TRAS LA publicación del artículo titulado “Caciques” me ha ido llegando información sobre el devenir del mundillo de la pelota en Zamora gracias a dos amigos que me mantienen informado sobre el particular.
En uno de los comunicados se me ha puesto en guardia sobre un planteamiento que —al menos para mí— sería novedoso en el deporte español.
Es obligado decir antes de continuar que el evento al que seguidamente voy a hacer referencia no ha llegado a celebrarse, parece ser que por causas meteorológicas ajenas a la voluntad de los organizadores :-P .
En cualquier caso traeré a colación una estrategia que podría darse en España y que quizá andando el tiempo nos acostumbremos a ella. Todo dependerá del tratamiento que se dé al asunto.
Me cuentan que un partido político —cuál de ellos es indiferente, porque si el asunto funciona apuesto a que el sistema será copiado por todos— había organizado un mitin político en cierta localidad habida cuenta de la proximidad de los comicios municipales y autonómicos que este próximo domingo habrá en España.
Lo insólito del caso es que se aprovechaba el poder de convocatoria de un deporte concreto para organizar el mitin.
No tengo claro si era un partido de pelota alrededor del cual habría un mitin, o si era un mitin en el que se regalaba a los asistentes con un esperado partido de pelota.
Lo cierto es que estamos ante una nueva vía. Insisto en que a mí no me consta que esto se haya llevado a efecto en España con anterioridad.
Es evidente que no podrían organizar un encuentro oficial, pero sí un encuentro de exhibición que el público esté ansioso por presenciar.
En esta ocasión su utilizaba la pelota, deporte que en tierras de Zamora goza de popularidad. El marco, como no, un frontón, que no deja de ser una especie de anfiteatro, un escenario incomparable para representar un mitin político.
Pero con algo de imaginación a buen seguro que nuestros políticos podrían sorprendernos con casi cualquier cosa. Quizá un partido de tenis desarrollado en dos superficies diferentes. O quizá un partido de fútbol entre viejas glorias de equipos históricamente rivales.
Todo podría valer con tal de atraer a un público que parece cada día menos interesado en que les den una charla política sobre lo buenos que son los organizadores y lo pésimos que son los otros.
La única pega que se me ocurre en estos momentos es que los actores —jugadores, árbitros y entrenadores— estuvieran dispuestos a dejarse utilizar.
Quizá los ideales políticos de los actuantes no comulguen con los que se venderán en el mitin. Pero un deportista profesional siempre estará atento a una buena bolsa. Por cierto, una velada de boxeo también sería un lugar ideal para dar un mitin.
El público, sabedor de que la prueba deportiva es organizada con fines electorales por un partido político, quizá aguantara diez minutos de verborrea propagandística con tal de divertirse viendo un buen espectáculo deportivo. Esa quizá fuera una de las claves del éxito de este nuevo sistema: no quemar la paciencia del público.
Personalmente me parece una aberración que el deporte se dejara manipular tan abiertamente con fines políticos. Aunque en realidad es consustancial a la historia del deporte del siglo XX el vincularse a los movimientos políticos. Y la política del pasado siglo siempre ha utilizado el deporte para beneficio propio. Es algo de lo que ya se ha hablado en esta Aguja en otras ocasiones.
Pero sería deprimente esta nueva vuelta de tuerca…
Aunque bien pensado tal vez fuera una manera de comenzar a destacar para ciertas modalidades deportivas que pasan por minoritarias. Los medios de comunicación se harían eco necesariamente de la manifestación deportiva que tuvo lugar con motivo de un mitin de cierta relevancia.
Será cuestión de irse acostumbrando. Es una vía más. Y completamente legal. Un partido político, por el hecho de tener personalidad jurídica propia, está capacitado para organizar cualquier tipo de eventos, los deportivos incluidos.
Una cosa más. Estos políticos son tan torpes que sólo dan mítines con motivo de las elecciones. Si nos ofrecieran esos espectáculos políticos con más asiduidad estoy convencido de que nos encontrarían con la guardia baja y nos colarían sin problema el partidito del momento.
