Paliza internacional
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Durante el mundial de baloncesto un buen amigo me envió este SMS:
Palizón de España a Japón. De 49. 104 - 55
Como la noche había sido larga —y no festiva precisamente—, la mañana aún no había comenzado, por lo que al despertar con esta noticia traté de recordar: ¿en qué foro internacional debatían hoy España y Japón? ¿Ese 49 hará referencia al número de votos con los que la propuesta española ha superado a la japonesa? ¿Las cifras finales son el escrutinio de los votos emitidos?
Bueno, fuera donde fuese, parecía que nuestro país contaría con el respaldo internacional, así que nuestros intereses, estuvieran donde estuviesen, saldrían reforzados.
De pronto recordé que mi amigo, además de observador estadista, es aficionado al baloncesto. Me quedé con una sensación agridulce.
Porque la cosa tiene su coña. España ha derrotado abrumadoramente a Japón, pero el País del Sol Naciente sigue siendo una potencia mundial, con derecho a veto en algunos foros internacionales, y nuestra humilde Piel de Toro no es más que un conglomerado de voluntades que pugna por salir —aún— de una dictadura (veinticinco años en Historia no son nada).
Y yo me he preguntado: ¿qué ocurriría si España continuara matando ballenas en contra de todas las disposiciones internacionales? Posiblemente a estas horas estaríamos sufriendo un bloqueo económico.
Repetiré para aquellos a los que el habla coloquial del día a día les llame a engaño. En los torneos internacionales se enfrentan las selecciones de las correspondientes federaciones nacionales de cada país. No se enfrentan los países entre sí.
Decir continuamente que la selección de la federación española de baloncesto se ha enfrentado a la selección de la federación japonesa baloncesto puede resultar cansino, aburrido y pedante, aunque suponga hablar con propiedad. De ahí que abreviemos diciendo que se enfrentan la selección española y la selección japonesa.
El siguiente paso, en aras de la concisión, es hablar del enfrentamiento entre España y Japón, y es aquí donde a algunos se les va la pinza.
En un país con una política interna supeditada a ciertos complejos se acaba decretando que las federaciones deportivas representan a la nación, cuando en realidad, como asociaciones privadas que son, representan y velan por sus propios intereses.
Es como si el Gobierno español —del signo político que ustedes quieran— otorgase la representación internacional de nuestro país a ACS, a Repsol o a Movistar, por poner unos ejemplillos de nada. Pues igual de impropio e incongruente es otorgársela a las federaciones deportivas, en algunas de las cuales se manejan cifras superiores al PIB de ciertos países.
A cambio, las federaciones han vendido su independencia y permiten al Estado inmiscuirse en asuntos que conciernen a las vías federativas. Las federaciones españolas —no todas— han trocado los ojos por el rabo, como hiciera el topillo de la fábula.
Y así se construye la historia del deporte y se proyecta el futuro deportivo en mi país. Después, las generaciones venideras se encontrarán con iluminados de la patria que dirán que el statu quo no puede ser modificado apelando a que ya existe legislación y jurisprudencia, y objetarán que es el legado de nuestros padres.
“Las leyes las hacen hombres y mujeres de este país, y pueden ser cambiadas por hombres y mujeres de este país”
(Juan María Atutxa Mendiola, político)
8 de septiembre de 2006
Día de Asturias
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Tienes más razón que un San Luis en lo de “la selección de la federación española de baloncesto” ( o de fútbol o de las siete y media). Ya en otros artículos lo explicaste con detalle, sólo que ahora caigo en la cuenta que -en este tema- SÍ deberíamos hablar con propiedad, por lo que de ahora en adelante prometo (salvo error u omisión involuntaria) hacerlo así. Porque con el rollo de abreviar y tal al final queda lo del España-Japón, que es algo así como el enfrentamiento armado entre ambos países.
