HE ESTADO de viaje a principios de semana. Y mi rutina semanal ha saltado hecha pedazos. Era consciente de que el martes tenía un compromiso autoadquirido y por ello llevé armado un artículo en una llave de memoria. Pero a pesar de sus cuatro estrellas en el hotel no tenían un triste ordenador habilitado para que los clientes visitaran la Internet.

Eso sí, tenían zona Wi-Fi para la que te vendían una tarjeta a utilizar en tramos de una hora. Pero ni tengo ni quiero un portátil, por lo que no tenía donde insertarme esa tarjeta. Podía haber buscado un cibercafé, pero entre este chasco y el cabreo porque en la habitación sólo había televisión decidí dedicar mis horas libres a visitar la ciudad y comprar productos de la tierra. ¿Por qué los hoteles más elegantes disponen en cada habitación de tropecientos canales de televisión en varios idiomas y sin embargo no tienen radio?

Ya de vuelta en casa las tareas rutinarias se habían acumulado. Aún no me he puesto al día, y escribo otra vez con retraso en mi cita del viernes. Pero del viaje me he traído una joya que ilustra el clientelismo patrio y como las organizaciones deportivas más pequeñas degeneran para convertirse en mafias autocomplacidas.

Se trata en esta ocasión de la Delegación Zamorana de Pelota, deporte minoritario donde los haya, donde un tal Ricardo Ferrero parece ser allí señor y amo, y no está dispuesto a que nadie le haga sombra.

Pero mejor enlazo la noticia en el diario La Opinión, el correo de Zamora. El artículo se presta a ser apostillado a medida que se lee el texto. Así pues, voy allá:

TIERRA DEL VINO
La alcaldesa de Santa Clara de Avedillo defiende la legalidad del partido de pelota

S. RAMOS

Santa Clara de Avedillo.-
La alcaldesa de Santa Clara de Avedillo, Cruz Rebollo ha salido al paso de la denuncia formulada por la Delegación Zamorana de Pelota en la que pone en duda la legalidad del partido que se celebró ayer en la localidad con motivo de las fiestas en honor de Santa Cruz.

Esta primera frase ya me puso sobre la pista de lo que se avecinaba. ¿Una alcaldesa defendiendo la legalidad de una confrontación deportiva? ¿Había habido una denuncia? Pero si están hablando de un partido celebrado con motivo de una festividad patronal no hay ninguna legalidad que defender, a no ser que en el encuentro se dilucidara un campeonato oficial. Con no reconocer el resultado final la federación se evitaría entrar en más disquisiciones.

Aquí tenía que haber algo más, porque toda una alcaldesa —y más con un clima de pre-campaña electoral— no se iba a poner el mundo por montera y lanzarse a un enfrentamiento estéril.

Así pues, me apresté a seguir leyendo:

«Yo antes de organizar el encuentro estuve en contacto con la Delegación y considerando que en este pueblo hay mucha afición por este deporte les solicité un programa de peso, por ejemplo, el que ha presentado en Moral de Sayago. Al no haber acuerdo, decidimos organizarlo con otra persona que nos ofreció a otros pelotaris fuera de Castilla y León y al final entraron también jugadores salmantinos».

Empieza a haber luz. La alcaldesa, y supongo que la comisión de fiestas, trató de organizar un evento de cierta relevancia para brindar a sus conciudadanos un espectáculo deportivo. No hay acuerdo con la Delegación Zamorana de Pelota y pactan un contrato con un tercero.

Se vislumbra ya el cabreo de la Delegación. O mejor dicho, de quien a través de la Delegación ha dejado de firmar un contrato y de percibir unos ingresos que luego he sabido que son de cierta importancia habida cuenta de que los pueblos zamoranos donde se disputa un juego de pelota con motivo de las fiestas patronales no son pocos. Y dejar un cabo suelto puede acabar con un imperio. Continué leyendo:

La alcaldesa cree que la dinámica de la Delegación en este aspecto deja mucho que desear «pues han hecho la denuncia en La Opinión y a mi no me ha llegado ninguna notificación».

Llegamos a un punto interesante. Se nos dice que la Delegación —o dicho con más propiedad, alguien de la Delegación— ha formulado la denuncia de la que se nos hablaba en el primer punto. Pero en lugar de acudir a un Juzgado ha acudido a la prensa y ha dicho lo que ha creído oportuno (no me molestaré en buscarlo en la hemeroteca del mismo diario enlazado).

