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 Los malditos ismos

Martes, 06 de Febrero de 2007  |   la aguja  |   Hay 8 comentarios
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La conversación que resumo a continuación tuvo lugar en El Abrevadero, lugar de esparcimiento en el que ubiqué mi artículo-cuento del pasado 30 de enero con permiso —y regocijo— de su propietario.

Algunas de las charlas que tienen como marco este acogedor pub decorado con motivos celtas deberían figurar en el boletín de actas del parlamento regional, habida cuenta de que son más sesudas —y más educadas— que muchos debates parlamentarios. En El Abrevadero se argumenta y se contraponen pareceres, pero no se discute. Esa es su aura.

No recuerdo el comienzo de la charla. Seguramente con algún comentario en voz alta de un parroquiano que leía la prensa.

La conversación giró por algún motivo hacia los orígenes del deporte. Y unos y otros aportaron a la reconstrucción de los primeros encuentros de fútbol, cuando apenas existían clubes.

Aquí, en la España del norte, es relativamente sencillo encontrar una pradera de las dimensiones adecuadas, aunque la orografía lleva los terrenos llanos a las zonas más bajas de los valles, cercanos a las riberas de nuestros ríos.

Alguien con iniciativa —algo totalmente prohibido en los días actuales salvo que se cuente con carné— contactaría con otro club o un grupo de entusiastas del novísimo fútbol, ese juego que llegaba para desplazar actividades tradicionales —y ancestrales— como los bolos o la pelota.

Quizá un grupo de mozos retarían, costillada de por medio, a los de un pueblo vecino en la tarde de un domingo, después de cumplir con los curas y con el ganado.

Aquellos que no jugaban, en lugar de quedarse en la aldea a escuchar los cuentos de los mayores, preferían acercarse al improvisado campo de juego y ver como evolucionaban los jóvenes sobre el tapiz de hierba natural.

Se escaparían palabras de ánimo para los parientes —en uno de aquellos pueblos más de la mitad de la población eran familia— que intentaban superar a los vecinos del siguiente valle.

A buen seguro que detrás de una de las porterías ya se estarían atizando las brasas de una improvisada parrilla.

Poco a poco ese entusiasmo, muy típico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX —en contraposición a esta apatía típica del siglo XXI—, iría ampliando sus fronteras.

Alguien se apercibió de que para ganar a los equipos rivales había que jugar conjuntados. Eso exigía entrenar para perfeccionarse. El ganar se convirtió en un objetivo que desplazó a la mera diversión.

Ya se había introducido en el fútbol el primero de los malditos “ismos”: el localismo. Los héroes locales serían jaleados en la victoria por sus convecinos.

Y llegaron las asociaciones de jugadores procurando reunir un ramillete con los mejores. En cualquier actividad humana siempre hay quien no se contenta con lo que tiene y aspira, muy lícitamente por cierto, a mejorar su capacidad y su rendimiento.

Surgieron las elites, esos jugadores que todos los conjuntos se disputarían por su calidad innata o adquirida.

La devoción al pueblo, barrio, ciudad o club haría difícil que esas elites abandonaran sus orígenes. Pero ya en aquellos años había algo que podía tentar a cualquiera a vencer el localismo: el dinero.

Así nacería el deportista profesional. Ahora había una casta de nuevos traidores que vendían sus servicios por treinta monedas al pueblo o club rival. No es de extrañar que los profesionales estuvieran mal vistos en los orígenes del deporte.

Entrado ya el siglo XX las asociaciones de jugadores crecieron y llegaron a disponer de un patrimonio económico propio.

Se crearon las ligas y las federaciones, siguiendo siempre criterios territoriales. Alcanzamos entonces el segundo de los malditos “ismos”: el nacionalismo, en sus variantes regional y nacional.

La fiebre del fútbol, deporte que en la Europa de entreguerras levantó pasiones, corrió de los valles a las mesetas por todo el Viejo Continente. En 1934 se jugó el segundo campeonato mundial de fútbol, el primero que se celebraba en Europa.

La Italia del Duce fue el escenario del primer apaño deportivo a escala mundial con fines nacionalistas. A falta de pruebas contundentes sí parece que existen serias evidencias sobre las maquinaciones políticas para que los anfitriones se alzaran con el título.

Dejaré a los siempre inteligentes lectores que puedan haber llegado a este punto de la disertación el resto de la historia.

Las asociaciones territoriales, localismos en primera instancia, dieron lugar a las federaciones, y éstas se ampararon en los nacionalismos para crecer, con el beneplácito de los gobiernos y los vítores de los compatriotas.

