ME ENTERO por casualidad de que se está celebrando en Madrid el Campeonato de Europa de curling. ¿Y qué coño es el curling?, se preguntarán los aficionados que no tienen por qué conocer las mil y una especialidades deportivas existentes.

Pues el curling es un juego de puntería que se practica en una superficie helada como si de una petanca se tratara. Y en vez de lanzarse bolas se utilizan unas piedras con forma de tartera que van deslizando hasta llegar a la diana, ganando cada manga, de las nueve que se disputan por partida, quien quede más cerca del centro de esa diana.

El curling es un deporte individual que por aquello de hacerlo más estratégico ha sido elevado a la categoría de juego de equipo, como ocurre, muy acertadamente, con otras modalidades —la propia petanca, los bolos, los dardos, e incluso el tenis.

Pero que sean los componentes de la selección española quienes expliquen cómo se juega al curling.

Estoy convencido —servidor distingue entre estar convencido y estar seguro— de que a los jugadores, federativos y apasionados del curling les habrá parecido una idea genial. Como toda acción tiene su causa, comienzo aquí mi particular terapia panfletaria.

Dado que a algunos se les ha antojado que Madrid sea olímpico, lo cual no es bueno ni malo sino opinable —y sobre todo ha de ser cuantificable—, la capital de España se volcará en la organización de eventos internacionales desde ya hasta que les otorguen la sede olímpica.

El detalle, al que todos tratan de quitarle pajas, es que esa iniciativa se lleva a cabo con dinero público. Con mucho dinero público, sobre cuyo destino no nos han pedido opinión. Nos presentarán unas cuentas de ingresos previstos para los futuros JJOO —porque Madrid será olímpico algún día de estos— pero nunca las de gastos previos, entre los que se encuentra este campeonato internacional y todos los que están por venir.

Que hay que organizar el campeonato de Europa de curling…, pues se hace, que como es un deporte modesto, el gasto será módico. Y como se trata de una modalidad olímpica, pues subiremos enteros en la estima del COI. Eso sí, a pesar de su modestia no reparemos en gastos, sobre todo en protocolos, ¡y puñetas para el lema de sobriedad en el gasto público!

Que el curling es un deporte de nula tradición en España…, pues si eso es lo de menos. Y además, utilizando la demagogia inherente al campeón político, diremos que con este campeonato de Europa pretendemos impulsar los valores de un deporte mental, de concentración y otras lindezas que convengan.

Y para qué va este Espectador a decirles, si no van a querer oírlo, que la manera de promocionar un deporte no es comenzando con la organización de eventos mundiales, sino con un trabajo de base, de captación, de fomento…, y con la construcción de instalaciones (¿cuántas canchas de curling habrá en España?).

¿Licencias nacionales de curling? Pocas, estoy convencido. Y estaría por apostar que el 80% se reparten entre Madrid y Barcelona, y que el curling español se extiende a cuatro o cinco círculos de amigos. ¿Federación nacional? Sí, está integrado en la novísima —según mis fichas— federación de deportes de hielo.

Que alguna mente avisada y emprendedora cercana al mundo del curling ha visto la oportunidad de engrosar su patrimonio con cincuenta o sesenta mil euros —merced a su trabajo, por supuesto— yendo a venderle esta idea al CSD y al Ayuntamiento de Madrid…, pues no lo sé pero no me extrañaría porque conozco a quien le han propuesto lo mismo hace cosa de un año con otra modalidad deportiva.

Así que, lector, ya lo sabe. Aproveche la coyuntura si es usted emprendedor y, arrimándose a la federación oportuna, elabore un proyecto para organizar un evento deportivo de talla internacional en Madrid. Requisito cuasi imprescindible es que la modalidad deportiva sea olímpica. (No diga que va de mi parte porque es seguro que no será recibido).

¿Patrocinadores? Bueno, recomendable presentar alguno en el proyecto para guardar las apariencias, pero como andando se hace el camino, bajo el auspicio del dinero público alguno más caerá. Y no pierda el tiempo con los eventos de los quince deportes que primero le vengan a la mente porque esos ya están pillados.

2 de octubre de 2007