UNO, INDEFECTIBLEMENTE, va acumulando años. Y uno, ingenuamente, espera ver en sus dirigentes actitudes rectas, casi perfectas, y no comportamientos juveniles. Quizá sea mucho exigir, y cada cual tengamos derecho a nuestros pequeños devaneos momentáneos.

Se trata de hacer entre todos una sociedad con menos tensiones. Quizá entonces sea posible el avance de estrategias sociales que mejoren nuestra calidad de vida.

Y si en el Senado español alguna de sus señorías no utiliza las palabras más precisas que podría haber elegido, tal vez sea porque la mañana estaba siendo tensa…

Hoy voy a hablar de la comparecencia en el Senado del Ministro de Interior, don Alfredo Pérez Rubalcaba, sobre las actuaciones que está llevando a cabo el Gobierno para prevenir la violencia en los espectáculos deportivos.

No tengan miedo de leer en el Diario de Sesiones del Senado lo que sus señorías dijeron. Contrariamente a lo que podría parecer allí se utiliza un lenguaje muy llano, incluso con algún devaneo pasajero motivado tal vez por dios sabe que noche de insomnio.

La comparecencia del Ministro sólo es página y media, y animo al lector de estos torpes párrafos míos a leer el texto por ser de interés general (el enlace debería abrir el texto propuesto por la página 37 de 112 del documento pdf).

Comienza el Senador, señor Curiel Alonso, interpelando al Ministro. Ambos pertenecen al mismo partido, pero curiosamente el Senador llega a utilizar un tono de reproche con el Gobierno.

Parece que en el primer párrafo el Senador no estaba muy centrado, llegando a dar una opinión personal sobre algo que entra en el terreno de lo hipotético, de lo que pudo haber ocurrido y no ocurrió.

En el segundo párrafo ya pone algún punto sobre las íes: “…así no podemos seguir” dice refiriéndose a los recientes acontecimientos de Sevilla (Betis-Sevilla) y Valencia (Valencia-Inter), y nos recuerda que se está gestando una ley sobre violencia en el deporte.

Y el hombre parece quedarse muy satisfecho, porque como político al fin piensa que con una ley todo se arregla. Sí es verdad que al menos así ellos justifican su trabajo.

Llega el señor Curiel Alonso a su glorioso tercer párrafo en el que viene a dar la razón a esta Aguja de Bitácora en algo que venimos diciendo hace mucho tiempo.

Pero lamentablemente dice que la idea ha partido del Delegado del Gobierno en Andalucía… ¡Rayos!, ¿habrá tenido ese hombre la misma idea que yo? ¿Me habrá leído en secreto? ¿Lo habrá hecho alguno de sus colaboradores?

No lo sabré nunca, y mira que me hubiera gustado que halagaran mi vanidad en el Senado. Si desde estas letras se consiguiera un “efecto mariposa” como el que propongo a uno le harían la mar de feliz.

Y ahora más en serio, ésta es la grandeza de las bitácoras. Uno puede escribir sus ideas que al menos teóricamente éstas pueden llegar a cualquier destino y ser escuchadas.

Su señoría propone que se haga público el coste que asume la Hacienda Pública —que asumimos todos con nuestro dinero— en el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Y dice que esa publicidad tendría efectos pedagógicos en la población.

Termina el señor Curiel Alonso pidiendo tolerancia cero para con estos acontecimientos y con los responsables. Curiosamente la expresión que Jaime Lissavetzky acuñó para su lucha particular contra el dopaje.

Y a mí esto de tolerancia cero por algún oscuro motivo me repatea el hígado. Uno, que va cumpliendo años, sigue siendo fiel a ciertos principios de su juventud, como aquel sacro aforismo de “prohibido prohibir”.

Llega el turno del Ministro, pero he de decir que la intervención del señor Rubalcaba me ha defraudado. Supongo que tendría también una mañana muy tensa. (El lector puede ojear el Diario de Sesiones de esa jornada y comprobar el espacio proporcional que dedicaron sus señorías a hablar del deporte en esa mañana en relación con otros temas).

Y digo que el señor Rubalcaba me defrauda porque suele prepararse muy bien los temas. Parece que esto del deporte debe ser una María también entre los políticos.

El Ministro habla de entramados organizativos y sancionadores. Y cuando habla de la prevención —que ya he dicho aquí en otras ocasiones que es la mejor inversión que se puede hacer, educando a la población sobre comportamientos públicos— nos habla de la catalogación de un partido como de alto riesgo.

A mí me da que eso entra dentro de la categoría organizativa. Las medidas preventivas siempre han sido para mí otra cosa. Prevenir, señor Rubalcaba, no es separar las aficiones. Tal vez por eso sea que ustedes no han evitado nada todavía. Porque sus señorías confunden cosas. Confunden la violencia en las gradas con la violencia en la cancha, y no es lo mismo aunque sean parecidas.

Interesantes son las cifras que el Ministro da sobre el volumen de personal que ha sido empleado en la temporada 2005/06. E interesante sería saber las horas extraordinarias que todos esos agentes han realizado. Porque horas extraordinarias han tenido que ser en su mayor parte.

Concluye el Ministro diciendo que las sanciones han de ser “duras y tajantes”, pero su intervención ha distado mucho de ser tajante. Al señor Ministro no le parece que lo ocurrido en España se pueda comparar aún con lo ocurrido en otros países.

Es decir, que aún tenemos margen de crecimiento en la violencia en los espectáculos deportivos sin que entremos en el terreno de lo preocupante.

16 de marzo de 2007