Bilbao, años setenta
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historia | legislacion | federaciones
UNO DE los comentarios a mi último artículo, en el que hablábamos de las malas praxis que aquejan al deporte español, me ha recordado un acontecer del que fui testigo de excepción hace ya muchos años.
Me decidido a relatarlo por tener relación directa con el deporte y porque aún sigue habiendo personas que utilizan cualquier resorte de poder para imponer su voluntad aunque sea, si no fraudulentamente, sí al filo de la legalidad.
EL ESCENARIO
El marco geográfico es el Bilbao de finales de los setenta y principios de los ochenta del finiquitado siglo XX. Aquel Bilbao se distinguió en el ámbito deportivo por ser el punto de entrada en España de un, a la sazón, novísimo deporte que causaba furor en los mundillos de las artes marciales europeos y americanos.
Se trataba del full contact, hoy más conocido como kickboxing. En realidad su nombre originario era karate full-contact pues se había originado a comienzos de los setenta en los USA como una transgresión de un karate anquilosado por tradiciones mal entendidas y peor aplicadas.
En este deporte de combate, en el que se permiten puñetazos y patadas —como en el karate—, se utilizan protecciones para poder golpear al rival como si de un combate de boxeo se tratara.
Hoy día este deporte de combate —el kickboxing— se ramifica en diferentes reglamentos, a cual más permisivo en los que se autorizan patadas a los muslos —low kick— e incluso rodillazos.
En aquel momento se hizo popular en Europa la especialidad en la que están permitidos los golpes de puño, como en boxeo, y las patadas por encima de la cintura.
Los dirigentes del karate enseguida se sintieron amenazados —el boxeo también, aunque en menor medida—. Parecía que el nuevo deporte ganaba adeptos en los gimnasios de toda Europa, quizá por presentar un reglamento de light-contact, adaptado para quienes nunca habían peleado con pleno contacto —full contact—, es decir, al K.O.
He de destacar que en aquellos años de la incipiente democracia española el sistema deportivo nacional estaba por consolidarse. El 31 de marzo de 1980 se aprobaba la Ley 13/1980, General de la Cultura Física y del Deporte, que venía a ordenar el entramado federativo nacional y autonómico.
Quienes optaron por la práctica del full contact comenzaron a organizarse y a crear estructuras que les permitieran integrarse en la sociedad, por así decirlo: acceso a instalaciones públicas, subvenciones, organización de eventos, apariciones en prensa, y todo aquello que supusiera un respaldo social a su labor.
La fórmula básica de organización deportiva es el club. Había clubes pre-existentes, la mayor parte de karate —otros de boxeo y algunos pocos de taekwondo— dado que esta modalidad deportiva partía del arte marcial japonés. Pero el full contact no fue visto con buenos ojos por la cúpula dirigente del karate. Los motivos alegados eran que rompía con la tradición, aunque quizá el verdadero motivo fuera que los maestros de karate tenían mucho que perder con el cambio y poco que ganar. ¡Al fin y al cabo ya eran maestros de algo!
Los practicantes de full contact crearon algunos clubes específicos, aunque sin desvincularse del todo del karate. Y pronto apareció una federación europea, la European Professional Karate Association (EPKA), con sede en Lausanne (Suiza) —sí, como el COI—. Los pioneros de cada país se hicieron con la representación de la EPKA para su terruño. Como vemos, también aquella EPKA guardaba memoria del karate en su nombre.
Los pioneros españoles fueron de Bilbao, y la representación española de la EPKA se asentó en esta ciudad norteña.
La convocatoria del primer campeonato ibérico tuvo lugar en Bilbao en 1981. Antes se organizaron veladas mixtas de light contact y de full contact. Al principio ni siquiera se peleaba en un ring, sino que se hacía en un tatami, al más puro estilo del karate.
LA HISTORIA
He llegado al punto en el que comienza mi historia, pero entenderá mi lector que todo este preámbulo era necesario para entender la coyuntura deportiva que se vivía en aquel momento.
