La cuenta de la vieja
Martes, 11 de Julio de 2006 |
la aguja |
Hay 4 comentarios
Administraciones publicas | gestion
http://www.agujadebitacora.com/2006/07/cuenta-la-vieja/trackback/
Colaboración especial para Voz Editorial
Voy a contrastar dos noticias sin conexión, pero que quizá sacándoles un poco de punta con esta Aguja nos dejen alguna reflexión ladina.
El pasado 13 de abril conocíamos por la prensa el saldo económico arrojado por los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Turín este mismo año 2006. Los 31 millones de euros, que se hacen fáciles de asimilar, son también 5.158 millones de pesetas, quizá ya un poco menos fáciles de digerir así, en el frío alpino.
Dos días antes la FIFA había hecho público que en el año 2005 obtuvo una ganancia de 164,9 millones de dólares. La diferencia económica de la gestión es brutal: son 33.000¹000.000 de pesetas —con subíndice, como se escribía antes— teniendo en cuenta los números rojos cosechados en Italia.
Me llama la atención el déficit con el que siempre terminan cargando las Administraciones públicas mientras que los organismos privados cierran sus ejercicios con superávit.
Aquí algo falla. No es posible que los torpes estén siempre gestionando las Administraciones públicas y los listos estén en los organismos privados.
¿O sí…?
Al frente de las Administraciones en los USA encontramos banqueros, petroleros, o personas que han demostrado su valía como gestores. Primero han levantado su negocio de la nada y es después cuando el pueblo les pide que gestionen la mayor empresa del estado o del país, que son el propio estado o el país.
Aquí nuestros políticos son maestros, abogados o abonados a profesiones liberales que no han levantado empresa alguna. Primero se hacen con un nombre en el campo político y después acaban siendo consejeros en hidroeléctricas, en bancos o en refinerías.
En los USA cuando alguien llega a político suele peinar canas. Aquí, cuando comienzan a peinar canas en la política, es cuando se retiran al mundo empresarial.
No aseguraré que aquél sistema es mejor que el nuestro. Pero sí reconozco que —quizá— cuando tengamos sus doscientos años largos de democracia nos asemejaremos más a aquel sistema de lo que nos parecemos ahora. Desde luego los españoles, con tan sólo veinticinco democráticos añitos recién cumplidos, no pretenderemos dar lecciones de gestión democrática a los americanos.
¿O sí…?
Es obligado reconocer que los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 dejaron beneficios —o eso dicen—, mientras que los de Madrid 2016, si se da el caso, nos costarán un huevo y la yema de… otro. De hecho, ya nos ha costado dinero la no-organización de los Juegos Olímpicos del 2012… y los de invierno del 2014.
Si Hacienda somos todos, como reza el eslogan; si a la hora de recaudar, el dinero público es de todos: ¿por qué no se asume que el dinero es también de todos a la hora ir a escote con los gastos que generan ciertos eventos multitudinarios?
El dinero público —el dinero de todos— vuelve a las manos de los ricos, que son los que hacen negocio en los palcos de fútbol. Y siguen enriqueciéndose con los Juegos Olímpicos, con los mundiales, con los Juegos del Mediterráneo, con Exposiciones Universales y con mil zarandajas faraónicas más, como regatas de veleros.
Si la riqueza que generan esos eventos se la embolsan los de siempre a la par que esos mismos eventos generan también un gasto público, ¿dónde está el beneficio para el contribuyente de a pie? No es posible que la empresa pública —que somos todos, nos recalcan con el eslogan— acabe perdiendo dinero, porque quien pierde dinero somos todos. ¿Por qué no se gestiona la empresa pública como si fuera empresa privada, puesto que cierran con beneficios?
Encontramos pelotazos urbanísticos en la costa septentrional, corrupción política en la costa meridional, veleros reales en el levante español y proyectos olímpicos en el centro y en la frontera pirenaica del país. Mientras, el CSD se pierde en arreglar asuntos que no le incumben —como el deporte profesional— cuando lo que deberían reglar es la práctica deportiva, el deporte de base, el deporte ciudadano, el deporte para todos, las instalaciones, las titulaciones técnicas y de jueces, el deporte universitario o la cooperación entre federaciones deportivas.
Y dejarse de mediar en pactos entre ligas profesionales y sociedades anónimas deportivas y dedicarle el tiempo y los esfuerzos a federaciones y ayuntamientos.
Había una canción —ya no recuerdo al grupo y apenas el título— en mi Bilbao, mi gran Bilbao de hace treinta años. Hablaba de nuestra ciudad y del estado en el que se encontraba. El estribillo decía:
Ésta, señores, también es mi ciudad,
ahora que ya la han deshecho,
váyanse y déjenme en paz.
Señores, la especulación de sus intereses no acabarán con el Deporte pero sí con todo lo que tiene de sano.
Nota: el inicio de estas conclusiones da por buenos los datos suministrados por los propios organismos rectores. Puestos a dudar de su veracidad yo diría que las pérdidas en Italia pueden haber sido minimizadas de cara a la opinión pública y las ganancias de la FIFA pueden ser superiores a las ofrecidas.
11 de julio de 2006
![]() Versión imprimible |
![]() Deja tu opinión |
de un descreído del deporte




Recomienda este artículo







Debería haber un referéndum para aprobar gastos tan desmedidos. Estaría bien que para la organización de los Juegos Olímpicos hubiera un plebiscito. Que sale que no: pues no se hacen.
Me ha dejado meditando tu reflexión. Ponemos todos dinero para que unos pocos se hagan mucho más ricos. ¡Bonito sistema!
¡Qué ideas tienes! ¡Pedirle opinión al pueblo! jaja.
Pues no sería mala medida, no señor. Que a partir de una cantidad que deberá costear el Estado y de la involucración de todo el país en el evento, se deba hacer un referéndum.
Pero me parece que ante el riesgo de un no rotundo los muchachotes del Gobierno se cuidarán muy mucho de cometer semejante tontería.
Es la historia de siempre. Los beneficios al bolsillo y las pérdidas a los contribuyentes. En el deporte, en la economía y en la política. Y el personal, aplaudiendo hasta con las orejas. ¿Cuántos han levantado la voz quejica sobre la nueva cruzada olímpica que va seguir don Gallardón de los Euros Ajenos? Nadie, niet, ni el gato ni la puerta de Alcalá.
PD: Como está mandao, me tomo desde hoy unas vacaciones bitacoriles para reponer fuerzas, ideas y mala leche. Que pases un feliz veranillo al fresquito del norte, que lo que es por aquí abajo, lo combatiremos con botijo, alpargata y bañador…
En Montreal han estado pagando impuestos especiales hasta el año 2000 desde el año antes de sus Juegos (1976). Veinticinco años, que se dice pronto.
Barcelona 1992 no fue tan mal. Pero me da que lo de Madrid, si se consigue, no va a ir tan bien. No en vano los catalanes son muy catalanes para los asuntos económicos (ya me gustaría a mí que todo el país fuera catalán en asuntos económicos).
Intentaré relajarme este mes y medio y pasarlo al fresco, que con la edad uno ya no aguanta ni el sol ni el calor ni la arena de la playa.
Que pases un buen verano y a la vuelta nos veremos algo más morenos y menos “quemaos”.