Elecciones municipales 2007 (IU)
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deporte municipal | Administraciones publicas | legislacion
Los artículos de la serie:
• Elecciones municipales 2007: Presentación
• Elecciones municipales 2007: El Programa marco del PSOE
• Elecciones municipales 2007: El Programa marco del PP
El Programa marco de IU
LLEGA EL turno de examinar el Programa marco municipal 2007 de IU (pdf). Al pinchar en el enlace el texto debería abrirse por las propuestas deportivas, en la página 55 del documento digital (numerada como la 54 en su formato de papel). Se puede utilizar el buscador del visor pdf para encontrar más referencias al deporte.
Me ha sorprendido el planteamiento deportivo de la coalición de izquierdas por su enfoque. Sin dar en el clavo, le ha rondando cerca. Se echa en falta un programa más trabajado porque éste es escaso y falto de remate.
Y es que IU nos ha acostumbrado a tener buenos obispos pero pésimos párrocos. Sus planteamientos parecen estar bien encauzados pero con una mala dirección que da al traste con la mejor voluntad.
En poco más de media página, y tras dos párrafos iniciales muy acertados, se meten en un charco de difícil justificación. Estaban hablando de lo general para de bruces caer en lo particular citando a las piscinas. Parece ser que las izquierdas del país tienen empeño en que los pobres nos bañemos en una pipeta llena de cloro.
Sin embargo los de IU barajan unos ratios diferentes a los socialistas. Éstos proponían una piscina en cada municipio de más de 7.000 habitantes, mientras que los comunistas nos hablan de una piscina cubierta por cada 50.000 habitantes. Considerable diferencia que no sé a qué puede ser debida. Espero que a motivos políticos no, porque este debate debería quedar circunscrito al ámbito técnico.
La propuesta de IU para el deporte municipal queda recogida en 8 parcos puntos. En el segundo de ellos andan algo perdidos, pues hablan de construir pabellones cubiertos junto a centros escolares. Y nos vuelven a bombardear con el uso de estas instalaciones por el resto de la población en horario no lectivo, cosa que ya se ha discutido en el artículo dedicado al PSOE.
¿Pero es que no han salido a la calle para constatar que eso ya existe? Menuda propuesta decir que van a hacer lo que ya se está haciendo. No tenemos un polideportivo cubierto en cada centro escolar porque es económicamente imposible construir todos a la vez, pero existe desde hace años un Programa nacional para alcanzar ese objetivo. Si quieren más referencias que pregunten en el CSD, que ya me he cansado de dar pistas gratis.
El cuarto punto es realmente interesante. Pero dada la complejidad del asunto me temo que los señores de IU han detectado el clavo y no sabrán qué hacer con él cuando tengan el martillo en la mano. Justo es decir aquí que el programa socialista también araña en esta vía en el punto 13 del apartado de actividades deportivas, pero sin llegar a ver el claro que tapa el bosque de la competición. Recuerden que el PP abogaba por promover más aún la competición infantil.
La redundancia ya criticada estos días como parte del lenguaje electoral no podía ser ajena al programa de esta coalición política. Ya habían ofrecido a las personas adultas actividades deportivas en el punto 3, pero lo vuelven a hacer en el punto 5. Si se lían en tan sólo ocho puntos, ¿cómo darles nuestra confianza?
El último punto es también interesante, salvo que la iniciativa privada sin ánimo de lucro (los clubes locales) está ya bastante resquemada del trato con las Administraciones municipales.
Y es que no recibe las mismas atenciones por parte del concejal de turno el presidente de un club de liga de honor que el presidente de un club de base de una modalidad desconocida para el edil deportivo (por lo general el 90% de las disciplinas). Salvo honrosas excepciones, por supuesto. Yo me honro en conocer dos de esas excepciones en sendas ciudades importantes del Cantábrico.
Pero los demás que conozco, algunos de ciudades del litoral Cantábrico, me han demostrado que saben discriminar a la hora de dedicar su tiempo a los directivos de deportes desheredados.
Vuelvo ahora a llamar la atención sobre el primer párrafo. Cierto que a los ayuntamientos no les compete la promoción del deporte de elite. Pero, hay que añadir, ni siquiera les compete la promoción del deporte de competición, tarea que recae en las federaciones. Sin embargo IU nos dice en éste último punto que ofrecerá la cogestión del deporte municipal a los clubes locales sin ánimo de lucro, aun cuando la finalidad principal de un club es la competición.
Independientemente del recelo ya comentado más arriba por parte de los clubes locales hacia los ediles, me niego a que unos señores, por el mero hecho de ser presidentes de un club local, tengan acceso a la gestión de una competencia municipal.
