(A Roxín, esperando que le recompense más el contenido que el continente de este artículo).
EN EL artículo anterior hablaba de la comparecencia del Ministro de Interior en el Senado para explicar las actuaciones que está llevando a cabo el Gobierno para prevenir la violencia en los espectáculos deportivos. Veamos el comienzo de la intervención del señor Pérez Rubalcaba:
“Señor Curiel, en primer lugar, quiero decirle que coincido con usted en la condena de este tipo de actos violentos, que tiene que ser inequívoca.
Coincido con usted también en que están básicamente circunscritos al fútbol, y no a todo el fútbol porque fútbol hay mucho y se juega en muchas partes y juega mucha gente. Pero es verdad que esos incidentes no se registran habitualmente ni en el baloncesto ni en el balonmano.
Igualmente coincido con usted en que lo importante es acertar cuando se producen las sanciones correspondientes, porque con frecuencia en esta materia acaban pagando justos por pecadores.”
Y el Ministro se queda tan ancho después de decirnos lo que todos sabemos. Y continúa su comparecencia en el Senado —no en un programa de televisión— sin decir nada que no sepamos, salvo los datos ya comentados en el último artículo.
Sólo con este párrafo inicial ya tengo muchas preguntas que hacer al señor Rubalcaba.
¿Por qué están este tipo de actos violentos circunscritos al fútbol? ¿Está seguro de que no se dan este tipo de actos en todo el fútbol? ¿Cuántas clases de fútbol hay pues? ¿Qué quiere decir con que “…se juega en muchas partes y juega mucha gente”?
Señor Rubalcaba, le han llamado para hablar de la violencia en los espectáculos deportivos. No sé por qué divaga usted. (¿No conoce además los casos de agresiones a árbitros en el fútbol regional?).
¿En verdad cree el señor Ministro que “…en esta materia acaban pagando justos por pecadores” con frecuencia? ¿A qué acciones vividas últimamente se refiere el señor Ministro? Porque si se da con frecuencia ha de haberse producido esa situación injusta recientemente.
Todas estas preguntas retóricas no hacen más que avalar mi tesis de que el Ministro de Interior se presentó en el Senado sin más intención que cumplir con el expediente porque el Gobierno aún no sabe qué hacer con la violencia en el fútbol.
Pero voy a ser generoso y contestarme yo mismo a la primera de mis preguntas: por qué están este tipo de actos violentos circunscritos al fútbol.
En primer lugar porque los poderes públicos han consentido que se dieran una serie de actuaciones que nos han llevado al momento actual. No han ejercido la labor preventiva que les corresponde como garantes de la seguridad ciudadana, y ello tal vez porque se veían beneficiados con la situación de pan y circo que se generaba.
Llevo años —y cuando digo años me refiero a más de un decenio y hasta casi dos— diciendo que la tolerancia para con los señoritos del fútbol a la larga traería funestas consecuencias.
Ya estamos en ese momento. El largo plazo se ha acabado porque ya lo hemos sobrepasado. Se trata ahora de invertir tendencias (algo complicado) y de destinar dinero público para ello (algo innecesario de haberse actuado en su momento).
Reconoce el señor Ministro que esos incidentes no se dan ni en baloncesto ni en balonmano. Y en ningún otro deporte añado yo, pero la lista del señor Ministro no debe ser especialmente extensa —podría haber citado al menos al pariente próximo del fútbol, el fútbol sala—. Y cuando se dan incidentes similares es por infición del fútbol.
Y en segundo lugar porque los dirigentes del fútbol —y me refiero tanto a directivos de equipos como de federaciones— se han valido de sentimientos fácilmente inflamables en las masas para vender su producto utilizando a los mass media como altavoces, quienes se aplicaron interesadamente a la tarea.
En los demás deportes esa actitud ha sido considerada de gran bajeza ética y por lo tanto no se han exaltado pasiones de un modo tan pagado para llamar público a las gradas.
Ahora tenemos una población volcada en una mal entendida afición, dispuestos incluso a jugarse el físico por defender “unos colores”, lo que no es más que una forma eufemística de definir una chorrada.
Tan chorrada como que vemos civiles inmersos en auténticas batallas campales defendiendo unos sentimientos que ellos han decidido fijar en una empresa privada a la que además le dan el dinero de su jornal. Un despropósito increíble de creer…
Y como viene a decir el Ministro al finalizar su intervención, aquí todavía no hemos visto nada. En otros países la organización de algunos aficionados raya en lo paramilitar (ver artículo 22.5), asegurando beneficios económicos a quienes efectivamente controlan esos movimientos.
Aunque tarde, parece que los políticos españoles le han visto la oreja al lobo. Y tarde —como es de esperar de los políticos— reaccionarán. De hecho aún no están reaccionando.