Los clubes de full contact de Bilbao, y deportistas que se asociaban independientemente a la nueva federación —no reconocida por el CSD pero sí reconocida por el Ministerio del Interior a través del registro de asociaciones— comenzaron a disputar combates.
La federación vizcaína de karate se sintió amenazada tras la primera velada de full contact. La expectación levantada había congregado a numeroso público deseoso de ver qué era aquello. Público principalmente proviniente del mundo de las artes marciales, y sobre todo del karate. En el Pabellón de La Casilla, hoy Palacio de Deportes, se escenificaron veladas de full contact en todas sus especialidades.
Los recelosos dirigentes de la Federación Vizcaína de Karate, posiblemente instigados por la federación española, dieron su primer paso.
En un escrito presentado en el Gobierno Civil, hoy Delegación del Gobierno, a última hora laboral del viernes —la velada tendría lugar el sábado por la tarde-noche— ponían en conocimiento de su Excelencia la preocupación que les embargaba por la celebración de un deporte de combate carente de federación, de reglamentación, en el que todo vale y los golpes de karate son aplicados hasta sus últimas consecuencias.
No recuerdo los términos exactos de aquel primer escrito, pero lo que digo aquí arriba dará al lector una visión acertada de lo que la misiva perseguía.
El Gobernador, el viernes por la tarde, con más ganas de marcharse a su casa que de ponerse a investigar, estimó el escrito y prohibió cautelarmente la celebración de los combates.
El sábado por la tarde la sorpresa fue mayúscula cuando la policía se presentó una hora antes de abrir las taquillas al público, precintando el recinto e impidiendo la celebración de la velada.
Esta táctica les dio resultado a los karatekas en dos o tres ocasiones más. La solución fue solicitar autorización previa para la velada de full contact. Se exigía presentar copia de los reglamentos, copia del contrato del médico, copia de la confirmación de la presencia de una ambulancia en las inmediaciones del recinto deportivo, copia de todo lo habido y por haber. Había que explicar a su Excelencia por qué no había federación española de un deporte que estaba empezando pero que sí existía un ente federativo europeo.
En fin, que el papeleo para solicitar el permiso gubernamental se elevaba al cubo. Pero como de todo se hace callo, al final el envío del dossier se hizo rutinario. Eso sí, que no faltara un maldito papel porque se cernía sobre la velada el peligro de clausura gubernamental.
Pasado un tiempo los señores de la vizcaína de karate desistieron de enviar sus escritos, habida cuenta de que no fructificaban.
Evolucionó más tarde una especialidad llamada en principio karate no-contact y después karate moderno, con un reglamento muy similar al del karate pero más avanzado y espectacular. Esta vez los dirigentes karatekas se sintieron ultrajados.
Nada dijeron durante un tiempo y se organizaban combates de este karate no-contact (en oposición a full-contact) especialmente pensado para quienes hacían sus primeras armas en el mundo de los deportes de combate.
Hasta que, y otra vez en Bilbao, se organizó el primer campeonato nacional de karate moderno (en oposición al autotitulado karate tradicional), con premios en metálico para los campeones, al más puro estilo americano (imposible llamarlo campeonato de España para evitarse conflictos con las cabezas cuadradas del CSD).
Y los dirigentes karatekas volvieron a las andadas. Sin dejar tiempo para la reacción —ya nadie lo esperaba—, el viernes a última hora laboral presentaron escrito ante el Gobernador Civil, que acababa de desembarcar en su nuevo puesto (esto fue determinante, pues el anterior ya había tenido reuniones con EPKA España y se le había puesto al corriente de la legalidad de la nueva federación), en el que denunciaban el intrusismo de la Organización puesto que la reglamentación del karate les correspondía a ellos como delegación en Vizcaya de la federación española.
En la mañana del sábado el dirigente de EPKA España, residente en Bilbao, fue avisado de que el campeonato no podría celebrarse. Habían venido competidores de todo el país, esperando alzarse con el título nacional y con una bolsa muy sustanciosa para la época.
