Haciendo el mono
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reflexiones y observaciones | federaciones | legislacion
La cosa tiene sus bemoles si alguien quiere verlo desde la perspectiva que yo propongo. Y es que en la Aguja de Bitácora acostumbramos a hacer lecturas diferentes a la oficial.
En la actualización a mi artículo Escupir en el bolsillo (al pie del mismo) dejaba bien claro que a Javier Clemente no se le podría sancionar por su frase en la que vinculaba a los que bajan de los árboles y a los que escupían a otras personas.
Vaya por delante que me ratifico en la totalidad de lo que en aquel momento dije sobre el particular.
Alguien quiso ver en la frase de Clemente lo que queda para el acervo íntimo de la persona. Resulta que los jueces se pronuncian en base a hechos y no a suposiciones. Mal nos iría si los Tribunales de Justicia dictasen sentencia en función de especulaciones ideológicas, pareceres o, yendo más allá, entrando en algo tan sutil como las intenciones con las que alguien dice algo.
Pero esto que sabemos los que no hemos pasado por las aulas universitarias, y que viendo cómo les luce el pelo a los listos del país ni falta que nos hace, parece que a señores muy aseñorados que cobran por su trabajo en las instituciones públicas no les acaba de entrar en la cabeza.
En el caso particular que nos ocupa tengo que reconocer que todo lo que dice mi paisano, el portugalujo Javier Clemente, es mirado con lupa en este país de mediocres. Reza esa frase lapidaria que tanto gusto de exhibir cuando se me pone a tiro: “La modestia es la virtud de los mediocres”. Y el que entienda de bicondicionales seguro que le saca más partido a la frase. Añado al lema anterior una sentencia de Stendhal: “No existe nada que odien más los mediocres que la superioridad del talento”.
Javier Clemente, y no creo que descubra ahora nada inédito, no es precisamente modesto. Y juzgo obvio decir que tampoco es mediocre. Quizá lo que moleste en el país es que el rubio de Barakaldo está siempre en la cuerda floja, pero no termina de caerse de ella, lo que supondría el regocijo de un buen puñado de mediocres made in Spain.
Tal vez se mantenga en equilibrio porque es de Bilbao y allí los de esa generación hemos tenido muy buenos maestros de escuela; maestros vocacionales, que parece no quedar ninguno en el país, ya que ahora son todos funcionarios. Llegan las tres de la tarde, cierran la persiana y aparcan el trabajo hasta el día siguiente. Me parece bien, pero no son maestros, sino enseñantes mediocres.
Sea por un motivo u otro, Javier Clemente se columpia pero no se la da. Y en esta ocasión Javier Clemente no mencionó para nada el color de la piel del hoy todavía jugador del F.C. Barcelona; color de piel que por otro lado es de color negro. Ya he dicho otras veces que yo paso por ser blanco, aunque el color de mi piel dista mucho de cualquier tonalidad de la nieve.
No somos racistas en la Aguja de Bitácora, ni tampoco aceptamos ningún tipo de dopaje en el deporte. Eso ha quedado claro desde el principio. Pero estamos asistiendo a un endurecimiento sin sentido de lo que ya empiezan a llamarse “las penas”.
Buena parte de la culpa la tiene Jaimito I “el Azote de dopados”. Parece ser que a este socialista de pro se le ha olvidado las consecuencias de tomar únicamente medidas represivas. Cada vez que abre la boca sube el pan un duro (bueno, cuatro céntimos). Cada vez que menciona el racismo o el dopaje no puede terminar de explicarse sin recordarnos que “se endurecerán las penas”.
Pues con esa actitud, de momento el Comité Nacional Antiviolencia ha hecho el ridículo. Pidieron de oficio que se sancionara a Javier Clemente por su, quizá, poco afortunada frase. Ahora el Comité de Competición de la RFEF les ha dicho que no hay motivo alguno para hacerlo.
Saldrán los agoreros de turno y los enturbiadores del momento (¿por qué parece que la mayoría de ellos están metidos en las radios de cobertura nacional?) queriendo confundir las cosas: los vascos, la política y el deporte; Ángel María Villar, los vascos y el Athletic de Bilbao; la complacencia, el Athletic y Javier Clemente; los escupitajos, el racismo y al de Portugalete…
Hablar es fácil, y enredar las cosas también. Pero en el Comité de Competición de la RFEF, en el que por cierto hay gentes del mundo del Derecho, saben que no se puede sancionar a nadie en base a suposiciones: “Escupen los que bajan del árbol”.
