Me apetece hacer públicos cuatro flashes que me ha dejado este campeonato del mundo de baloncesto de Japón 2006.

  1. Una vez más me ha quedado claro que lo peor del deporte son los políticos. Tanto los de oficio como los de afición. Porque aficionados al arte del “camuflaje de la verdad” son los miles de federativos que vegetan por ahí. A mayor altura en la pirámide federativa, mayor miramiento con sus orondos ombligos para mantenerse en su poltrona, cuando no en trepar en el escalafón.

    He visto a Lissavetzky dando besos a Gasol en Japón. A Mercedes Cabrera, Ministra de Educación y Ciencia —y digo yo que de Deportes—, muy contenta por haberse chupado un viaje de ida de más de 12 horas, con un precio ida y vuelta de unos 12.000 euros en primera clase, gastos de alojamiento no incluidos. Me han dicho que Zapatero, que celebraba un mitin en Rodiezmo, supo hacer coincidir el final del partido con su intervención, y se dio el gustazo de anunciar la victoria a los —dicen— cerca de treinta y cinco mil mitineros que le seguían.

    No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza. No fueron a despedir a la selección absoluta de la FEB. Yo pensé que cuando se fotografiaron en la despedida de la selección absoluta de la RFEF rumbo al mundial iban a institucionalizar este acto, como quien despide a las tropas que van defender los intereses de su país. Pero me equivoqué. Fue un acto de propaganda política gratuita.

    Ahora querrán su parte del pastel en forma de fotos, cenas y homenajes con los campeones del mundo, y los recibirán en La Moncloa y en La Zarzuela. Marcharon sin meter ruido. Y ahora vuelven, don Gallardón lo ha prometido, con retumbantes actos de celebración. Políticos, políticos, y más políticos disputándose su parte del pastel. Pastel que no han cocinado.

    Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira y que parezca verdad, disimulando el engaño
    (Diego de Saavedra Fajardo, escritor y diplomático)

  2. En mi entorno todos hablaban de una final NBA - ÑBA, dando por buena la plata ante el All Stars de Yankilandia. Pero cuando los griegos hicieron el trabajo sucio, eliminando a los gringos, de repente a todos les parecía asequible la medalla de oro. ¡Qué fácil!, ¿eh?

    Y digo yo, que en la mentalidad del campeón debe entrar el considerar al combinado USA como batible. Suerte que los jugadores de mi entorno no estaban en el Saitama Arena, y que los que sí estaban tenían ese “eye of the tiger” que tan popular hiciera Survivor en Rocky III.

    En cualquier caso, unos chavales —millonarios también ellos, que no se me olvida— han redondeado la historia por segunda vez.

    Sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria
    (Pierre Corneille, dramaturgo)

  3. Apostaría a que la afición al baloncesto en nuestro país durará algo más de lo que duró la afición al balonmano con el título de campeones del mundo obtenido el año pasado por la selección de la Real Federación Española de Balonmano. El furor por el balonmano no llegó a las dos semanas. La fiebre por el baloncesto no pasará de las tres semanas. Después, volveremos a tener liga de fútbol y liga de campeones, y liga de fútbol y liga de campeones, y liga de fútbol y liga de campeones…

    Todo el mundo habla de progreso, pero nadie sale de la rutina
    (Émile Girardin, periodista)

  4. Y un aviso para despistados. Las selecciones absolutas de baloncesto, balonmano, hockey patines, waterpolo y fútbol sala ya son o han sido campeonas del mundo. ¿A qué esperan los chicos y federativos del futbolín millonario? Quizá sea que hay muchos millones y pocos coj…nocimientos para lograr la hazaña.

    Una necedad repetida por treinta y seis millones de bocas no deja de ser necedad
    (Anatole France, escritor)

5 de septiembre de 2006