La solución encontrada fue la siguiente. El campeonato se celebraría a puerta cerrada, es decir, sería una actividad privada. Un notario levantó acta de que ninguna entrada había sido puesta a la venta, sellando los talonarios y sus matrices, y de que al recinto deportivo no accedió ningún público.
Las pérdidas económicas fueron cuantiosas al no haber recaudación de taquilla. Al alquiler del Palacio de los Deportes de La Casilla hubo que sumarle la entrega de los premios en metálico y los gastos de publicidad.
Pero esta vez el dirigente de EPKA España presentó querella contra quienes habían actuado de forma tan taimada, sabiendo como sabían que el deporte que allí se iba a practicar nada tenía que ver con la actividad que ellos regían. Coincidían los nombres, como puede coincidir el del fútbol americano con el del fútbol, o el del tenis de mesa con el tenis, pero poco más.
No recuerdo el fallo del juez. Lo que sí recuerdo es que los karatekas dejaron de acosar en Vizcaya a la Organización del karate full contact, hoy conocido como kickboxing.
16 de mayo de 2007
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Lo que quieres decir es que los karatekas de aquella epoca se sentían un poco amenazados ante la llegada de un deporte nuevo y parecido y lo único que hacían ante la llegada de ese nuevo deporte y más bien lo hacían por envidía y recelo, era ponerle todo tipo de trabas.
Creo que aunque pueda haber un deporte parecido a otro pueden convivir los dos sin ningún tipo de problema, tal es el caso del fútbol campo y el fútbol sala, los diversos hockeys, volleyball de cancha y de playa, tenis de cancha o de playa y las diversas artes marciales.
Hoy en dia es una cuestión que más o menos ya esta superada y los diversos deportes que llegan o que se conservan en nuestra actualidad son una riqueza que se debe de conservar y no se les debe de poner trabas sino potenciarlos y conservarlos.
No es que lo quiera decir; es que lo digo. Pero no sólo eso. Digo también que se sirvieron de resortes, ardides o artimañas legales para paralizar aquello que ellos entendían que no les convenía.
El recelo hacia una modalidad nueva existía y sigue existiendo. Creo que esa mentalidad no está superada.
No hace falta que la nueva modalidad tenga similitudes con una ya existente. Si alguien crea en el pueblo o en el barrio un nuevo club deportivo levantará recelos en los que ya están consolidados.
La guerra de los niños existe hoy en día entre monitores y entre clubes. Por no citar cuando dos clubes de una misma modalidad están ubicados en la misma zona geográfica. Entonces se convierten en enemigos.
Repásate los dos artículos enlazados en el párrafo de arriba y sabrás cual es mi visión sobre el particular.
Sobre lo acontecido en aquellos años aquí queda mi historia. Lo lamentable es que años después —a finales de los noventa— me contaron que el presidente de una federación autonómica de kickboxing de este mar Cantábrico utilizó los mismos trucos con una nueva actividad más conocida como vale tudo. Curiosamente ese presidente militaba en las filas de los karatekas a principios de los ochenta.
Me hicieron llegar la carta que le enviaron recordándole sus orígenes deportivos. A fe que merecería la pena reproducirla como un artículo de esta Aguja, pues se decían cosas muy interesantes. Recuerdo que eran cuatro o cinco folios. Si la encuentro por aquí me lo pensaré.
En el mundo de los negocios (perdón, quería decir del deporte…) todo vale con tal de mejorar el balance, aumentar o mantener la cuota de mercado y todas esas coñas marineras que adornan la cosa de la pela. Máxime cuando las reglas brillan por su ausencia o se saltan a la torera. No sólo de corrupción urbanística vive el homo hispánicus negociejus y politiquensis. También el homo deportivesco tiene la suya, en los despachos y en las gradas. Ay, pero quien le pone las puyas al toro…
Lo sorprendente en este caso (mira lo que ha llovido) es que no se trataba de dinero, sino de la actitud del hortelano que tira la piedra y esconde la mano (hace poco he escrito esto mismo y no sé donde).
