidor del Sevilla, que podría ser el propio Presidente del Sevilla, quien el año pasado y a principios de esta temporada se hartó de decir que el Sevilla era el club mejor del mundo y Juande el mejor entrenador también. (Incluso lo comparó con el del Barcelona, diciendo que si Juanito le daba mil vueltas).
Así
(Acabo, porque un dedo en una tecla equivocada ha dado por finalizado el comentario anterior, cuando todavía faltaban unas líneas. Se controla mejor la escritura manual que la de teclado: otra comprobación “científica” del muá).
Así que, unido a que para un sevillano no hay ciudad en el mundo más hermosa y maravillosa que Sevilla (todavía no lo he comprobado pero casi estoy seguro que es la ciudad con más canciones y loas dedicadas) , la salida de Juande -ni aún por la tela marinera- es muy aceptada. Aunque, a decir verdad, a muchos aficionados sevillistas lo que le ha parecido mal es que Juande saliera escopeteado en mitad de la temporada.
Como tú, yo también me piraría a otro trabajo, ciudad y país si me pusieran en la mano sólo un 300avo de lo que le van a pagar al Juanillo. Aunque luego, al año, tuviera que regresar a nado por el Canal de la Mancha.
El punto de inflexión ha sido la primera persona del singular que has utilizado tras el periodo interrogativo. Por un momento había pensado que tú también te habías tirado, como Juan de la Cruz Ramos Cano (pues no, no era Juan de Dios, pero le he andado cerca, jaja).