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 La imaginación al deporte

Viernes, 12 de Enero de 2007  |   la aguja  |   Hay 18 comentarios

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¡Damas y caballeros, con todos ustedes… el SLAMBALL! (en el enlace propuesto se ofrecen vídeos).

El slamball es una nueva versión deportiva que pretende reunir modalidades tan conocidas como el baloncesto, el fútbol americano y el hockey sobre hielo. Con estos ingredientes ya se imaginarán todos ustedes que la criatura nació en los USA.

El slamball puede ser divertido de practicar, aunque una de las premisas de su creación fue lograr una actividad físicamente exigente.

En España podríamos inventarnos alguna mixtura entre los bolos, los toros, la rana y algo de lucha autóctona. Pero sería menos atractivo.

El slamball representa un viejo sueño para algunas mentes creativas, sueño que últimamente parece que alguien está interesado en reverdecer.

Hace relativamente pocos años, digamos cien, surgieron diferentes modalidades deportivas que rápidamente llegaron a los corazones de los ciudadanos (habitantes de las ciudades).

Algunas de estas modalidades fueron literalmente inventadas. Es decir, no fueron codificaciones de reglas de las actividades y juegos que venían desarrollándose desde la Edad Media. El baloncesto vendría a ser el paradigma de esos deportes artificiales. El fútbol y el rugby representarían a las modalidades seculares, con arraigo entre la población.

Los deportes surgidos desde una mesa de diseño corrieron diferentes suertes. Muchos desaparecieron y otros quedaron reducidos a la esfera de los juegos, sin superar esa barrera que supone acceder al estatus de deporte.

La llegada de los llamados deportes californianos, en los que no existe la competición pura sino que prima la diversión que proporciona el esfuerzo físico individual —deportes como el parapente, el windsurf, o el freesbee, por mencionar uno por cada medio (aéreo, acuático y terrestre)—, volvió a poner sobre el tapete la creación artificial de deportes.

La ilusión de inventar una nueva modalidad deportiva sobre la que no sería posible exigir royalties pero que sí llevaría aparejada toda una industria rentable para el primero que se sitúe en el mercado —como es el caso de los deportes urbanos (el skateboarding a la cabeza de ellos)— es posiblemente lo que ha hecho que alguien cree el slamball.

La industria del cine participa de esta forma de lograr el sueño americano [hacerse rico de la noche a la mañana]. Hace años nos ofrecieron desde Hollywood la película de corte futurista Rollerball (1975) —de la que ya existe un remake (2002)—. La acción giraba en torno a un deporte sangriento en el que se combinaban en una pista circular la persecución tras moto de los velódromos y un deporte que en la década de los 70 creaba furor en los USA y los países de su ámbito de influencia —Norteamérica y el Caribe— y que llegué a conocer bajo el nombre de rollacción.

El cine hollywoodiense nos ha regalado recientemente dos bodrios en los que la trama gira otra vez en torno a este mito. Lamento no recordar los títulos de las dos cintas, pero mi memoria —posiblemente debido a la edad— se está volviendo selectiva y no almacena nada de aquello que quiere olvidar.

En el primero de los filmes un grupo de chicos habían inventado en el patio de su casa un deporte que mezclaba los tiros libres del baloncesto con el béisbol (y posiblemente algo más). Los jóvenes lograban popularidad y su deporte se retransmitía por las cadenas televisivas más populares en prime time, y —detalle importante— se hacían ricos con la creación de la federación internacional de esta modalidad (tampoco recuerdo el nombre que le dieron).

El segundo largometraje presentaba como deporte de masas un juego del que se disfruta en todos los patios escolares. Dos equipos se enfrentan entre sí a un lado y otro de la cancha, debiendo eliminar a sus antagonistas quemándoles con el balón, es decir, lanzando el balón de forma que éste toque el cuerpo del jugador rival.

En esta película los partidos eran retransmitidos urbi et orbi, participaban equipos de diferentes nacionalidades, y existía una oscura lucha por convertirse en el mejor club del país.

El slamball tampoco superará la categoría de anécdota, pero de tanto ir a la fuente algún día alguien dará en el clavo y alumbraremos una nueva modalidad que llenará nuestros días de tedio y hará palpitar nuestro corazoncito deportivo con nuestra selección preferida.

¿Se atreve alguien de ustedes a diseñar el juego del siglo XXI? Los beneficios económicos apuntan a ser elevados.

12 de enero de 2007

Actualización a las 18:25 del 13 de enero de 2007

 Los peligros del Slamball casero.



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Hay 18 comentarios a “La imaginación al deporte”

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Comentario de el clavo en bota ajena

¿Menos atractivo un deporte de precisión (bolos y rana) mezclado con uno de lucha con un toro correteando alrededor? Tú flipas. Si te pillan esa idea los americanos la ponen en práctica seguro. Unos sanfermines deportivos, con lo que les pirra a ellos el tema de los cuernos (de los toros, quiero decir) y los deportes de hostias (boxeo, kickboxing, k1). Como ves, ya casi estoy diseñando el futuro deporte del futuro con las ideas que desechas.