22 de mayo de 2007
http://www.agujadebitacora.com/2007/05/y-por-que-no/trackback/(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)





= flojo |
= aceptable |
= interesante |
= bueno |
= ¡muy bueno!
![]() Versión imprimible |
![]() Deja tu opinión |
![]() ¡Comparte! |
![]() Leer comentarios |
|
Anterior : « Bilbao, años setenta |
Posterior : Juego versus deporte » |





(Jean Dolent)













Complicado tema el tratas esta semana pero ya se sabe como se ponen los politicos cuando estan en campaña electoral. Intentan vendernos la burra de la mejor manera posible y todo son buenas palabras que pocas veces se convierten en hechos cuando llegan al poder, ya bien sea porque sus promesas eran imposibles de realizar o bien porque eran promesas para contentar al personal y ganar cuatro votos.
La verdad es que puestos a ganar votos y a despertar a la gran masa que se declara indecisa y que no va a votar, los politicos escogen cualquier escenario para echar su responso a los convecinos y atosigarlos de cualquier manera, ya bien sea en las fiestas del pueblo, en una feria, en un evento deportivo etc.
Puesto a ofrecer nos ofrecen el oro y el moro y creo que me estoy excendiendo y extralimitando un poco con el tema politico pero es que tres semanas de campaña electoral dejan a uno un poco aturdido con tanta sintonia y cartel por ahi pegado del PSOE, PP, IU y demás fuerzas politicas.
Esperemos que el domingo en la fiesta de la democracia gane quien gane nos dejen de dar tanto la turra los polticos y todo vuelva a la normalidad porque parece que la gente solamente se acuerda de la politica un mes cada cuatro años y no existe otro tema de que hablar y digo todo esto porque los medios de comunicación ( prensa, radio y tv) no hacen otra cosa que hablar de encuestas todo el dia y patatin patatan.
En cuanto a los caciques municipales haberlos hailos, como dicen los gallegos, y muchos pero ese es un tema un poco delicado y dificil de solucionar, que la justicia se encarge de ajusticiar a los caciques y que los vecinos de cada ayuntamiento juzguen el domingo si desean un cambio o no.
Tengo que detallar que no he hablado en mi comentario de deporte pero es que la ocasión lo requiere y espero no haber sido demasiado pesado.
Pues sí. Delicado tema que surge hoy con fuerza dada la inminencia de los comicios municipales y autonómicos.
Y ya que tú no hablas de deporte, yo tampoco lo voy a hacer en mi respuesta. Deja, pues, que enlace desde aquí con uno de esos cuentos antológicos que con motivo de las elecciones me ha llegado estos días (gracias Boston). Es preciso disponer de un visor de documentos pps. Si no disponéis de él, siempre os podéis bajar el archivo al disco duro y visionarlo en otro ordenador. De verdad que el cuento merece la pena.
Y ya que haces referencia a esa fiesta de la democracia —debe ser la única fiesta que se celebra cada cuatro años— te diré que siempre he pensado que días como este domingo tenemos tanto derecho al voto como derecho a la abstención. Que cada cual vote —o no vote— según sus ideas o/y necesidades y que lo que salga de las urnas sea lo mejor para todos (o lo menos malo).
Y el Puñetas que pensaba que ahora tocaban elecciones municipales. O sea, elegir a esos señores y señoras tan cercanos al administrado que es imposible hablar con ellos ni aún cuando salen a tomar unas cervezas. O sea, elegir a quienes se dedicarán a cosas tan prosaicas pero necesarias como ponernos farolas en la calle, procurar que el tráfico no sea un caos, cuidar de que no se caigan de viejos nuestros colegios, hacer unos cuantos parques para que defequen en ellos los dueños de los perros, etc. Cosas prosaicas, sencillas, modestitas, pero tan necesarias…
Pues, no. Eso será en los países anormales, pero en la normalizada España (embuchada, diría yo) lo cotidiano y típico es que en las campañas electorales municipales se hable de la Guerra de Irak, del problema del País Vasco y de la Fórmula I.