Aunque claro, pensándolo de otro modo, y viendo que el karate estaba —y sigue estando— en manos de los gimnasios (empresas privadas que lícitamente procuran ganar dinero) no estás muy desencaminado.
Al final el vil metal resplandece con brillo propio en el corazón de cada cual. En aquellos años ellos entendían que se les estaba quitando una parte de la cuota de mercado —como así ha sido—. En definitiva, que defendían lo suyo.
Ahora bien, el utilizar esos resortes legales sin escrúpulo alguno es algo que está al alcance de unos pocos. Otros, quizá, aún no hemos aprendido a pasar por encima del prójimo. Quizá es que seamos más torpes. Y dado el canibalismo que impera en el mundo de los negocios —y en el paralelo mundo del deporte, como muy bien apuntas— posiblemente nunca llegaremos más allá de los límites que impone la amistad y el gusto por las cosas bien hechas.
Muy bueno el blog y el post, te enlazaré en las proximas horas. Un abrazo
Te agradezco los elogios Rubén, aunque me sorprende que este artículo te haya gustado. Más bien ha sido un desahogo personal que escaso interés puede tener para quien no vivió aquellas “batallas”. Quizá sirvan de algo estos apuntes para algún estudioso de la reciente historia del deporte en nuestro país. Pero en ese caso no se debe olvidar que ésta no es más que una parte de la verdad. Supongo que el grupo antagonista tendrá otra versión.
En cualquier caso agradezco mucho tu visita y tu testimonio. Yo también me suelo dar una vuelta por los blogs de fútbol desde mi lector de feeds (he de reconocer que el blogroll lo tengo bastante descuidado). El tuyo lo he visitado en diversas ocasiones y destaca por su excelente documentación. Enhorabuena.
hola yo estuve en el 81 y 83 compitiendo y doy fe de ello los problemas eran las zancadillas
Y en el 83 fuiste campeón ibérico venciendo en la final a José Ángel Casado. Fue un grandísimo combate. Le sentaste cuando finalizaba el segundo asalto, creo recordar que de un crochet de izquierda.
José Ángel se recuperó en el minuto del descanso y volvió con sus axe-kick (kakato-fuera-borda, los llamaba Carlos Martínez, quien peleó en la final ese mismo año con Eguskiza), pero ya no pudo remontar en las cartulinas. De aquella cosecha salisteis muchos cracks del kickboxing. No se ha vuelto a repetir una hornada como aquella.
Un abrazo, Rosendo; desde el Cantábrico para el Pirineo ;-) .
estimado amigo es un placer volver a contactar con personas de aquel entorno pues como bien dices fue mui duro y con muchas trabas para poder organizar y competir.desde aqui mando un saludo a todo el mundo del full especialmente a mario morencia y a ti en particular. un abrazo de un amigo
rosendo ramos sola
tlf 659043311
hola. veo que aun siges ligado al mundo de las artes marciales y por ello te voi a pedir un fabor si tienes o sabes de alguien que tenga videos de los campeonatos ibericos organizados en bilbao lo pongas en contacto conmigo pues me faltantodos menos el de la final con casado que esta publicado en youtube.
un abrazo
rosendo ramos.
Rosendo, fui yo quien seleccionó los combates del vídeo que EPKA distribuyó de aquel campeonato del 83. Pero no tengo ninguna copia. De aquella los vídeos eran un lujo y no tuve la precaución de comprar una copia.
Me dijeron un par de años después que una semifinal que había seleccionado había sido eliminada del montaje final. Cosas de Morencia; según me dijo él mismo cuando le pregunté, fue para no perjudicar la imagen de la persona que se llevó un tremendo KO a los diez segundos de combate.
Supongo que José Ángel Casado tenga esa cinta, puesto que ha sido él quien ha subido vuestro combate a You Tube.
O al menos así lo entiendo yo. La persona que subió el vídeo lo hizo con el nick: jacasado.