Cuando los politiqueros y los tontos del haba nos reclaman que escribamos con mimo lo de “compañeros/as, amigos/as, tío/a y prepucio/a”, me parece que una adecuada respuesta en todos los morros consistiría en empezar a usar el lenguaje con la mayor de las propiedades EN TODOS LOS ÁMBITOS, no sólo en los que ellos quieren, aunque para ello sea inevitable dar el consabido rodeo palabreril.
Así que, seamos serios: “Noticia de última hora. La selección de baloncesto de la federación española de ídem se ha proclamado vencedora del campeonato del mundo de ídem en el que juegan las selecciones de ídem de las más importantes federaciones de ídem del mundo”. Cómo ves, habrá que entrenar un poquillo para ir puliendo el asunto, pero con la práctica y las buenas intenciones, todo se andará.
Bueno, bueno, no te pases, jaja.
Ya digo en el texto que escribir así es cansino, aburrido y pedante. En realidad digo que “puede resultar…”, cuando lo que quiero decir es que no es posible escribir así.
Lo que he tratado de decir es que el lógico y recomendable hábito de abreviar al expresarse puede llevarnos en algunas ocasiones a confundir conceptos, y no saber si estamos mirando la luna o su reflejo en el estanque.
Sabes bien que me llama la atención esa arenga patrioteril siempe en relación con el deporte, cuando estoy convencido de que al grupo de profesionales que compone una selección “nacional” no le resulta especialmente motivante la idea de correr por la patria.
Más me parece una idea de países con algún tipo de complejo que de países desarrollados. Que en la escenificación posterior aparezcan banderas e himnos patrios no es más que eso, una representación. Y creo que se confunde la luna con su reflejo para beneficio de algunos.
Y ahora que caigo, en relación a tu teletipo, yo lo dejaría así:
“Noticia de última hora. La selección de la federación española de baloncesto se ha proclamado vencedora del campeonato del mundo en el que juegan las selecciones de las más importantes federaciones mundiales.”
Una vez que se menciona el deporte del que se trata ya no es necesario insistir en él.
Pero bueno, dejémoslo en la selección española de baloncesto. Aunque en algunas modalidades podrían coexistir varias selecciones españolas absolutas. ¿Que cómo es posible? Lo dejaré para algún artículo.
Sí es cierto que uno pierde de vista algunas ideas conceptuales para acabar revuelto entre esos mismos conceptos. Parece que el hecho de que una selección deportiva represente a su país está cada día más aceptado. Hasta que surja un problema. Se está empezando a identificar el deporte con asuntos de Estado; a los deportistas se les exige éxitos a cambio de dinero público en forma de subvenciones y ayudas; en algunos países se les exige que se cuadren —cual militares— ante el himno nacional, y se habla de orgullo patriótico…
Cuando uno comienza a practicar deporte lo hace porque le gusta. Cuando uno empieza a destacar en su deporte continúa porque quiere probarse hasta dónde puede llegar. Cuando uno sobresale en su deporte se mantiene por vanidad y orgullo personal, por ser el mejor, cosa que a todos nos gusta demostrar.
Pero hoy en día no es fácil competir contra los mejores del mundo sin ayudas estatales.
Yo también observo una escalada en todo este asunto del deporte internacional. Una escalada que no sé muy bien a dónde puede llevarnos.
Bueno, el confundir churras con merinas es algo que se nos da bien en este país (quizá de ahí el que exista esta frase hecha).
Confundir los intereses deportivos con los intereses de Estado es algo que se da en países que necesitan destacar en el concierto internacional. Que España entre en este juego (tanto el Gobierno como la afición) lo interpreto más bien como síntoma de debilidad.
No creo que en los USA la no-victoria en el mundial de baloncesto haya sido tratado como asunto de Estado.
Alemania también arrastra ciertos complejos, y sabemos que la intervención de la selección de fútbol alemana fue discutida en los foros políticos (estoy hablando de una intervención de la Merkel a raíz de un mal partido de preparación).