Ahora que Jaimito I fustigue al Comité Nacional Antiviolencia para que sean ellos lo que sancionen directamente a Javier Clemente, que volverán a hacer el ridículo ante los Tribunales en los que me atrevo a adelantar que acabarán si tuvieran la osadía de multarle.
Creo saber que el jefe del CSD no se vaya a personar él mismo como parte denunciante, pero debería hacerlo si tan seguro está de que la solución es agitar el látigo de las sanciones y las multas. Pero no; habrá que mandar por delante a otros, que el puesto hay que conservarlo. Y sus acólitos a fe que conocen la lección, y por ello han pedido que sea la propia federación la que sancione al entrenador.
Desde el día del escupitajo del negro al blanco las cosas han girado un tanto, y ahora, ese que no sé si E’toonto o es muy listo, se quiere convertir en adalid del antirracismo. Estoy de acuerdo en que hay que terminar con algo que degrada la educación de todo un país por debajo del nivel del betún (que no siempre es negro). Pero que Samuelito el eterno pideperdones nos vaya ahora a dar lecciones de educación es algo por lo que no paso.
Cantó insultando a los rivales, escupió a un compañero de otro equipo… y ahora pretende educar a la nación. En mi opinión no tiene fuerza moral para hacerlo… salvo en un país de quijotes como éste, en el que Jaimito I ya lo está elevando a los altares del martirologio. Incluso el camerunés se permite decirnos que lo que hay que hacer es cerrar un año el campo donde fue insultado, según él, por ser negro.
Parece que todos sabemos que no es por su cualidad de negro, sino de jugador del equipo rival, pero desde el CSD prefieren creer que se trata de actitudes racistas. Es más fácil dar una definición conocida al comportamiento del público que tratar de entender conceptos indefinidos o/y complicados para los que no puede haber represión ni castigo alguno.
¿Endurecimiento de las sanciones y de las penas? Me parece bien. Pero para todos, ¿eh? También para los que llaman “hijo de puta” al árbitro o a un rival. Porque al fin y al cabo en España nos tomamos peor que nos mienten a nuestra madre a que nos insulten por ser vascos o catalanes, que esa es otra forma de racismo encubierta. Los jugadores de los equipos vascos tienen que oír de todo en esos campos de dios.
Si a Eto’o le molestan los gritos simiescos, a un chaval que se dedica a jugar al fútbol con su equipo de toda la vida no creo que le haga mucha gracia que le llamen terrorista. A mí me lo han llamado cuando competía: “vasco, terrorista hijo de puta” era el recibimiento que tenía cuando salía a competir. Y nunca he amagado esperpénticamente con irme.
Entre otras cosas porque me han enseñado a no amagar. No amagues para no dar, y si vas a dar no amagues. Samuelito, si yo digo que me voy, me voy, y no me hago de rogar. Tendrás que explicarnos algún día para qué montaste todo ese circo.
Ya lo he dicho en otro foro. Samuel Eto’o es un mono. Pero no se lo digo por ser negro. Le llamo mono como también se lo puedo llamar a mi vecino del tercero primera (escocés de ojos azules para más señas) cuando hace gilipolleces, memeces y chorradas. Y ahora se lo digo a los del Comité Nacional Antiviolencia, que han hecho el mono pidiendo la apertura de un expediente que no se sostenía.
Eso sí, que el barakaldotarra siga midiendo lo que dice porque esta gente se la tiene guardada. Al primer patinazo volverán a por él para darse golpes en el pecho y decir aquello de “si ya lo decíamos nosotros, que a éste había que tirarle de las orejas, que es polémico”. A dios gracias, aún hay jueces que dictan sentencia en base a hechos y no a caprichos de los mandamases.
Y ahora don Jaime Lissavetzky, disponga usted que se cree un epígrafe en su ley para sancionar a las bitácoras deportivas y apréstese a cerrar esta Aguja. Siga con sus métodos represivos en el mundo del deporte y ya veremos a dónde nos lleva. Continúe persiguiendo y culpabilizando a los chicos que tras un análisis han dado positivo en un control antidopaje; ¿no le parece bastante pasar la vergüenza de que sus laboratorios de usted hagan público el resultado de un análisis dudoso? Pero de todo esto hablaremos en breve.
Nota: Entre todo lo que se ha escrito en las bitácoras sobre el gesto de Eto’o, el más interesante que he visto es este post de Bar Deportes
8 de marzo de 2006

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