Prefiero que los dineros públicos sean manejados por una panda de ineptos a los que he tenido ocasión de votar a que lo hagan unos señores a los que no me han dado oportunidad de elegir.
Esta propuesta del programa de IU se pasa de “progre”. Hay otros frentes sociales por los que luchar desde el ámbito deportivo municipal y no brindarle una gestión que debe ser pública —como es la vía municipal del deporte— a la iniciativa privada.
El programa de IU es tan escueto que no da para más. Uno se queda con la sensación de que se podían haber esmerado algo más. Y precisamente por su brevedad me llama la atención el poco espacio dedicado al deporte en un documento extenso. ¿Será ésta la importancia que tiene el deporte para los señores de IU?
Conclusiones
Tras leer los tres documentos tengo la sensación de que los pesos pesados de la política nacional no han intervenido en la confección de los programas deportivos. Y de que han sido terceros espadas los que se han encargado de darle unos capotazos al tema, como para ir soltándose. Con lo cual veo que esto del deporte nunca tendrá la consideración de materia importante porque los que medren en la pirámide política harán lo propio con los que vengan detrás.
A pesar de eso, me quedo con la seriedad con la que ha abordado el tema del deporte el programa del PSOE, con la presentación del programa del PP, y con la orientación del programa de IU. Y me quedo con un regusto amargo porque podían habernos ofrecido algo mejor todos ellos.
Habrá que esperar a 2011 para ver si nos legan un programa deportivo municipal apto para el nuevo siglo XXI ya que esta vez no se han atrevido a darle un vuelco a la tendencia actual que deja rendidos a los ayuntamientos a los pies de la promoción del deporte competición sin diferenciar deporte escolar, deporte base y deporte aficionado.
Es una lástima que sólo nos pidan el voto cada cuatro años. Si contaran con nosotros más a menudo seguro que nuestros dirigentes políticos trabajaban más.
Si alguien cree saber a donde echará su voto en los próximos comicios municipales quien se esconde tras el seudónimo de “la Aguja” le recuerdo que, como decía al comienzo de esta serie, el peso del programa deportivo es escaso también en mi ánimo a la hora de emitir mi voto.
Desde luego que el próximo 27 de mayo el autor de esta bitácora ejercerá su derecho al voto…, aunque tal vez lo que ejerza sea su derecho a la abstención.
25 de marzo de 2007
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Es bien sabido que no se deben empezar las cosas por el final pero, como a partir de hoy (domingo 25/3/2007) voy a ir algo mal de tiempo, solo puedo permitirme un comentario a cerca de las conclusiones sobre los programas analizados.
Supongo que no se sorprenderá nuestro “Bitacorero mayor” al ver la escasa importancia que se le concede al deporte en las políticas municipales.
Cuando un político en campaña piensa en el tema deportivo lo cataloga rápidamente como uno de esos temas de los que solo se ocupará si es elegido pero que no pueden ser uno de los puntos fuertes de ninguna campaña.Por eso el deporte tiene, en los programas,el peso que merece ajustándonos siempre al baremo del número de votos que va a recaudar, único posible cuando se trata de un programa electoral.
En fin… en términos deportivos tendremos que conformarnos con lo capaces que puedan llegar a ser los señores/as a las que votemos basándonos en criterios que poco o nada van a tener que ver con la política deportiva. La vida es así, todo acaba siendo una cuestión de prioridades.
Pero parece que a todos les cambia la opinión sobre la importancia del deporte cuando algún españolito conquista una medalla.
Un buen ejemplo que ilustra TODO es el campeonato del mundo cosechado por la selección de la Federación Española de Baloncesto. Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero me voy a dar el gustazo de repetirlo aquí.
Salieron los muchachos de la canasta callados y sin hacer ruido, como quien parte hacia un destino incierto. Me llamó la atención que no fueron despedidos por el Presidente del Gobierno ni por el Secretario de Estado para el Deporte.
Meses antes los torpes chavales del patadón sí fueron despedidos en olor de multitud por estos dos dirigentes políticos que se las prometían muy felices con las banderas que iban a rendir en Alemania (muy español eso de vender la piel del oso antes de cazarla).
Los chavales de las grandes pelotas lograron, como ya sabemos, el oro mundial en Saitama (sí, el pueblo de Shin Chan).
Cuando llegaron fueron recibidos en olor de santidad por los dos mendas lerendas que les habían negado adioses multitudinarios.
Pero el alcalde de Madrid, del signo político contrario al del Gobierno del país, se les adelantó organizando un recibimiento popular (y nunca mejor dicho).
Hasta el rey les recibió como si hubieran conquistado una ínsula preciada (que digo yo que por qué no recibe a todos los que lo intentan, tanto como se le abre la boca diciendo ser el rey de todos los españoles).
