NO QUISIERA dar más publicidad al iluminado que dijo que había que ponerle letra al himno español. Pero me temo que voy a escribir sobre ello.

No hemos vuelto a tener noticias del avance de esta barrabasada. O bien ha decaído o bien están pariendo el engendro.

Hubo quien se anticipó y aventuró que sería complicado encontrar un consenso nacional sobre la dichosa letra. Por mi parte, ya dejé en esta Aguja mis impresiones al respecto.

Con la de naciones, nacionalismos y nacionalidades que tenemos en España, parece que dejar contentos a todos va a ser tarea complicada.

Estos días están pasando en diferido en la plataforma digital los partidos del Tres Naciones de rugby. Como todo el mundo sabe, se trata del Seis Naciones del Hemisferio Austral.

Participan Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Podría sumarse Argentina en breve puesto que cuenta con un combinado competitivo y también está en el hemisferio sur.

Si digo esta obviedad es porque en algunos medios especializados se apuntó la posibilidad de que Argentina participara en el Seis Naciones que se disputa en este Hemisferio Boreal (con lo que dejaría de ser “seis naciones”). Y se anticipó que la selección de Argentina podría disponer su sede en Valencia.

Parece ser, y lo digo para los cabecicubos, que la geografía no le impone límites al deporte argentino.

En el mes de setiembre (así, sin “pe”) se jugará el campeonato del mundo de rugby en Francia, y me parece una buena oportunidad para disfrutar de un deporte en el que los jugadores no se tiran a la piscina ni se desploman fingiendo que les han propinado un golpe.

Retomando lo de los himnos, he de decir que la semana pasada disfruté del Sudáfrica — Nueva Zelanda.

Los sudafricanos cantaron su himno, y hete aquí que el comentarista dice que el himno sudafricano constaba de cinco idiomas.

¡Pues claro!, me dije. Esa letra del himno español también puede estar escrita en varios idiomas. Aunque me parece que va a ser que no…

Investigando en la Wikipedia encuentro la letra del himno sudafricano con su traducción al castellano.

No entiendo de idiomas, y menos aún de idiomas africanos, pero parece claro que este himno nacional está compuesto por cuatro estrofas, y que como mucho están recogidos cuatro idiomas en su letra. Posiblemente fue un lapsus linguae del comentarista citar cinco idiomas, pero no es menos cierto que Juanjo Vispe estaba informado.

En España también podemos presumir de tener cuatro idiomas: castellano, catalán, gallego y vasco, nombrados por orden alfabético para que nadie se me mosquee.

Pues mira tú que chulos los sudafricanos, cantando su himno en cuatro idiomas. Que digo yo que no todos dominarán los cuatro idiomas. Pero bien que se sabían la cancioncita, y bien que berreaban entonándola.

Así pues, propongo un himno de cuatro estrofas cantado en los cuatro idiomas nacionales que tenemos en España. ¿Cómo? ¿Que habrá problemas porque en España hay más idiomas? Pues en Sudáfrica hay once idiomas oficiales y el himno sólo lo componen cuatro. ¿A ver si van a resultar ser más civilizados que nosotros?

Lo que no me parece es que eso sirva para acojonar a nadie. Si los nuestros pierden (los de fútbol sobre todo), no lo hacen por la falta de letra del himno. Y si los nuestros ganan (los del fútbol casi nunca), lo hacen a pesar de tener un himno mudo.

El mismo partido de rugby me dio otra idea. Tras los acordes de la “Marcha granadera” nuestros chavalitos podrían bailar una danza ritual como hicieron los All Blacks de Nueva Zelanda enfrente de los sudafricanos. Los había que hasta se les salían las órbitas de los ojos, con el bailecito de marras, ¡oyes!.

Mucho cachete y mucho gritito tribal, pero los sudafricanos aguantaron la pantomima mirándoles frente por frente. Los había que hasta se reían con las caras grotescas que algunos jugadores neozelandeses simulaban. Y hasta les ganaron el partido.

Estos bailes rituales constan de varios gestos que se encadenan bajo un cántico tipo mantra. En esta ocasión no repitieron uno que vimos el año pasado y que había levantado gran polémica. Al finalizar sacaban la lengua mientras se pasaban lentamente la uña del pulgar alrededor del cuello, como simulando una degollación.

Quizá sea algo exótico, pero no deja de ser de mal gusto. ¿O nos hemos olvidado de que esto es un deporte?

Parece que hay gente muy tronada por esos Mares del Sur, que se toman un partido de rugby como un asunto de Estado, y no me parece que a la cosa deba dársele tanta importancia.

Menos mal que esos ejemplos no se cotizan al alza en este parte del mundo, porque sin tanto enardecimiento ya los hay que pierden la compostura y hasta la dignidad. Precisamente dejo una perla ácida en el miniblog de hoy miércoles.

3 de julio de 2007