Guardias y guardianes
Martes, 25 de Abril de 2006 |
la aguja |
Hay 4 comentarios
Administraciones publicas | deporte profesional | gestion
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No daba crédito a lo que leía la semana pasada cuando me desayunaba en mi rincón favorito con la noticia del robo de una cubierta deportiva de 105.000 kilos de peso. Una cubierta pagada con dinero público y que se había almacenado en un solar.
Se trata de la cubierta comprada ex profeso para la final de la Copa Davis disputada en Sevilla el año pasado. Un desembolso de un millón doscientos mil euros realizado para una única utilización.
Así son los gestores españoles de las cosas públicas. Así de manirrotos con el dinero de otros. La noticia vino a poner de manifiesto la nula concienciación que tenemos en España del ahorro en el gasto público.
Nuestros políticos se ocupan de tirarse los trastos a la cabeza cuando sucede algo como lo ya expuesto. Pero labor de previsión, lo que se dice labor de previsión, no parece que sea una cualidad a tener en cuenta para acceder a la política española.
No acabo de entender cómo es posible que alguien pueda coger más de cien mil kilos de peso y marcharse con ellos. No acabo de entender cómo es posible que alguien pueda coger algo valorado en más de un millón de euros y salir andando con ello tan campante.
No sé cómo es posible que una equipación de ese precio pueda estar abandonada sin vigilancia alguna. No sé cómo es posible que una equipación de semejante volumen pueda desaparecer con “rapidez”, como nos dice el organismo rector del deporte sevillano. No sé cómo es posible que un bien público de un peso tan grande pueda ser escamoteado sin dejar rastro.
Eso sí, los cobardes, en lugar de asumir las responsabilidades, optan por exculparse, e inculpan a funcionarios saturados de trabajo mal administrado y peor distribuido a los que no se les permite defensa alguna. Aquí tienen la noticia en la que se informa entre otras cosas del cese de un funcionario, como si ello constituyese en sí una reparación del error cometido por omisión y dejadez municipal.
Estos desembolsos faraónicos para eventos de un día son otra de las mal praxis de las Administraciones españolas. Se adquieren equipamientos que después duermen el sueño de los justos, como ha pasado con la pista de atletismo que el Ayuntamiento de Madrid adquirió para un único campeonato de este deporte en su versión de interior, como ya denunció Juan Puñetas en su magistral bitácora Por el Arco del Triunfo.
Ahora nos dicen los responsables sevillanos que la cubierta iba a ser reutilizada. Bravo. Pero yo me pregunto si ese segundo uso fue previamente meditado y planificado o si por el contrario la decisión del aprovechamiento posterior al desembolso realizado no la habrá motivado la necesidad de quitarse un muerto de encima.
Pues parece que el muerto lo han perdido… Pero hoy me he desayunado con la noticia del hallazgo de lo sustraído y dos detenciones. Ya me estaba temiendo que la cubierta no fuese a aparecer porque a estas horas fuera chatarra reciclada.
Y no iba yo muy desencaminado, pues oigo en la radio al tiempo de escribir estas líneas una contra-información en la que se nos dice que la cubierta no había sido robada sino vendida como chatarra. Presagio un culebrón épico en Sevilla, que a buen seguro será convenientemente mutilado, manipulado y desviado por los incompetentes públicos de turno.
En la siguiente noticia parece ahora que la cubierta no costó más que el pico que pasaba del millón de euros:
El Club Natación Sevilla vendió la cubierta de la Copa Davis a un chatarrero de Padre Pío
Pero si es de felicitar la acción de la policía —guardias funcionarios que han cumplido con su deber— no lo es la actitud de los guardianes, custodios y garantes del dinero público democráticamente elegidos y que detentan “de prestado” por cuatro años sus actuales cargos de responsabilidad.
Temo ser pesado en esta columna de opinión con mis admoniciones sobre la sacralidad del dinero público. Pero al menos espero haberme ganado la aprobación de los posibles lectores ante la necesidad de llamar la atención hacia este aspecto descuidado sobre manera en el ámbito deportivo.
Es como si todo fuera permitido en aras del deporte, fundiendo y confundiendo la salud y el bienestar que el deporte reporta con la popularidad que los medias otorgan a los ases del deporte y a los políticos que se retratan en los eventos organizados.
No sabemos exactamente lo que costó la cubierta; no sabemos si el desembolso está cubierto objetivamente —nos hablarán de beneficios intangibles e incuantificables, algo totalmente subjetivo—; no sabemos por qué alguien vende para chatarra un millón de euros que no son de su propiedad; no sabemos por qué la inversión de todo el pueblo español estaba descuidada y abandonada en un solar… Y digo de todo el pueblo español porque sostengo la teoría de que el dinero público no pertenece a una porción de la población, sino a su conjunto.
Oscuros pasillos son los que llevan a los gabinetes de finanzas de los ayuntamientos. Cuanto más representativo es el ayuntamiento en cuestión, menos claridad hay con los dineros públicos que alegremente se destinan al entorno deportivo en espera de que la población festeje las ocurrencias ya que el pueblo es el destinatario de los eventos deportivos. Y por el camino vamos dejando favores pagados y consiguiendo popularidad a costa del dinero de todos.
25 de abril de 2006
Actualizacion del 27 de abril de 2006 a las 03:42 h.
Se opina del mismo tema en Por el Arco del Triunfo.
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de un descreído del deporte




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Si decias que los acontecimientos relatados pertenecen a un texto de realismo mágico, ya sorprendían; pero que hayan sido ciertos ya son cosa de no creer. Otro ejemplo de cuando la realidad supera a la ficción.
Igual que comentas en mi bitácora, te juro, rejuro y requetejuro que la coincidencia en el mismo tema (éste de la cubierta evaporada) sólo obedece al puro azar o, quizás, a los altos designios de San Cucufato, patrón de los imposibles y de todo lo que haga falta. La información de la venta de la cubierta a unos chatarreros me parecía tan excesivamente fantasiosa (por mucho realismo mágico, estimado Leonardo, que le echemos al asunto), que opté por no referirme a ella, pensando que algunos lectores no informados sobre el tema se iban a tomar la cosa como una fantasía locuela del sátiro Puñetas. En fin, que esto es para mear y no echar gota. Ahora, que yo concedía la medalla al mérito al trabajo a esos dos tipos que parece han trasladado la cubierta del solar municipal al suyo con una rapidez, eficacia y discreción que ríete tú del exquisito servicio del Corte Inglés. A ver si publican sus teléfonos porque en una futura mudanza yo los contrataría aunque fuese pagando el doble de lo estipulado en el mercado. ¡Qué tíos tan fantásticos en el país de Pepe Gotera y Otilio!
Aunque, te digo la verdad, el asunto me parece que tiene más agujeros negros que la investigación del 11-M. Le seguiremos la pista si es que no se abate sobre ella la más cerrada noche, como es habitual cuando quedan al aire pompis tan ilustres como los de los políticos.
@ Leonardo
La verdad, amigo Leonardo, que España entera es un país de ficción.
No nos va mal en líneas generales. Pero de vez en cuando cosas como éstas son lo que llamamos “darle una patada al cántaro de leche”, en alusión a una vaca mansa que se deja ordeñar, pero que cuando ya estás terminando te pega una patada al cuenco y te derrama toda la leche.
Y se va viviendo en este tranquilo rincón de Europa.
@ Juan Puñetas
Sí, yo también pienso que el tema es de los de nota. Me da que aquí vamos a asistir a una antología del disparate politiquil.
Pero ya sabes lo que ocurre con el “silencio administrativo”…