Fea costumbre que han adquirido algunos. Ocurre en muchos de nuestros municipios cada vez que se aprueban los presupuestos municipales. El grupo de gobierno, con mayoría absoluta, aprueba un presupuesto anual sin tener en cuenta ninguna de las alegaciones de la oposición. Y el caudillo de la oposición larga en el primer periódico comarcal que le haga caso que los presupuestos son ilegales. Y se queda tan ancho el tío.

Mire señor, si usted está convencido de que los presupuestos son ilegales —o otra cualquier acción de una Administración— su obligación como ciudadano y como responsable político es presentar sin demora la correspondiente denuncia en el Juzgado más cercano.

Pero esto de ir a la prensa es como lo de aquel aldeano que tiraba la piedra y escondía la mano. A los de la Delegación les han dejado hablar, y han dicho que el partido era ilegal. A partir de ahí continuarán un monólogo diciendo que lo han denunciado “ante la opinión pública”. Pero eso carece de valor alguno (salvo el de condicionar la opinión pública).

Desde la Delegación se miente, se difama, y se retuerce la verdad, esperando conseguir con ello un rédito que avise a posibles disidentes de lo que les puede esperar. Pretenden amedrentar al estamento político creándoles mala prensa.

Pero la señora alcaldesa de Santa Clara parece que tiene los machos bien puestos y no se arredra ante cuatro listillos de pacotilla. Veamos como continúa la noticia:

Rebollo se muestra sorprendida por la reacción de Ricardo Ferrero «porque la misma persona que organiza los encuentros en Santa Clara de Avedillo lo ha hecho en pueblos cercanos donde los alcaldes son de la cuerda de su partido y no ha habido ningún problema».

Et voilà! He aquí el móvil del hostigamiento ante la decisión totalmente legal y fundada de la alcaldesa. O al menos uno de los móviles, porque en el establecimiento en el que me despacharon el joven que me atendió estaba al tanto de lo que ocurría desde hacía tiempo en la referida Delegación por tener un familiar relacionado con el mundo de la pelota.

Y parece ser que el interés crematístico en este asunto es importante, pues una serie de palmeros le siguen el juego al Delegado a cambio de figurar en los mejores carteles patronales. Quien no le ríe las gracias tiene complicado jugar —y ganar una bolsa extra que nunca viene mal— dado que los ayuntamientos contratan los pelotaris a través de este individuo.

Leamos el final de la noticia, donde la que desde ya es mi alcaldesa favorita pasa al contraataque:

La alcaldesa defiende su derecho a contratar a los pelotaris a través de la empresa que le ofrezca un buen festival, y denuncia el monopolio que existe en manos de Ferrero «la gente que ha contratado Santa Clara de Avedillo tiene sus estatutos, son legales, y tienen tanta calidad como la que ofrece la Delegación Zamorana de Pelota».

Pues por supuesto. Vivimos en un Estado democrático y de derecho en el que desde las Administraciones no se puede extorsionar a los contribuyentes. Y una federación deportiva, y una delegación provincial, tienen por ley delegadas ciertas competencias administrativas.

El cortijo del señor Ferrero amenaza con desplomarse si la rebelión de Santa Clara pone sobre aviso a otros alcaldes de que es posible no plegarse a las exigencias de semejantes caciques.

La legalidad de los encuentros deportivos sobre los que una delegación provincial de una federación autonómica tiene competencias se ciñe únicamente a los encuentros oficiales, léase campeonatos provinciales.

Un partido que se celebre con motivo de unas fiestas patronales es tan “legal” como el partidillo de los jueves por la tarde que juegan un grupo de aficionados.

Recomendaría a la alcaldesa pasar abiertamente al contraataque y denunciar ante el Juzgado competente la actitud de este federativo ocupado en defender los intereses del chollo que tiene montado desde esa delegación.

La denuncia que este vivo ha hecho ante los medios de comunicación se encuadra más en la vía de la extorsión y del chantaje social ante un ayuntamiento que ha obrado dentro de la legalidad vigente. Descabalgar a este petulante engreído es el mejor regalo que la señora Cruz Rebollo puede hacer a sus convecinos.

11 de mayo de 2007