Si te registras en You Tube te dan la opción de enviarle un mensaje a la persona que subió el vídeo. Pero no facilitan su dirección de correo-e. Le enviarías un mensaje a través del propio sistema de You Tube.
Supongo que si el mensaje le llega no tardará en contestarte. Sé que él tenía una buena videoteca de aquellos años.
Personalmente creo que fueron los mejores años del kickboxing en España. Y ahí estabais vosotros dos. Entre los mejores.
Saludos, amigo. Espero que todo te vaya estupendamente.
Postdata: Por si lo necesitaras, tienes mi dirección de correo-e en la columna de la derecha que verás desde la portada de esta bitácora (llegarás a la portada pinchando en el título de la bitácora).
hola amigo gracias por la opinion que tienes de mi y del resto de competidores de la epoca y aunque este mal decirlo por mi parte si fue una hornada buena la que se cocio en los años antes mencionados personalmente me gustaria contactar con cada uno de ellos y con personas como tu que vivieron lo mas dificil de todas las cosas los comienzos que tan duros y tan traiciconeros son cuando la mala leche junto con la falta de respeto hacia los demas es inexistente.
si no recuerdo mal el ko mencionado lo hizo el lahosiano que compitio.
un abrazo de este tu amigo.
rosendo ramos sola.
Rosendo, el KO que dices fue en el 81 y en el peso ligero. No recuerdo que ese año EPKA grabara los combates en vídeo, aunque es posible. Pero me da que la grabadora se trajo desde Suiza a Bilbao después de ese campeonato ibérico. (Ahora prácticamente te las regalan comprando un pack de yogures, jaja).
De ese año recuerdo cuando llegaste a Bilbao con tu padre. Me parece recordar que fuisteis los primeros en llegar de todos los competidores que se desplazaron aquel año desde toda España.
La persona que os recibió fui yo. Recuerdo que no os esperábamos tan pronto y nos pillasteis de chiripa en el Pabellón de La Casilla. Se os alojó a los competidores en una residencia que estaba al lado del Palacio de los Deportes de Bilbao.
En el 83 no recuerdo como se gestionó el tema de los alojamientos. Ese año ya podía yo pelear (cuestión de edad) y no estuve ayudando tanto en la organización del campeonato.
El KO del 83 al que me refería lo hizo un portugués en el peso medio en la semifinal. Después ese portugués peleó conmigo en la final ;-) .
Ahora ya deberías saber quien soy (jaja).
Pues bien, esa semifinal desapareció de la grabación que comercializó EPKA.
Bueno, ya me contarás si puedes contactar con Casado a través del You Tube. Dale recuerdos de aquel de Bilbao que es siete días más joven que él (jajaja).
estimado amigo no estuvimos recogiendo los trofeos donados por el ayuntamiento de bilbao el cpto del 81
hola!
tu escritura es formidable pero en cambio el tema me parece vago mire que hablar de rosendo ramos…
me gusta mucho el mundo del ciclismo, pero mi estimado este hombre no me parece tan maravilloso, en cuanto a tu articulo ¡Felicitaciones! sigue trabajando asi.
un saludo desde acá. tu amigo Luis Lopez
Hola Luis Lopez,
te agradezco los elogios, pero no entiendo tu crítica.
En el artículo no se menciona a Rosendo Ramos. Es Rosendo quien ha intervenido en los comentarios y, puesto que nos conocemos personalmente, he entablado un diálogo con él.
Rosendo Ramos ha sido campeón de España de kickboxing en los años 80. Es más, ha sido el primer campeón de España puesto que peleó en el primer campeonato que se organizó.
Te diré para más señas que Rosendo es catalán (conozco perfectamente la zona de Cataluña en la que vive, pues estuve en su casa en una ocasión).
Una especie de intuición me dice que no se trata del Rosendo Ramos al que tú te refieres.
Espero haber aclarado el posible malentendido. Un saludo y gracias por comentar en la bitácora.