Comentario de la aguja

Bueno, me arrepiento de haber lanzado la idea al ciberuniverso.

Ahora me temo que no me den ni un duro por la idea. Tienes razón, bien pensado los ingredientes son atractivos.

En algún lugar del “mundo de las ideas” tiene que estar el próximo éxito televisivo, habida cuenta de que las encerronas en pisos, en autobuses y en islas están llegando al final de su vida televisiva.

Noto que el inconveniente en todos estos programas (incluido el slamball) puede ser el cansancio de la audiencia.

Tal vez el slamball sea más un concurso televisivo que un deporte; y tal vez el hecho de presentarlo como deporte suponga una nueva estrategia comercial para evitar ese cansancio en la audiencia. Ya sabemos de los atractivos de una liga.

(Sí, las otras ligas también tienen su atractivo. Para qué vamos a negarlo, ¿eh?).

 
 
Comentario de contrapunto

¿No fueron los americanos quienes inventaron ese programa concurso de gladiadores? Recuerdo que los concursantes debían superar una serie de pruebas mientras unos deportistas ejemplares (ellos y ellas) se lo impedían o se lo ponían más difícil.

Cada prueba era en sí un nuevo deporte. Estaba entretenido. Quizá el amigo del Bar Deportes pudiera rescatar algunas imágenes de aquellas lides.

Comentario de la aguja

Me suena que aquello se llamaba “Gladiadores americanos”, o algo así.

Y me parece que alguien intentó hacer una copia por aquí cerca, aunque evidentemente no cuajó.

Lo poco que vi del concurso original me pareció divertido.

El slamball prácticamente ha adoptado la misma fórmula de programa concurso. En cualquier caso, y por lo que leemos en el blog enlazado, parece que los inventores ganaron dinero.

Tiene que ser divertido diseñar un programa de estas características para la televisión.

 
Comentario de la aguja

En la cocina del Bar Deportes no se han hecho de rogar. Aquí tienes las tapas de Gladiadores americanos.

 
 
Comentario de Mikel Recondo

Esta entrada me ha parecido muy interesante.

Recuerdo que, cuando yo era pequeño, los sábados por la mañana veía Gladiadores americanos en Tele 5. Su emisión se mantuvo durante bastante tiempo así que no cosecharía audiencias muy malas.

Conocí el slamball en el mismo momento en que surgió. Yo solía visitar foros de baloncesto callejero regentados por afroamericanos yankis para conseguir vídeos de baloncesto. Surgió el slamball y los que visitaban el foro principal que yo visitaba se dividieron en dos: quienes veían el slamball como un nuevo deporte totalmente legítimo y muy espectacular y quienes pensaban que era una patraña. Las discusiones eran del tipo “esto mola”, “cállate, gilipollas, no sabes lo que dices”, “me cago en tu puta madre, ven aquí y te voy a enseñar lo que es jugar a baloncesto de verdad”… Siempre era igual, pero entre los que caló la idea sí empezaron a seguirlo de manera continua. Graban los programas y los intercambiaban por internet o por correo. Así fue como lo conocí, viendo uno de los vídeos que he puesto en mi blog.

Si el baloncesto es un deporte artificial y tiene tanto éxito, ¿por qué no iba a surgir algún otro deporte igual de legítimo? Hay tanto miedo a ser manipulado por los medios de comunicación que la primera reacción muchas veces es de rechazo sin siquiera haber reflexionado un poco.

Comentario de la aguja

Mikel, te agradecemos que nos hayas ampliado tus conocimientos sobre el slamball.

Mi impresión personal sobre el desarrollo de esta actividad es la que sigue.

El slamball se originó en la mente de su creador (o creadores) como una alternativa al baloncesto.

En el momento de venderlo se encontraron con el sobre costo de la construcción de las canchas de juego y con la dificultad añadida de ubicarlas en las instalaciones ya existentes (institutos, universidades o canchas urbanas).

Una fórmula rápida de dar a conocer un producto es la televisión. Así pues, acudieron a algunas cadenas televisivas y es entonces cuando se dan cuenta de que tenían un bombazo.

El slamball llegó en el momento oportuno para llenar un hueco en la programación de televisión bajo el formato de programa concurso, al igual que lo hizo ese programa de supervivencia en una isla que tanto gusta a los yanquis.

Les harían un contrato sobre la idea del juego —que como todo reglamento es susceptible de ser patentado— y se pusieron a trabajar buscando concursantes a los que adiestrar.

Aseguraría que los equipos que formaron la primera liga de slamball eran representativos de la mayores ciudades que la cadena televisiva cubriera con sus emisiones.

