Me llevé una sorpresa mayúscula el martes cuando entré en la bitácora de mi amigo Juan Puñetas, Por el Arco del Triunfo, y vi allí publicado el artículo que yo estaba preparando para hoy viernes.

El tema da, más que para hacer unas risas, para hacer una fiesta del choteo y el cachondeo. Y así tenía pensado enfocar el asunto, aprovechando que estamos en navidad. Pero el aviso de Juan Puñetas ha sido claro: “zapatero, a tus zapatos”, y me ha dicho que enfoque el tema por lo serio y lo cáustico, como ya es habitual en esta bitácora.

Y se lo agradezco, porque las gentes del Cantábrico no tenemos la misma gracia para hacer chirigotas que los naturales de otros parajes hispanos y servidor hubiera hecho el ridículo.

Para entrar en materia mi amable lector puede echarle un vistazo al artículo titulado “El Vaticano Club de Fútbol” en la bitácora de mi amigo.

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Debemos poner cuidado en no confundir la selección de fútbol de la Ciudad del Vaticano y los equipos de fútbol que allí juegan un campeonato de liga y otro de copa.

La selección ha jugado ya dos encuentros internacionales, con sendos empates a cero. Sus rivales han sido los casi vecinos San Marino y Mónaco. Y digo casi vecinos porque el Estado de la Ciudad del Vaticano está rodeada de Roma por todas partes.

El equipo nacional del Vaticano cuando ha jugado contra algún equipo de fútbol (no selección) ha salido victorioso. Pero este Estado no está reconocido por la FIFA, por lo que está afiliado a la NF-Board, iniciales que significan Nouvelle Fédération-Board y no Non-FIFA Board, como podría parecer.

Curiosamente los partidos de la selección y de los torneos que allí se celebran se disputan fuera del país, pues no existe ningún campo de fútbol en la ciudad. La extensión del Vaticano es de 0,439 km2, de los que la plaza y la basílica de San Pedro ocupan un 20%. Este microestado, viene a ocupar lo que el terreno de juego de noventa campos de fútbol.

Durante varios años se han jugado campeonatos de liga y de copa en el Vaticano. Los equipos son formados en torno a los diferentes órganos de administración y gestión. El Teleposte ha conseguido dos títulos de liga y tres de copa.

La Guardia Suiza conforma el grueso de la selección, ya que, como es de imaginar, han superado una selección física y deben estar en forma permanentemente. La Guardia Suiza está compuesta por unos doscientos hombres mayores de edad y menores de treinta años.

La Iglesia se ha propuesto saltarse todas las normas y coger un pedacito de la popularidad que otorga el fútbol a sus practicantes. Dinero no les ha de faltar para el empeño, pero no creo que reúnan los requisitos necesarios.

Se llevaba tiempo hablando de que el Vaticano quería conformar un equipo para jugar en la potente liga italiana. Cualquiera de las estatuas que tienen olvidadas en el almacén de uno de sus museos serviría para pagar la ficha y la nómina anual de un buen entrenador. Las estrellas del fútbol mundial podrían llegar a fichar por ese futuro equipo.

Pero el inconveniente es que un equipo nuevo debería empezar por la división más baja del fútbol italiano, lo que podría ser nuestra Segunda Regional. En total seis o siete años para llegar a la primera división del calcio contando por ascensos cada temporada.

En el reducto de eternidad de la Ciudad Eterna (Roma) no tienen tanto tiempo. Así pues han decidido que deberían apostar por su selección nacional. Lo primero es obtener el reconocimiento oficial de la FIFA.

Pero, ¿cómo conformar un equipo nacional en el Vaticano? Además de ser el Estado más pequeño y menos poblado del mundo, también es el Estado con menor índice de natalidad. ¿Va a jugar la selección nacional con jugadores nacidos en otros países?

Bueno, que espeso estoy. Si el alemán Johann Muelleg disputó unos JJOO representando a España —empuercando nuestro patrio palmarés blanco para cabreo justificado del recientemente fallecido Paquito Fernández Ochoa—, y si el argentino Mariano Pernía ha defendido nuestra elástica tricolor en el último mundial de fútbol…

Todo es posible en FIFAlandia. Los curas sólo exigirán que sus jugadores sean católicos. Pero tendrán que nacionalizarlos a todos.

Estaba a punto de apostatar, pero tal vez me espere. Estoy pensado hacerme hincha del equipo del Vaticano, e incluso quizá me afilie a alguna peña local, ya que el Vaticano tiene sucursales por toda España. Pero me temo que me pidan la partida de bautismo como requisito. No vaya a ser que el obispo adjunte mi apostasía y me quede fuera.

Fuente: Wikipedia en español.

22 de diciembre de 2006
Feliz Navidad a los creyentes
y Felices Fiestas para los descreídos

Actualización del 22 de diciembre de 2006 a las 14:20

Releyendo el artículo veo que he cometido una omisión. Quise comentar que el Vaticano tiene a su alcance una solución intermedia. Pero si están interesados que me llamen, que las ideas valen dinero. Y más por navidad.