Rajoy elogia en su discurso pseudo-institucional la bandera española, la que exhiben nuestros deportistas con orgullo. (Oye, Mariano, con esto del mundial de rugby, en los estadios franceses ondean ikurriñas cuando juega Francia —posiblemente para homenajear a los jugadores de Euskadi norte— y nadie se rasga las vestiduras como tú).