Que la actividad deportiva atrae espectadores es una evidencia que no voy a descubrir ahora. Pero sí me sorprende que este fenómeno no esté más y mejor aprovechado.

Cierto que existen cadenas dedicadas veinticuatro horas al deporte. Hasta el —para mí— insulso golf tiene un canal temático para él solito en esa plataforma digital.

Está claro: el ver a otros congéneres realizando algún tipo de actividad tiene gancho. No hay más que pararse a mirar unas obras en un barrio de cualquier ciudad. O mejor dicho, examinar sus alrededores. Descubriremos mirones observando y comentando cualquier acción de los trabajadores.

Es un binomio que no falla: observar la actividad humana y mirar a través de una pantalla (o una ventana).

Por este motivo no alcanzo a entender a estos magnates de la televisión deportiva.

En lugar de limitarse a recoger lo que ya está sembrado —el fútbol— bien podrían apadrinar otras modalidades deportivas para recoger provechosas cosechas futuras.

Pero de continuar por esta senda ya trillada acabarán agotando el filón que supone el fútbol al igual que acabaron con el filón que fueron las telenovelas.

Los más jóvenes quizá no tengan memoria de ello, pero en este país llegó a retrasarse la salida de una etapa de la Vuelta Ciclista a España porque la llegada prevista coincidía con la telenovela.

De hecho, las audiencias futboleras han bajado, como nos cuenta este titular: La Liga ha perdido casi dos millones de telespectadores en la última década.

Lo abundante aburre, auque sea deseado. Creo recordar que en España pueden seguirse partidos de hasta seis ligas europeas y una o dos ligas sudamericanas. A mí me saldrían eccemas si me ofrecieran tal promiscuidad de mi deporte favorito.

Decía que esas supercadenas televisivas bien podrían ir sembrando por sí mismas la necesidad de consumir otros eventos deportivos en el espectador.

Y es que la vida funciona así, primero te creas una necesidad y después tienes que satisfacerla. El espectador deportivo, si le educan a consumir otro tipo de deportes, acabará consumiéndolos.

El domingo estuve viendo el partido que enfrentaba a España y Pakistán —uno se deja seducir por el medio ambiente que le rodea ;-) — en el mundial de hockey hierba que se está disputando en Alemania.

Mis conocimientos de hockey hierba son más bien a nivel de usuario, que se dice ahora mucho en el mundo de la informática. Es decir, enchufo la tele y sé cuando la jugada acaba en gol.

Pero me resultó atractivo seguir una dinámica distinta, diferentes estrategias, nuevos argumentos tácticos, y el reto de comprender algunos aspectos del reglamento. Y me gustó lo que vi.

El apoyo de los medios de comunicación a diferentes modalidades deportivas generaría demanda entre la audiencia y los anunciantes pugnarían por estar presentes en las retransmisiones. Esto haría que el dinero se repartiese mejor y llegara a mayor número de deportes.

Pero a las federaciones de fútbol esto no les interesa. Quizá por eso haya interés en adquirir acciones de cadenas dedicadas a la retransmisión de eventos deportivos. ¿Hablaríamos entonces de control y manipulación del mercado del ocio?

15 de septiembre de 2006

Postdata: hoy viernes nuestros compatriotas se enfrentan en semifinales a la selección anfitriona en el mundial de hockey hierba. Me alegraría que se proclamaran campeones, para mayor escarnio de gente tan pagada de sí misma como son los millonarios del fútbol.

(15.09.2006): los jugadores españoles no pudieron con los jugadores alemanes tras la prórroga, después de haber empatado a dos. El domingo se jugarán el bronce contra los coreanos.

(17.09.2006): al final medalla de bronce para nuestros compatriotas que sabe a poco habida cuenta de que llegan al final del campeonato con la vitola de imbatidos puesto que la semifinal concluyó en un empate que hubo de resolverse con lanzamientos desde el punto de penalti. El resultado ante los coreanos fue de 3-2 en la prórroga con “gol de oro” de Amat.