Deporte municipal no, gracias. Sólo deporte de elite, que cuando ganamos salimos en las afotos, en las arradios y en las ateles.
Es como si nuestros astros del deporte nunca hubieran vivido en un barrio o en un pueblo.
Parece ser que los tres programas electorales dejan mucho que desear. Menuda difernecia entre los siete mil habitantes de los sociatas y los cincuenta mil de los comunistas. Yo creo que la cosa tendría que ser un punto intermedio, treinta mil por ejemplo.
Las diferencias entre los dos partidos de izquierda no son tantas.
La que comentas es ajena al plan deportivo. Cuando dije que debería ser una cuestión meramente técnica me refería al tema económico. Ese ratio es algo que no tiene nada que ver con una propuesta deportiva, sino presupuestaria. Allá se las arreglen los técnicos municipales para cuadrar los presupuestos (Intervención y Tesorería).
Yo creo que la gran similitud entre las tres propuestas es el escaso peso que tienen en los respectivos programas marco. Sí parece que los socialistas se lo tomaron más en serio. De hecho, el empuje del deporte en nuestro país se produjo durante las etapas de gobiernos socialistas (aunque quizá con las disculpas de unos JJOO).
Los tres programas tienen cosas destacables, no vayamos a pensar que son nefastos, aunque las alabanzas las dejaré para otros. Pero me parecen unos programas encogidos, nada valientes, nada echados para adelante, si se me entiende. Son bastante reservones en sus planteamientos deportivos.
Mi tercer topo, el enviado a IU para que nos desvelara los intríngulis de la cosa deportiva del programa electoral del Partido Comunista (que es, realmente, quien caza el bacalao, lo despieza, lo corta, lo sala, lo cocina, lo sirve y quien se lo come…), las ha pasado canutas con los camaradas. No tanto porque no sean gente servicial, solidaria y dicharachera, si no porque son unos pesados a la hora de darle al discurso, que siempre gira –encima- sobre la política. Lo del deporte, como que tiene poca importancia. Al fin y al cabo, el deporte bien entendido comienza por uno mismo y a los camaradas les va más la marcha de la felicidad social, la de todos uniformados. La cosa individual, como que se la trae floja.
Así que no te extrañará que en medio folio se hayan despachado sobre el particular. Sus dos primeros párrafos (teóricos) son los mejores porque en ellos es donde nadan como pez en el agua: “El deporte se ha convertido en un fenómeno social”. ¡Menudo descubrimiento! Pero la clave ahí es lo “social”. A partir de la verdad convertida en axioma descienden los camaradas a la feliz idea de que los Ayuntamientos no deben dedicar ni un segundo a la élite si no potenciar la actividad deportiva de la población, organizar escuelas y competiciones, y atender al ocio saludable de todos y todas.
Me informa mi topo que estuvieron los camaradas varios días dándole al asunto de cómo descender de la teoría a la dura práctica, o sea, a la praxis, pues toda su máxima atención estaba en que no coincidiera ninguna de sus propuestas con alguna de las que les habían filtrado del PP y sí con alguna de las del PSOE (ya sabes, para distanciarse del primero como si fuera el lobo feroz y acercarse al segundo, la caperucita Rosa, a ver si haciendo de abuela, IU logra algunas concejalías y otros momios en coalición). En la distancia respecto a los “populares” lo tienen claro los comunistas reciclados, aunque no avergonzados: la iniciativa privada ni existe, ni se la espera. En cuanto a su guiño hacia quienes pueden darle de comer, los psocialistas de la Internacional Zapatera, aunque sea unas migajas, la coincidencia está no en el aire si no en el agua: venga piscinas climatizadas “para que los pobres nos bañemos en una pipeta de cloro”. La diferencia es que ellos proponen una para cada 50.000 habitantes (con lo cual demuestran ser unos roñosos, pues con esa ratio cada habitante no tocaría ni a una gota de agua) mientras que su Caperucita Rosa –que suspende en el cole siempre las Matemáticas: lo suyo es el lenguaje- se inclina por 7.000, lo cual que es algo imposible mirando la flaca cartera. Si, al final, Caperucita y la Abuela logran cargarse al Lobo y gobiernan una con el apoyo de la otra, la piscina se quedará en un ladrillo o, si cumplen lo prometido, en una alberca cada 30.000 cuerpos despelotados, que es el resultado que resulta –más o menos- de hallar la media de la suma de 50.000 y 7.000 bañadores.