Así que yo estoy en un sin vivir. ¿Correrán los bólidos esos de Fernando Alonso por las calles de Valencia si gana el PSOE las autonómicas de por allá? ¿Seguirá la masacre iraquí si gana el PP en la mayoría de las ciudades españolas? ¿Se la envainará Eta si consiguen sus primos una concejalía en Pamplona? ¿Volveremos a la Guerra Civil si ganan los comunistas? Duras preguntas a las que sólo podremos responder tras conocer los resultados de las elecciones municipales del 27 de mayo. Por unas municipales, hace ya la tira de tiempo, se fue al exilio un monarca y se proclamó una República, así que de lo que viene puede salir cualquier cosa…
(Ya sólo faltaba que, aparte de tirarse los unos a los otros los trastos a la cabeza -cuyo efectos chichoneros recaen en las nuestras-, encima se dedicaran a exhibir algo de deporte pachanguero en los mítines y orgías).
(Y a ver cuando demonios puede votar el Puñetas porque -como la española cuando besa- él vota de verdad, no por frivolidad y ya ni recuerda los años que lleva sin acercarse a una mesa electoral. No será por falta de ganas…)
Esto de hacer unas primarias de unas municipales como que no estaba en el guión.
Y vista la historia, ¿por qué no hacerlo al revés?. ¿Hacer que las generales sean un año antes que las municipales? Que conste que no lo digo por quien se sienta monarca, que por mí pueden irse todos al país de los cuentos, de donde nunca debieron salir príncipes y principesas, reyes y reinas casadas en segundas nupcias (1).
Lo digo porque el personal político, a diario con la vena nerviosa a flor de piel, con esto de las pseudoprimarias se ponen taquicárdicos perdidos.
Propongo que ningunas elecciones sean antes que las otras. Que se celebren con una distancia de dos años justos. Así se tendría la sensación de vivir en un ciclo político.
Así, a lo mejor, los señores políticos (los que cobran un sueldo politiqueando) se acordaban más a menudo de los señores que les pagamos esos sueldos que ellos mismos se ponen y se suben cuando les sale de debajo de las meninges.
Sobre lo de animar el cotarro mitinero con unos partidillos, pues no estaría mal. Sobre todo si se visten ellos de corto. Con suerte a alguno lo prejubilan debido a un tirón en un chicho al agacharse para recoger la pelotita. Y a seguir cobrando de la cosa pública que son dos días…
(1) Ya lo dice el refrán:
Supongo que lo mismo es aplicable a divorciadas.
Por cierto, no me he enterado de cuando la religión católica ha aceptado el divorcio como ruptura del juramento hecho ante dios y permite que los divorciados vuelvan a casarse en una iglesia. Me lo habré perdido por no estar atento…
Curioso artículo. Primero dices que es una aberración para a renglón seguido decir que no estaría mal.
Supongo que dejas en nuestras manos la opinión final…
A mí me parece que sería degradante para el deporte ser objeto de una manipulación tan manifiesta.
Pero no lo sería para las personas que jugaran un partido en el marco de un mitin político (o disputaran una carrera o un combate…).
Es un contrasentido, sí, lo sé.
Pero un deportista, profesional o no, lo que quiere es disputar un encuentro de su deporte rodeado de numeroso público. Podría llegar a ser algo “goloso” para ciertos deportistas ser invitados en uno de esos actos.
Todo será acostumbrarse. Lo veremos en el futuro. Aunque, como ya dejas sentado, la falta de continuidad en los mítines políticos quizá haga que la idea nunca llegue a fructificar. Pero…, ¿y por qué no? Incluso podría llegar a ser una gran idea.
Pues sí, me temo que podría llegar a ser una gran idea si llega a pasar del “podría”.
Supongo que si aún no se ha hecho es porque quizá los políticos piensen que el público aún no está preparado para asumir tal conmoción.
Ahí queda la idea a la espera de que alguien se apunte el tanto dentro de unos años. Ya he dicho en otras ocasiones que éste era el primitivo objeto de la bitácora.
Y sí, creo que todos tenemos sensaciones ambivalentes al respecto en el sentido que tú has expresado. Malo para lo general, bueno en lo particular.