¿O alguno de los selectos lectores que tiene esta bitácora deportiva cree que se van a producir cambios legales y administrativos antes de junio de 2009?
Lo digo porque esta temporada está finalizando, y el año que viene hay elecciones nacionales. Más otro año para ponerse a ello… (salvo que tengamos una serie de muertos, claro).
20 de marzo de 2007
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(Jean Dolent)





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Buenas aguja. La verdad es que no entendía muy bien el texto que escribió la semana pasada en esta su/nuestra bitacora de la que soy asiduo y en la que se tratan temas de actualidad. En parte tiene razón en que los politicuchos estos que nos gobiernan aún no se han planteado de manera idonea la problematica del fútbol español y cada vez hay más violencia. No se si esta gente espera que se llegue a unos niveles de violencía semejantes a los de la Argentina pero creo que deberían de meter sanciones más gordas a estos energumenos y más mano dura. Oye, una cosa: ¿Podrá ser que el gobierno no meta mano dura en el deporte porque saque alguna tajada economica de esto? medite sobre esto que le digo y le agradecería que nos transmitiese su opinión sobre el tema.
Un saludo
Por esta bitácora tenemos claro que los gobiernos de turno —aquí hay estopa para unos y para otros— se han estado beneficiando de aquello que Juan Puñetas en su bitácora ha llamado siempre con acierto pan y circo.
Es decir, que mientras la población está entretenida en otros menesteres no se inmiscuirá en lo que algunos pueden tener interés en manejar sin interferencias.
Los toros y el fútbol (o mejor el R.Madrid) ocuparon en tiempos de la dictadura la mayor parte de las tertulias de los españoles y fueron utilizados por aquel régimen con esos fines. Como ves no hay nada nuevo bajo el manto celeste.
Dicho esto, creo que nuestros gobernantes (todos) sí saben lo que están haciendo en esta materia que es la violencia en los espectáculos deportivos. Mi queja va dirigida a la pasividad con la que nuestros políticos actúan, condicionados muchas veces por los calendarios electorales (de ahí el título).
Creo que se impone ya una serie de actuaciones que se están posponiendo. Y creo que habría que comenzar por la actuación de oficio de la Justicia.
La semana pasada escribía el artículo “Alta definición (HD)”, en el que pretendía decir precisamente esto. Si un jugador agrede a otro con un puñetazo (y hay imágenes inequívocas de lo que ha pasado), lo que en el fútbol llaman la justicia ordinaria —yo es que me troncho con esto de la justicia ordinaria— debería actuar de oficio. Y tras la condena en un juicio ordinario, que lleguen las sentencias deportivas.
En un tema como la “Operación Puerto” acabamos de ver que esto no ha sido así. Ya hay numerosos condenados cuando al final la sentencia del Juzgado ha sido absolutoria.
Lo primero, como soy nuevo por estos lares, es saludar a los bitacoreros.
Cumplido el tramite protocolario, intentaré aportar algo al artículo, que encuentro muy completo.
Hay un tema que estás pasando por alto, tal vez no le das la importancia que yo le concedo o puede que se te esté pasando este apartado. Me refiero a la educación que se recibe desde pequeño, que a mi modo de ver es el momento donde se forja la personalidad de cada ser.
Es en este punto donde más se falla (pienso) y por mas sitios, desde el deporte de élite con peleas no ya fuera, sinó dentro de los propios campos donde los niños pueden ver como los personajes a los que idolatran , lease Zidane, agrede a un rival en el que es uno de los partidos más importantes de su carrera y con un montón de años de fútbol a sus espaldas.Da igual que te pases la vida diciendo a un niño como debe portarse si quién más le influye se comporta así.
A nivel amateur pasa tres cuartos de lo mismo, no hay mas que ver un partido de alevines donde algunos energúmenos-entrenadores se dedican a gritar, despreciar y, en fin… a mostrar un catálogo completo de cosas que nunca se deben hacer en un terreno de juego, y si me apuras, en la vida.Repito que con gente así la se pierde la efectividad de los padres y entrenadores que si entienden el deporte como una herramienta para la integración, la superación , el trabajo en equipo y ,no hay que olvidarlo, la diversión
Bueno, para empezar creo que es suficiente.Confieso que me he desviado de los temas políticos y administrativos a proposito para arrojar luz sobre este detalle al que doy mucha importancia.
Un saludo a todos, especialmente a quién, con tanto acierto me ha recomendado esta web.
Bienvenido, Palicero. Pasa y ponte cómodo.
Coincido plenamente contigo en que la educación de la población es de suma importancia. De hecho en el artículo anterior, que titulé “Deporte senatorial” (es que a veces uno ya no sabe como titular), hacía incidencia en esa cuestión precisamente.
Y decía que la educación es la vía más larga, pero también la que más durabilidad tendrá.
