En esta ocasión la noticia venía acompañada de una fotografía que proporciona toda la información que nos concierne. Les ofrezco la imagen y seguidamente hablamos.

Se nos presenta una finalidad altruista, cual era recoger fondos para cierta obra benéfica, que —a lo visto— precisó de un ágape utilizando un bien público cuya finalidad es bien otra.
Después de que la Administración autonómica dotara de 80 millones de pesetas —en pesetas se hizo la aportación— al pueblo para la construcción de un polideportivo, el alcalde consiente que se reunieran cuatrocientas personas para comer en la instalación deportiva municipal.
¿No podían haberse reunido en un descampado cercano como los que abundan en los pueblos? ¿Llovía? Hay empresas que alquilan carpas en previsión de estas contingencias, pero aún así parece ser que no hubo ningún tipo de premura, puesto que se pusieron a la venta cuatrocientas entradas para acceder a este inconsecuente comedor público.
¿Era necesario congregar a ese contingente con la disculpa de comer para que aportaran dinero? Sabemos que la Iglesia estaba tras este desaguisado autorizado por el imberbe alcalde. ¿Por qué no comieron en el templo? Ya puestos… Para un deportista supone igual sacrilegio comer en un polideportivo. ¿Era necesario mancillar este otro templo donde se rinde culto al cuerpo en vez de al espíritu?
Resulta que ahora la Iglesia precisa organizar comilonas para que los devotos aflojen el bolsillo. Da la sensación de que les va restando escaso crédito ante sus feligreses.
¿Se impidió utilizar en fin de semana esta instalación a quien desease darle el uso único para el que fue construida? Recordemos que el gasto público que se dedicó en conjunto a la obra fue de cien milloncejos de pesetas pagados por todos, no por el alcalde y el párroco que han hecho un uso torticero de un bien público aunque se nos presenten como filántropos genuinos.
¿Es éste el respeto que le merece a la Corporación el ámbito deportivo? ¿Por qué no se celebró la comida en el Consistorio si tan obligado estaba el alcalde con el cura?
Pero no se trata sólo de unas ideas personales e inflexibles. Se trata de una contravención a un convenio firmado por el ayuntamiento y la Administración autonómica. Vean la cláusula sexta.3, en la que se estipula que el ayuntamiento: “se compromete a mantener las instalaciones en su fin exclusivamente deportivo y en perfecto estado de conservación.”
La noticia apareció en la prensa regional con la fotografía aquí recogida. ¿No va a actuar de oficio la Administración deportiva competente? ¿Para qué están entonces? ¿Son los convenios firmados entre Administraciones papel mojado? O manchado de grasa, que tanto da.
¿Con qué fuerza de moral puede ahora exigir un profesor de Educación Física al director del centro docente que se enfrente al alcalde para que el gimnasio o polideportivo escolar —el aula donde se imparte una materia curricular— no sea usurpado para una feria, o un concierto si llega el caso?
La Educación Física y el Deporte siguen siendo la asignatura maría en España. Si para muestra vale un botón, aquí tienen la falta de respeto con la que han sido tratadas unas instalaciones deportivas públicas. Mucho nos queda por aprender para merecer respeto en el medallero olímpico.
No se nos informa del estado en el que quedó el parqué polideportivo. ¿O sería el firme de cemento? ¿Gastarían los organizadores en una moqueta protectora para no ensuciarlo y deteriorarlo con las mesas y calzado de suela de los concitados? ¿O se les exigió que acudieran todos ellos en zapatillas deportivas? Sí queda bien claro en el cuerpo de la noticia que ésta es la segunda edición, y habida cuenta del éxito es de suponer que se institucionalice.
Grave, muy grave me parece lo que ha ocurrido en este municipio que lloró y lloró por su polideportivo para ahora convertirlo en salón de banquetes. Como consuelo, sirva pensar que esto que hoy se relata aquí ocurre semanalmente a lo largo y ancho de nuestra geografía hispana. ¿Consuelo o desolación?
4 de julio de 2006
Actualizacion del 5.07.2006 a las 19:35 h.
• Estoy oyendo la radio en estos momentos e informan de que el funeral de algunas de las víctimas del accidente del metro de Valencia se está celebrando en un polideportivo. Éste es un caso bien distinto del aquí criticado. Entiendo que un banquete, aun con todo el altruismo del que se le quiera revestir, dista mucho de ser un fin humanitario.
http://www.agujadebitacora.com/2006/07/comedor-publico/trackback/(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)





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(Jean Dolent)