Sigue mi topo contándome chismes de la confección del miniprograma electoral deportivo del PC (no confundir con la cosa de la informática). Parece ser que se las tuvieron tiesas entre ellos a la hora de escribir lo de las “competiciones deportivas en el ámbito infantil y escolar” pues el manual y los clásicos del siglo XIX y XX no estaban en su tiempo por la labor de la competición entre humanoides, al considerarla una deformación capitalista y opresora de la clase obrera, pero al final se pusieron de acuerdo antes de llegar a desgajarse los unos de los otros y crear otra IU-2. De ahí lo del “sistema de competiciones pero anteponiendo lo educativo cooperativo a lo meramente competitivo”. En realidad la cosa es muy obvia pues la verdadera competición se da cuando hay monei por medio y en la cosa deportivo-escolar a lo máximo hay una tableta de chocolate y una cocacola, pero en fin, ellos a lo suyo, que es seguir manteniendo sus principios aunque pasen tres siglos. (Y luego ponen a parir a los “conservadores”). Claro que así les va…
Como verás, mi topo acabó hasta el gorro de los camaradas viendo como –a diferencia de mis enviados al PSOE y PP- el pobre tuvo que aguantar kilométricas reuniones donde no brillaba precisamente la ironía, la imaginación, la claridad y –sobre todo- la brevedad. Incluso un día tuvo que saludar a Llamazares y escucharlo durante tres horas seguidas, sin poder tomarse un descansillo reparador con un bocata de calamares. Me dice que la próxima vez debería enviarlo a cubrir una información de la Obregón, que al menos enseña cachas y mortadelas. Ya veremos…
Si ya decía yo eso de “buenos obispos pero pésimos párrocos”.
Sobre la ideología política llevada al deporte en concreto creo que esa actitud tiende al fracaso.
El deporte es manipulable, ya lo sabemos. Los dirigentes deportivos se dejan manejar muy a gusto por los políticos, como queda demostrado.
Pero a largo plazo la mentalidad que arrastra el movimiento deportivo, siempre en constante creación y renovación, deja atrás conceptos políticos que tienden a ser inmutables o/y perdurables.
Como has dejado dicho, son esos conceptos políticos los que corren detrás del deporte (no de los mangantes que son los directivos y federativos) entendido como un todo global, como un movimiento que pretende ser apadrinado por otros dirigentes venidos desde la rancia nobleza europea.
Veremos si estos últimos no son “quemados” también en un plazo largo de tiempo por las nuevas tendencias que se arremolinan constantemente en torno al deporte.
La fuerza del movimiento deportivo (del deporte entendido como concepto) radica precisamente en su mutabilidad.
Vamos, que quizá se podría ilustrar a costa de esto una macro-lección de aplicación real del I Ching y del Tao Te Ching (jeje).
Un estupendo trabajo. Pone de manifiesto la falta de interés e imaginación de nuestros líderes políticos en materia tan controvertida como es el deporte.
Sólo les interesa la parte mediática del mismo. Sólo se acuerdan de las infraestructuras deportivas (muy oportuno el quite que das al programa del PSOE en lo de “infraestructuras”) cuando llegan los mundiales o los Juegos Olímpicos. Sólo tienen ojos para el espectáculo deportivo, como si los mimbres para ese espectáculo salieran en el campo como los champiñones. Cuando llegan las medallas corren en pos de la foto con el campeón de turno, como celosos de que no se vaya a hablar de ellos en esa semana.
Han desperdiciado una buena oportunidad para ponerse ellos unas medallas simbólicas en el campeonato de la política. Mucho hablar de programas para la juventud y la infancia pero no saben qué es lo que hay que hacer. Como si el actual estado de cosas en materia deportiva en las casas consistoriales tuviera una gestión “olímpica”.
Falta mucho para que exista una gestión excelente en deporte municipal. Los concejales y alcaldes tienden a imitar y reproducir lo que se hace en otros niveles de la gestión pública.
Así, vemos galas municipales del deporte en municipios de menos de 10.000 habitantes. Teniendo en cuenta el porcentaje de población que practica deporte, y considerando el porcentaje que se afana en el deporte de competición ya podremos saber el número de deportistas locales que destacan. A nada que alguno se alce a nivel nacional se asegura ser el deportista del año durante toda su vida deportiva.
Es un sinsentido, agravado por el hecho de que los ayuntamientos no tienen competencias en deporte competición. No sé por qué premian los logros deportivos de la competición.
La gestión deportiva municipal, a mi manera de ver, tendrá que dar un giro de 180º para adaptarse a los requerimientos de la ley. Yo esperaba que este año los programas electorales fueran en esa línea. Me han defraudado, si bien es verdad que se aprecia una leve conciencia de que hay que cambiar (aunque no sepan o no se atrevan a decir hacia donde).
Quizá ni para 2011 lo consigan. Habrá que animarles de alguna manera…