Tenemos nuevo personaje en el mundillo del deporte patrio. Se trata de la Coghen —doña Mercedes—, la nueva consejera delegada de la candidatura olímpica Madrid 2016. Por si se topan con ella algún día de estos por esos pasillos de dios, aquí les dejo una fotografía.


Cenicienta Coghen

Con el envite del alcalde Gallardón para sus JJOO de 2016, en contra de los consejos de su entorno pero pensando más en presentarse a las elecciones municipales de 2007 como un alcalde «echao pa’lante», como mandan los cánones más castizos, nos han traído esta nueva cara al corral madrileño.

Sospecho que la empresa le viene grande a esta muchachita que se está dejando seducir por los flashes y los neones de la popularidad, apareciendo en cuantas ceremonias la invitan. Yo ya la veo hasta en la sopa de los noticieros deportivos.

Y ya sabemos cómo funciona la popularidad en nuestro país. El vulgo y la prensa te entronizan y te elevan a las alturas para dejarte caer de golpe al primer síntoma de flaqueza.

Pero quiero pensar que la empresa le vendría grande no sólo a ella, sino a cualquiera de ancho espíritu que decida afrontarla.

Las contraindicaciones son muchas y grandes. Se diría que buscaban alguien hundible sin desgaste propio en caso de llegar los dardos envenenados de la complicada política capitalina.

De momento la chiquita está disfrutando de su traje nuevo cual cenicienta en el reino de las maravillas, aunque está un poco verde, como se entrevé tras la lectura de esta entrevista: Mercedes Coghen: “Río y Roma son los rivales del sueño Madrid 2016″.

Tal vez fuera más acertado confiar en alguien con menos ingenuidad y que comprenda que la candidatura no es un sueño sino un objetivo en el que se invertirá mucho dinero de todos los españoles.

Todo parece indicar que la apuesta política no es tan fuerte como en la vez anterior, y la estrategia ha sido elegir una especie de reina regente para el interregno que media hasta la siguiente intentona que ha de ser la definitiva, para el 2020.

Veremos qué puede dar de sí la jovencita que vestía de faldita corta en Barcelona 92, y si la pifia —cualquier cosa que no sea conseguir la sede olímpica será una pifia— quienes la recomendaron y colocaron se lavarán las manos y la conciencia.

Y dirán aquello de qué penita y qué dolor, pero aquí sigue Gallardón.

No caeré en la tentación de dar consejos a esta mujer que ha emergido desde la oscura vicepresidencia de la federación de hockey hierba. Una mujer que intentó el asalto a la presidencia del COE y fue derrotada en unas elecciones por el gallego Alejandro Blanco, muy activo él desde que accedió al cargo.

Pero sí le soplaría al oído a doña Mercedes que tuviera mucho cuidado con los aduladores. Que se dejara de tanta aparición pública en plan famoseo y estrellato. Y que no buscara el protagonismo y la primera página en sus declaraciones.

Últimamente ha soltado alguna que otra perogrullada, y se ha quedado tan pancha: Coghen: “Hay que crear ya la marca M’16 y encontrar quien la venda”.

Su misión es una de esas en que su persona y su trabajo diario deben pasar desapercibidos.

15 de diciembre de 2006