Tiene la ventaja de ser televisivo y espectacular, con unas reglas de fácil asimilación por parte de la audiencia. Además supone un enfrentamiento directo y se presenta bajo el formato de una liga (con todos los alicientes que el formato de liga tiene). Ni “Gladiadores americanos” ni “Supervivientes” contaban con estos dos últimos ingredientes.

En mi opinión han dado “un pelotazo”, aunque lo hayan hecho de carambola.

Está por ver si gracias a las exigencias de la televisión surgirá un nuevo deporte. No sería la primera vez que ocurre.

Comentario de Mikel Recondo

Si alguien quiere ver cómo surgió el slamball, la wikipedia sabe mucho del tema (está en inglés).

 
Comentario de Mikel Recondo

Y aquí una versión extendida en la página oficial.

 
Comentario de la aguja

Mikel, después de leer (intentar descifrar más bien, puesto que mi inglés da para poco —es el problema de los que nos enseñaron francés en el instituto—) me reafirmo en mi idea.

En primera instancia intentaron crear un deporte como tal, y sólo posteriormente se dieron cuenta de que el producto era comercial televisivamente bajo el formato de concurso.

El que pagaran a jugadores para que se entrenaran quince horas diarias (se me hacen demasiadas, e incluso dice “una media de quince horas al día” —así se crean los mitos—) con la finalidad de presentar el producto, presupone que había un contrato de por medio.

Te veo con muchas ganas. No desesperes. Ya te digo que no sería la primera vez que un deporte surge desde los platós de televisión. Incluso alguno ya tiene su propia federación española y todo.

Comentario de Mikel Recondo

Igual me he expresado mal en algún momento. Mi intención no es crear un equipo de slamball. Como gran aficionado al baloncesto que soy, sólo me parecía una curiosidad y pensé que le interesaría a mis compañeros de equipo (entre otros). He montado un club de baloncesto y estoy muy contento con cómo van las cosas.

Además, en nuestra cancha no cabe tanto trampolín :D

 
 
 
 
Comentario de Mikel Recondo

el blog del club se puede ver en www.donostidolphins.com, por algún motivo debo de haber puesto mal el hipervínculo

 
Comentario de Juan Puñetas

Había escrito una sesusa reflexión sobre el invento ese del Slamball, pero no he atinado con los caracteres, no había guardado el texto previamente y todo se ha ido al carajo. Pues, más o menos, es lo que presumo que pasará a este deporte y otros de nuevo pelaje. Esto de mezclar un poquito de aquí, otro poco de allá y a correr, como que no. Especialmente si uno es un antiguo y un carroza que prefiere la leche pura y el chocolate espeso: un partido de baloncesto sin camas elásticas o uno de hockey hielo sin canastas.
Todo puede ser vendible y tener su éxito, no lo discuto y mis ojitos que lo vean, pero de lo que estoy seguro es que el menda no practicará ninguno de los nuevos inventos. Cosas de la vejez… Sí creo que, como faltan ideas, creatividad y neuronas, el personal se dedica a echar en la coctelera trocitos de cosas hechas y al collage resultante, amalgamado y birrioso, le llaman “novedad” o “invento”. Algo así como si metiésemos en un personaje algunas cosas de Supermán, Bartman, el Llanero Solitario y el Pato Donald. Sería muy bonito pero siempre nos recordaría al original.
En fin, que chapeau a la documentación que habéis manejado. Yo también chapurrée el franchute en mis años mozos y le miré las nalgas a la profe de francés. Y a ver si ahora hay suerte y no se descacharra por segunda vez el comentario. ¡Malditos sean los hijos del Spam!

Comentario de la aguja

Esta historia del spam me tiene frito. Voy a volver a poner el otro filtro que tenía antes, porque esto de los capcha también a mí me ha tumbado alguna respuesta. Y es un cabreo que esto de internetear no se merece.

Sobre el jueguecillo en cuestión, pues muy americano y televisivo. Por lo menos la tele en los USA se gasta la pasta en sacar algo nuevo, que por estos lares un día lo mismo y al otro también.

 
 
Comentario de The impact

A mi me gustaria saber donde se puede practicar este deporte en madrid???

Comentario de la aguja

Supongo que tendrás que erigirte en pionero del slamball en Madrid.

 
 
Comentario de The impact

joder pues es una pena porque ami todo lo ke sean mates
free-stile… jejeje. weno si sabeis algo colgarlo please

Comentario de la aguja

Bueno, The impact, aquí el que sabe de qué va la cosa es Mikel Recondo.

Te aconsejo que te pongas en contacto con él. Tal vez tenga más datos y más descargas sobre el slamball.

Entrando en su página encontrarás su correo-e.

Espero que disfrutéis pronto con alguna exhibición de slamball en España. Un saludo.

 
 
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