Hoy comienza el mundial del fútbol profesional. Un año más no ha podido evitarse que la selección de la RFEF acceda a la fase final. De haberse descolgado en la fase previa nos habríamos ahorrado tantos ríos de tinta intrascendentes y un montón, mayor aún, de dinero público.

El caso es que derrocharemos el dinero de todos los españoles pagando a unos millonarios unas vacaciones en Alemania.

Sirva como consuelo que esta vez el viaje de más de media centena de personas no saldrá tan caro como el de hace cuatro años. Y es que a costa del dinero público viajan desde el cocinero hasta el Secretario de Estado para el Deporte.

Existen modalidades que han dado al deporte patrio más éxitos y alegrías que los ases del futbolín millonario. Y costando muchísimo menos dinero.

Dice la prensa estos días que nuestros ya bien pagados deportistas de la patada al balón son los que más prima cobrarían en caso de ganar el mundial. He leído que se llevarían el doble que los italianos y el triple que los brasileños. Se habla de 540.000 euros por barba para los españolitos del balompié.

Un despropósito habida cuenta que aquí cobran todos y el seleccionador el doble. Personalmente espero que no ganen para así ahorrarnos un dinero que mejor estaría invertido en Educación o en Trabajo o en Nuevas Tecnologías, por poner unos ejemplillos de nada. O en deporte base.

Dejando aparte el dinero que pagamos por ver a estos indolentes, también es de destacar la necedad de la población. Este año la cobertura es desproporcionada. Que si bitácoras, que si prensa, que si televisión… Nadie quiere estar ausente del mundial de fútbol y todo el mundo ofrece su opinión no solicitada sobre los ocho grupos, sobre los treinta y dos equipos, sobre los cuarenta y ocho resultados previos, sobre los posibles cruces o sobre la selección española.

Sí; así como suena: LA SELECCIÓN ESPAÑOLA. Que parece que las demás selecciones nacionales no cuentan para nada.

Es como si los chavales del fútbol sala ni jugaran al fútbol ni pertenecieran a la RFEF. Hasta los dirigentes cuando hablan de fútbol olvidan que esta selección nacional ha sido campeona del mundo y de Europa en el mismo año. Podemos aguardar sentados a que los multimillonarios del patadón logren este récord.

Y el tío Lissavetzky, más optimista que realista, dice que espera que la selección de la RFEF de fútbol-pasto llegue a la final. Hombre, por poder llegar…

El caso es que hay varios factores que impiden que estos muchachitos —poco esforzados en comparación con los verdaderos atletas— lleguen más allá de la segunda ronda.

Me da la sensación de que los aficionados confunden la calidad que atesoran los jugadores que disputan la liga española de fútbol con la calidad que puedan tener los seleccionados. La liga sí será la mejor del mundo, pero no precisamente por los españoles que juegan en ella, sino más bien por los valores importados que se ruedan por estos pagos.

Para ir concluyendo diré que espero que el “sabio” y sus muchachos sean eliminados a las primeras de cambio, aunque supongo que —como siempre— ganarán uno, perderán otro y empatarán el tercero, clasificándose de chiripa.

Alargarán pues la agonía de tanto sufridor voluntario. Pero ya dicen que sarna con gusto no pica.

En cuanto sean eliminados volveremos a la calma y podremos disfrutar de lo que quede del mundial.

Sí, sí. Podremos ir al bar a ver un partido entre dos selecciones nacionales cualquiera sin tener que oír a los listos de turno la cantinela de las ciento y una variantes que se pueden hacer con los veintitrés muchachitos que visten este año la camiseta roja.

¿Que soy antipatriota? Pues lo seré. ¡Qué le vamos a hacer! Pero el destino de veinticuatro millonarios —incluido el “sabio” ese— que no saben ni que existo hace tiempo que ha dejado de preocuparme.

¿Por qué basar mi felicidad en el destino de unos tipos a los que se la trae floja cualquier cosa que no sea su cuenta corriente?

Dice mi amigo Ito que mientras los listos están pendientes las veinticuatro horas del día de lo que ocurre en el mundial hay por ahí mucha esposa y mucha novia desatendida. El caso es que no acabo de entender qué quiere decir con esto…

9 de junio de 2006