Y yo me pregunto qué habría pasado si en el principio, en lugar de asociarse territorialmente, los jugadores se hubieran asociado gremialmente. Hubiéramos tenido encuentros entre carniceros y fontaneros, entre pasteleros y mecánicos, entre taxistas y sanitarios, entre maestros y canteros.

Quizá nunca se hubieran producido muertes vergonzosas en el entorno del fútbol. Los gremios no levantan pasiones como lo hacen los malditos “ismos”.

• El Ministro del Interior italiano confirma que el policía murió tras recibir un golpe en el abdomen

6 de febrero de 2007



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Comentario de contrapunto

Religión y política han causado la mayor parte de las muertes a lo largo de la Historia. Al localismo y al nacionalismo yo les sumaría el cristianismo, el islamismo y el judaísmo.

Comentario de la aguja

Sí, son cinco jinetes letales. Curiosamente hablas de tres religiones occidentales (más bien del Próximo Oriente las tres).

Chinos, japones, mongoles y demás razas asiáticas, cuando han tenido que matar han sido tan brutos como nosotros. Sin embargo, no sé de ninguna religión oriental (budismo, taoísmo, sintoísmo) que haya servido como excusa para limpiar una determinada zona de seres humanos.

Las tres religiones que nos son más próximas tienen en común que se creen en posesión de la verdad absoluta y que se han autoimpuesto exportar —imponer más bien— su verdad a los demás congéneres.

Igualico, igualico, que quienes están empeñados en imponer la democracia y la libertad a golpe de fusil (¿no es un oxímoron “imponer la libertad”).

Ergo, las religiones monoteístas y los nacionalismos han de tener raíces comunes —o cuando menos ramas comunes.

 
 
Comentario de Juan Puñetas

Lo que me resulta divertido de esto que comentáis (hay que sacar la gracia al asunto porque si no estaríamos siempre de mala leche y encima nos provocaría una úlcera) es que -por muchas trolas, razonamientos irracionales y perendengues emocionales que les echan al asunto: “¡oh, mi Dios, mi patria, el coño de mi Bernarda”…!- todo deviene del más puro azar.

Un suponer. El señor Carod Rovira, patriota catalán, es de padre zaragozano y madre catalana. Si el padre, en vez de emigrar a las Cataluñas, se hubiera largado a Brasil, seguramente se habría casado con una brasileña y a estas alturas de la película don Josep Lluis sería un barrigudo brasileño que hablaría portugués, sería socio del Flamengo y por estas fechas estaría trotando todas las noches disfrutando del carnaval. Y si su papaíto llega a irse en el tren desde Zaragoza a Cádiz, ahora a don Carod-ta le llamarían “picha”, hablaría un andaluz cerrado que al resto de los andaluces les cuesta trabajo entender y, con suerte, trabajaría de conserje en una oficina del Inem.

El azar. “¿Quién soy? ¿Qué seré? Que decidan los dados”. Ya lo dejó poemado León Felipe y los dados de la estupidez y la barbarie lo llevaron de su país a México en un exilio del que nunca regresó. Esto de que la gente presuma de una cosa, la interiorice hasta la médula y la escupa al resto, cuando resulta que sólo el azar le ha llevado al punto de origen de tal desatino, me parece cómico. La patrona de tanto vanidoso nacionalista debería ser Santa Cigüeña. Y en la religión otro tanto: hay quien presume de católico, pero si la cigüeña o el tren lo hubieran llevado a la selva del Amazonas, seguramente hoy creería todavía en el Dios-sol. O sea, que sería un hereje. Mira tú lo que cambian las cosas según el terruño donde caiga la semillita…

Y es que hay que enorgullecerse sólo de lo que nos hemos ganado a pulso con nuestro esfuerzo y saber. Lo demás son puñetas. Y como se supone que hoy también hay que hablar de deporte, no sé yo a cuento de qué viene que algunos se sientan orgullosísimos de ser del Madrid o del Barça, habiendo nacido por allí. Mérito del bueno ser del Betis siendo natural de Ponferrada, o del Porrosillo siendo natural de Bilbao. Serlo del Madrid por haber nacido en el barrio de Chamberí no solo no es para presumir si no que debería estar penalizado por la Sociedad General de Autores, je, je. Los tontos que presumen de lo que un día forjó el azar, sin llevar ellos timón alguno para pelearse con él, deberían estar prohibidos por la ley. Claro que entonces sólo habría cuatro gatos sobre el planeta…

Comentario de la aguja

Pues tú mismo.