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Supongo que no estarás muy contento con los conciertos en los campos de fútbol y en los pabellones deportivos.
Pero supongo que eres consciente de que sólo te queda el recurso al pataleo. Los políticos van a seguir usando los polideportivos para lo que mejor les venga en gana. Incluso para una feria de ganado, si llega el caso (creo recordar que hay precedentes, y tú lo debes de saber bien…)
Los conciertos si son en una instalación privada no suponen ningún problema para mí, jaja.
Bueno, hablando más en serio, hay algo que está claro. Las instalaciones son de la Administración y quienes las dirigen pueden disponer de ellas como consideren oportuno.
Pero…
Hay un pero. Quizá un concierto no tenga otro escenario mejor para llevarse a cabo que un campo de fútbol. Pero una cena… Que no me digan que un banquete ha de celebrarse en una instalación deportiva porque sí que por ahí no paso.
Tu artículo me ha recordado viejos tiempos. Aquellos en que oía al Butanito (Jose María García) hablando de que el Palacio de Deportes de Madrid y otros se utilizaban más para el circo y las actuaciones musicales que para la práctica deportiva. Y así seguimos, aunque ahora a nadie le llame la atención ni le escandalice el hecho, salvo a los pocos de siempre. Y es que, lo hemos comentado de pasada alguna vez, no tenemos cultura deportiva. Todavía con esas.
Aquí dejo un enlace a un artículo de prensa de hoy mismo, que al hilo del dopaje, plantea muy clara e ilustradamente, lo que afirmo en el párrafo de arriba. Y de paso, centra el asunto del dopaje en algo que ya también hemos comentado alguna vez.
http://www.diariosur.es/pg060707/prensa/noticias/Articulos/200607/07/SUR-OPI-258.htm
Juan, no es que yo sepa mucho, pero déjame decirte que para otra vez puedes poner el enlace con los códigos que te muestro aquí abajo en negrita y azul:
<a href="http://porelarcodeltriunfo.blogspot.com/">Por el Arco del Triunfo</a>
y aparecerá así:
Por el Arco del Triunfo
COMO VEO QUE SALE EL ENLACE (MISTERIOS DE LA WEB), COPIO EL ARTÍCULO PUES NO ES MUY LARGO:
EL ESPECTÁCULO DEBE CONTINUAR
Teodoro León Gross
Diario SUR 7/7/06
DESDE que la ‘operación Puerto’ identificó el nombre de varias decenas de deportistas de élite que habían mantenido un programa de dopaje, el asunto levanta pasiones, pero no por la ética del doping, ni por la sofisticación de la trampa, sino por curiosidad, por enterarse de la lista completa de culpables. A medida que haya nombres en ese bosque de iniciales, comenzará a haber árboles caídos. Ahí nunca faltan leñadores. Este es un tributo más del deporte a la sociedad del espectáculo. Primero ésta convierte el deporte en una competición donde los objetivos clásicos del citius, altius, fortius -más rápido, más alto, más fuerte- acaban por requerir asistencia química, porque sólo vale triunfar y hacerlo más pronto, más bonito y más barato. Y ahora, una vez que la trampa ya no se puede ocultar, el propio sistema tritura al pelele. El culpable es culpable pero también víctima.
El deporte en la modernidad surgió del higienismo, de la convicción del ‘mens sana in corpore sano’, de la moral limpia, del respeto al cuerpo con el propósito de «conservarse en la perfección de su naturaleza» (Kant) alejando de ese modo los vicios. ‘La virtud del cuerpo’ se vinculaba al orden, a la disciplina. Este nuevo camino de perfección -ya no ascético, al modo de Santa Teresa, sino atlético, al modo del barón de Coubertain- se integra en la educación moral. Arnold habla de esfuerzo y solidaridad sin más interés; Bergsson, de ganar confianza en uno mismo; Drieu incluso menciona la importancia del espíritu de equipo marginada por la sociedad burguesa. De ahí la idea de que lo importante es participar, porque no se trata de la moral de la victoria, sino de la moral a secas, lo que Coubertain llama ‘musculación moral del hombre’.
Tal vez así se entienda mejor aquella boutade de Borges anhelando un deporte «en el que no gane nadie». Con la lógica de la victoria acabó esa filosofía. Lo importante ya no era participar para hacerse mejor, sino ganar para ser el mejor. Ganar y además como sea. El primero es un ganador, el segundo ya es un perdedor, y los demás no existen. La industria del espectáculo impuso su lógica en el deporte hasta que el doping se le fue de las manos, y entonces ellos mismos decidieron encabezar la cruzada, no por ética -como intuyó Lipovetsky en ‘El crepúsculo del deber’- sino convirtiendo los laboratorios, las investigaciones, las condenas, en otra extensión del propio espectáculo.
El deporte está alienado. Ya no caben los gestos deportivos en el deporte profesional. Todo se interpreta en función de los resultados, de la cuenta de beneficios. Igual que ocurre en una empresa.
¿Quién es capaz de pedirle deportividad a una empresa? Ayer leía que Pepsi desenmascaró una trama por la que unos directivos de Coca Cola pretendían venderles la fórmula de una nueva bebida.
No ha sido deportividad ni ha sido ética. Ha sido sentar las bases de su propia ley del juego. Es un aviso a navegantes. Más bien ha sido un gesto defensivo que un gesto de decencia.
No puede existir la deportividad en los negocios, donde hay que aprovecharse de la debilidad del rival, sea propia o propiciada. Y no puede existir la deportividad en el negocio del deporte profesional.
Todo es dinero. Todo se compra y se vende porque todo tiene un precio. Y el utilizar un polideportivo para un banquete está también en el mercado, aunque sea en el mercado de las influencias y de los movimientos estratégicos.