Colaboración especial para Voz Editorial

Ya no hay quien pueda evitar las nuevas tecnologías (NNTT): teléfonos móviles, Internet, DVD, televisión digital. Ni otras que parece que llevan aquí mucho tiempo pero que son ciertamente recientes: vídeo, fax, CD, mandos a distancia. Y éstas son sólo tecnologías que permiten la grabación, reproducción, edición y distribución de información.

Hay aparatos que integran diferentes usos. En realidad uno puede imaginar casi cualquier cosa que seguro que ya existe.

La información está ahí para quien sepa usarla. Y quien no sabe cómo gestionarla está dejando constantemente información para quien quiera extraerla. Enviar un correo-e ya supone enviar mucha información a quien lo recibe. Al entrar en una bitácora quedan registrados incluso parámetros como el navegador y o el sistema operativo utilizado.

Almacenar y modificar texto, sonido e imagen está al alcance de un niño con un escáner, una grabadora digital o una cámara de fotos digital. Grabar imagen en movimiento también es sencillo y está al alcance de mucha gente con una videocámara digital.

Existen cámaras de éstas por todos los sitios. Sabemos que en los cajeros automáticos se recoge durante 24 horas al día todo movimiento en torno a ese punto. Webcams las hay prácticamente por todos los sitios con la disculpa del turismo o del tráfico.

Incluso se han atrapado delincuentes utilizando las grabaciones recogidas por estos artefactos, que solamente estaban ahí, grabando rutinariamente todo lo que circulaba por su radio de visión.

Puede parecer extraño que en deporte profesional, un sector económico que mueve anualmente brutales cantidades de dinero, las NNTT no se utilicen más a menudo.

Pero a poco que uno se ponga a pensar se da cuenta de que la ciencia y la tecnología están ya al servicio del deporte profesional. Y no sólo buscando el elixir que no dé positivo en un control antidopaje.

Esos trajes de piel de tiburón que hacen que los nadadores batan plusmarcas. O esos túneles de viento que ayudan a los ciclistas a encontrar una mejor posición aerodinámica y a los diseñadores a crear cascos tan raros como efectivos. O esos cinemómetros que obtienen la velocidad a la que un tenista o un pitcher lanzan una bola.

Seguro que quien se asome a leer estos renglones encuentra cientos de aplicaciones científicas y tecnológicas en el mundo del deporte. Desde el Dakar —donde el GPS es un medio de supervivencia— a las San Silvestres —donde quien más quien menos lleva un pulsómetro— durante todo el año la I+D+I está al servicio del deporte profesional.

Los encuentros deportivos profesionales quedan registrados desde varios ángulos en cámaras en las que tanto los propios organizadores como las mismas federaciones internacionales guardan celosamente el tesoro de los derechos de imagen.

Esas cámaras de televisión están también al servicio del patito feo del deporte de competición, el arbitraje.

En fútbol americano NFL el head coach de un equipo puede retar —challenge— al árbitro lanzando un pañuelo rojo al campo. El árbitro está obligado a revisar la jugada por televisión. Y verá las mismas imágenes que están viendo los telespectadores en sus casas.

En tenis ATP pasa ya otro tanto. Un jugador puede pedir la revisión de un bote de la pelota —fuera o dentro—. Se acabaron las protestas. Si no se pide revisión es que no se está seguro o no merece la pena arriesgar.

En rugby IRB ya ningún árbitro tiene empacho en pedir al juez de televisión —que así se llama el compañero que le asiste— que visione si el ensayo ha sido válido o no.

En prácticamente todos los deportes de equipo las imágenes de televisión sirven a los comités de competición para averiguar qué ha pasado en el campo y castigar a quienes vulneran las reglas cuando el árbitro no les ve.

No se trata de rearbitrar un partido. El resultado debe ser inamovible una vez finalizado el encuentro. Se trata de utilizar las NNTT para eliminar la injusticia. Lo mismo que haría un juez de cualquier Tribunal si le presentaran las imágenes obtenidas desde la cámara de una estación de metro.

La reticencia del mundo del fútbol a administrar justicia de esta forma retuerce las situaciones hasta convertirlas en estrambóticas, esperpénticas y estúpidas. Como la ocurrida en el campeonato del mundo del año pasado en Alemania.

Un francés tumbó a un rival italiano asestándole un cabezazo en mitad del pecho. El estadio entero estaba viendo las imágenes repetidas por las pantallas gigantes colocadas sobre las gradas. El mundo entero estaba viendo por televisión la embestida una y otra vez. Y todavía se dudaba de si el cuarto árbitro había visto la salvaje acción en el momento de producirse o si se estaba dejando guiar por lo que todo el mundo —y nunca mejor dicho— estaba viendo gracias a las NNTT.

Hace unos días un señorito de estos del fútbol, uno de esos que ganan millones jugando a lo que le gusta, le propinó a un rival italiano un tremendo puñetazo en la nariz cuando el partido ya había finalizado.

Aquí debajo está inmortalizado el cobarde momento.

¿Sancionarán? ¿No sancionarán? ¿Lo vio el árbitro? ¿Y el cuarto árbitro? ¿Qué dirá el acta? ¿Se puede sancionar a un jugador por lo que hace cuando el partido ya ha finalizado?

¿Deberían actuar de oficio los jueces del mundo real —el del fútbol es un mundo irreal—? ¿Qué ocurriría si esto sucede en plena Plaza Mayor de cualquier ciudad? ¿Tendrán que denunciar los italianos al jugador español? ¿Por qué últimamente siempre cobran los italianos cuando no hace tanto eran los que repartían estopa?

¿Se dejará guiar el comité de competición por las NNTT? Y si lo hacen, ¿por qué no revisar todo los partidos UEFA a instancias de parte? ¿Por qué no sancionar los piscinazos una vez finalizado el partido utilizando las NNTT? ¿Por qué no castigar las entradas duras con la sanción que realmente merecen cuando en el encuentro deportivo el hecho ha quedado impune?

¿Para qué quiere tanto dinero la UEFA? ¿Por qué no imitan a otras grandes ligas e invierten parte de sus beneficios en lograr un deporte más sano? ¿Será el deporte rey el último en utilizar las imágenes de alta definición para impartir justicia y terminar con las trampas y la desvergüenza que cuenta cada vez con mayor número de adeptos?

(Y como dice el compa de Cago en tó —otro descreído más—: “Me he quedado a gusto…”. Yo también, pero volviendo a escribir un artículo de mil y pico palabras).

13 de marzo de 2007

Actualización del 14 de marzo de 2007 a las 15:35 horas

Bien por la UEFA, que ha sancionado duramente a David Navarro por su salvaje acción: ver noticia en El Mundo; ver noticia en El País.

¿Bien por la UEFA…? ¿Quién es David Navarro? Posiblemente un don nadie en el fútbol europeo. Sin embargo por una acción similar al super-mega-astro Zinedine Zidane la FIFA le sancionó tibiamente. ¿Es esto administrar justicia? Pregunto.