“De Juana Chaos” son unos apellidos de rancia estirpe euskaldún. Sin embargo dicen que es uno de los terroristas más sanguinarios de la ETA.

Éste es un maketo que ha querido ganarse el pedigrí de ser vasco a costa de matar gente.

Si este tipo hubiera nacido en la época de las guerras napoleónicas sería mariscal (decía Napoleón: “cada uno de mis soldados lleva el bastón de mariscal en su mochila”).

Por lo visto ahora está decidido a terminar su trabajo y acabar con el autor de tanto crimen.

Y ya que tenemos que acabar hablando de deporte, ¿será este tipo hincha del Athletic o de la Real?

Yo soy del Athletic —como muy bien sabes— porque he nacido allí. Y uno siente apego a las cosas que le son próximas.

Por eso tu teoría del azar seminal la comparto sólo en parte. Quizá Carod, de haber nacido en Brasil, estaría luchando por los derechos de los indígenas del Amazonas, y de haber nacido en Cádiz sería un activista de la devolución del Peñón sin submarinos atómicos.

Como dice mi padre: “el buey no es de donde nace, sino de donde pace”.

 
 
Comentario de el clavo en bota ajena

¿Y a mí que me da que este artículo tuyo (y los comentarios) se ha venido a confundir con el siguiente?

¿Te has vuelto a anticipar, o sabías ya del artículo de Oleguer?

Comentario de la aguja

Me enteré del artículo de Oleguer por Bar Deportes. Después he seguido la discusión a través de mi lector de feeds.

Este artículo sobre los “ismos” estaba escrito como crítica a los incidentes de Sicilia y el calcio italiano. Por eso el enlace al final del artículo.

Pero bueno, de una forma u otra, más de lo mismo. Oleguer ha hablado de los “ismos”. No me extraña el cruce de opiniones entre ambos artículos. Yo mismo me he dejado caer en la trampa ;-).

 
 
Comentario de isaac

bueno chicos no se a que viene esa fobia a carod rovira…
no es precisamente un nacionalista intransigente que digamos,todo y que es un personaje de lo mas peculiar y cargadito de defectos,lo que creo es que leeis articulos y opiniones muy sesgados,he hablado con muchisima gente de fuera de catalunya de el y casi trodos creen que es poco menos que satanas, la verdad y no quiero iluminar a nadie pero viviendo el dia a dia aqui os aseguro que no es ni mucho menos el diablo con cuernos y rabo que creeis que es,aunque yo no lo votaria,ademas y no es por dar lecciones a nadie pero si en euskadi tubieran un partido politico nacionalista,de izquierdas democrata,pacifico y potente como es erc aqui,habria mucha gente que dejaria de votar y seguir la alternativa hb.para seguir un partido integrado a la legalidad y aunque critico,respetuoso a la constitucion (la qual incluye mecanismos de reforma,por tanto no es ilegal pedir el cambio)y ahora no me digais que el nuevo estatut es inconstitucional y bla bla bla…porque para eso esta el TC.que es quien nos dira si lo es o no lo es y no el PP.
para terminar una cita que aplicada a nuestro luciferino vice president de la generalitat no os gustara,pero para mi,la viene al dedillo:
Joseph Fouché,ministro de Policía de Napoleón: “Dadme lo escrito por cualquiera y os aseguro que, aislando una frase del contexto, soy capaz de enviarlo al patíbulo”

asi sea

y ¡visca el barça!
aunque la verdad es que yo juego al rugby (al europeo,que nadie ,me diga eso de los cascos y hombreras…eso es futbol americano y es para nenas!jajaja)
a mi el futbol ni fu ni fa!

Comentario de la aguja

Chico, tú mismo te preguntas y tú sólo te contestas.

Creo que en realidad no sabes muy bien de qué hablamos aquí, así que no voy a dedicarte tiempo para contestarte este comentario.

Por cierto, ¿estás seguro de que no arrastras algún tipo de complejo, entre ellos alguno de inferioridad? Lo digo porque es muy típico entre los afectados por estos síndromes alardear en vano de lo suyo.

En fin, que sí. Que Carod es el mejor, y ERC también, y el Barça y el rugby es lo mejor de lo mejor. Tienes toda la razón y etc., etc. Y no me des más la brasa, chaval, que estás como una regadera.

(Por alguna razón que desconozco el SK2 puso tus comentarios en la pila de spam. Como ves aquí no censuro nada y aquí tienes activados tus comentarios cuando los he visto. Me permitirás que borre los tres siguientes porque son igualitos que éste).

 
 
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