Recuerdo que en algún otro artículo o en sus comentarios llegué a decir que la educación no era tener un paquete de folletos tirados por el despacho del director [hay muchos artículos a los que no se puede acceder en este momento porque están pendientes de etiquetar; son los de temporadas anteriores].
Hay que llegar a los alumnos con las nuevas tecnologías, por medios audiovisuales. Y, por supuesto, predicar con el ejemplo. Y utilizar casos como los de Zidane y David Navarro para reprobarlos (o los de otros deportistas en cada caso).
Sobre lo que comentas del deporte base estás igualmente en lo cierto. Vemos entrenadores de base tratando de sumar victorias para su currículo personal y no de formar deportistas (cuanto menos de formar personas). Y es que el deporte de competición no reúne esas cualidades que las Administraciones se empeñan en vendernos cada vez que hablan de la práctica deportiva.
Espero volver a contar con tus atinados comentarios. Y agradezco a ese amigo tuyo la recomendación de que he sido objeto.
Tú ínflate de hacer preguntas al ministrín, que no te va a contestar ninguna (es marca de la casa). Aquí los únicos que parece que tienen la obligación de contestar a todo son los futbolistas y entrenadores en esas ruedas de prensa diarias tras los entrenamientos y que luego reflejan con puntualidad suiza todos los telediarios telecaquiles. (Pronto ofrecerán en directo dichas ruedas de prensa, con publicidad para los intermedios y hasta algunas chicas de fondo moviendo el culo, por aquello de garantizar una mínima cuota de pantalla: el eros vende mucho).
Dicho lo cual, y ya puestos a hacer preguntas que nunca contestará el camarada, se me ocurren estas tres: Señor ministrín, ¿para cuándo una Liga entre las diferentes policías y cuerpos de seguridad del Estado, comunidades autonómicas, ayuntamientos y pedanías? Señor ministro de la porra: ¿es usted consciente que si el franquismo llega a utilizar el fútbol como lavatorio de cerebro a un nivel tan excesivo y exagerado -las 24 horas del día los 365 días del año- como lo usan Digital Plus, la Sexta, la Primera y todas las cadenas del WC que tenemos, todavía estaríamos en la época del Requeté? Y, por último, Señor Ministro: Usted que es tan de izquierdas, que ya no sabe ni donde tiene la mano del mismo nombre, ¿no cree que el fútbol es de derechas, que aborrega a las masas, que las aliena, que les saca los cuartos sin provecho alguno, que las vuelve más incultas y que las lleva a cometer los mayores disparates?
Digamos, como insinúa Roxin, que la sociedad pone mucho dinero en el fútbol, pero a los gobiernos de cualquier turno les interesa la plusvalía que sacan, siempre que no se les vaya la mano a los fanáticos de turno: pueblos tranquilitos que sólo se preocupan por la Champion Li y el menisco de Ronaldinho. Comprendo que Kafka, Nietzche, Voltaire o el actual Onfray son unos coñazos, pero entre ambos extremos algo y alguien habrá que reconforte mental y físicamente al personal sin tener que triturarle el cerebro, ¿no? En fin, que me enrollo a consecuencia del cansancio acumulado en la semana y las ideas se enturbian, así que recupero alguna sentencia escrita por el muá en el Arco en tiempos pasados: la religión actual es el fútbol y las telecacas sus profetas, y si la religión era tradicionalmente el opio del pueblo (¿verdad, ministrín?), pues eso, que saque usted las consecuencias oportunas…
Pues el ministro te diría que ya existe un campeonato de España de fútbol de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero creo recordar que es de fútbol sala. Algún día habrá que dedicarles algunos parrafetes.
Sobre tu segunda pregunta decirte que era “fundamentalmente” imposible que en tiempos del dictador hubiera tal promiscuidad de cadenas y canales. Seguiríamos teniendo una cadena de televisión y un canal de radio. Eso sí, verticales, verticales.
En cuanto a tu tercera pregunta al señor menistro la respuesta que te dará es que sí. Pero además te añadirá que qué más da si está obteniendo un beneficio. Y con el atenuante de que ahora cualquiera le quita al pueblo su opio. ¿Y cómo va a pasar el pueblo los dolores sin su dosis?
Creo que, al menos de momento, el punto al que hemos llegado en cuanto a la “culturabilidad” del pueblo es el de no-retorno.
Después, más abajo, me hablas de Kafká (¿es el brasileño ese que quiere fichar don Floren a través de persona interpuesta?), Nietzche y Voltaire (estos dos últimos supongo que comunitarios), pero no me dices en qué equipo juegan actualmente. Y ese Onfray, ¿es canterano?
Yo es que no estoy nada puesto en fútbol europeo. Pero no me gusta decirlo por ahí porque paso mucha vergüenza con las burlas que me hacen.