Pérdida de valores culturales
Viernes, 03 de Febrero de 2006 |
la aguja |
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experiencias y anecdotas | deporte profesional
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Hace un par de años me fue presentado un ruso. Ruso ruso, de la Rusia de siempre; moscovita para abundar en su procedencia. Estaba afincado en una conocida ciudad norteña desde hacía un año poco más o menos. Compartimos algunas horas durante escasos días por motivos laborales.
Uno de esos días en los que convivimos, el ruso se me acercó y me preguntó:
—¿De qué equipo eres? ¿Del Barsssa o del Madrrrid?
Es una de esas frases que se utilizan para comenzar una conversación… pero desde luego no es nada trivial habida cuenta de cómo defienden algunos descerebrados los que dicen ser sus colores (¿los habrán comprado?).
Utilicé la táctica del gallego, respondiendo a una pregunta con otra:
—¿Y tú? ¿De qué equipo eres?
Mi intención no era otra que dar por finalizada una conversación que me produce urticaria galopante.
No recuerdo de qué equipo me dijo que era simpatizante o ultra-defensor. No presté atención entre otras cosas porque me traía sin cuidado.
Pero el ruso ruso de la Rusia de siempre insistió tras su respuesta:
—¿De cuál eres tú?
Hubiera sido de mala educación continuar evitando la conversación:
—Del Athletic de Bilbao.
—Sí, pero después del Athletic, ¿de cuál eres? ¿Del Barsssa o del Madrrrid?
—De ninguno de los dos. Ambos me traen sin cuidado.
—Eso no puede serrr… Uno de los dos tiene que gustarte más que el otro.
—Pues no; cuando juegan uno contra otro me haría feliz que perdieran los dos.
La frente de mi recién conocido moscovita se fruncía como la de aquél que no alcanza a entender uno de esos dogmas de fe tras buscarles una explicación racional.
Al cabo de un ratito el ex-soviético volvió a la carga.
—¿Y por qué eres del Athletic?
—Pues por varias cosas, entre otras que soy de Bilbao.
Me daba cuenta de que la verdad aún no aparecía en el horizonte de un ruso al que se le estaban rompiendo los esquemas hispanos.
—Pero, ¿cómo puede serrr que no te guste ninguno de los otros?
—Mira, en España hay tres equipos históricos: el Barcelona, el Madrid y …
—…el Atlético de Madrrrid —me cortó el ruso—.
—Pues no, el Athletic de Bilbao. El Atlético de Madrid es sin duda un gran equipo, pero no es uno de los tres históricos.
—¿Y por qué?
—Pues porque los tres que yo te digo han estado siempre en primera división; desde el comienzo de la liga, hará 70 años.
No pareció convencido el ruso y marchó al otro extremo de la estancia. Vi que conversaba con uno de los que en el aquel punto se encontraban, pero no podía oír lo que decían.
Al cabo de un rato el ruso volvió caminando lentamente hacia mí. Se sacó con parsimonia el mondadientes que había mantenido en la comisura de su boca durante toda nuestra conversación y me dijo meneando el palillo delante de su cara:
—Sí, es verrrdad; pero no entiendo por qué no eres del Barsssa o del Madrrrid, si el Athletic no gana “nunca”.
—Pues porque no necesito sentirme de uno de los que siempre ganan para sentirme satisfecho. Estoy contento de que mi equipo sea un caso único en la historia del fútbol mundial. Su compromiso es un ejemplo para todos y su convicción es envidiada por muchos.
Algo pasa cuando un ruso ruso de la Rusia de siempre, afincado en España desde hace un año, me pregunta que cuál es mi equipo, si el Barça o el Madrid, y al responderle que ninguno de los dos el tío no lo entiende.
¿Es esa la imagen de este país? ¿Es éste el único debate que existe en este país? ¿Es imposible abstraerse de la dicotomía Barça - Madrid? ¿No hay nada más importante en este país que el fútbol? Por lo visto, para este ruso no había otra opción. ¿Y si le llego a decir que paso olímpicamente del fútbol?
A mí todo esto me parece algo muy triste. Hace no tantos años se hablaba en los cafés de literatura, de música, de arte… Y de teatro, de cine, de novela… Y de política, de filosofía, de humanismo… ¡Hombre!, ya sé que hoy en día hablar de estas cosas es ser un coñazo. Pero por lo menos antes había diversidad de temas sobre los que hablar y opinar.
Y en los que ser escuchado, aunque tuvieras diferentes puntos de vista a los de tu interlocutor. Seguramente porque se entendía que el debate enriquecía a ambos y a los oyentes de la tertulia.
Aprovecho la malsonancia que he utilizado más arriba y que está recogida en el DRAE, para enviar un mensaje a tanta feminista trasnochada que nos da el coñazo con eso del lenguaje no-sexista.
Si de verdad quieren eliminar un lenguaje no-sexista del acervo lingüístico español que hagan una introspección y empiecen por ellas mismas, porque cuando algo no les gusta dicen que es un “coñazo”, y cuando algo les gusta mucho dicen que está “cojonudo”. Por cierto, adjetivo también recogido en el Diccionario de la RAE.
3 de febrero de 2006
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de un descreído del deporte




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Cojonudo tu artículo y para nada coñazo.
¿Cómo se te ocurre no ser del Madrid o del Barcelona? ¡Pero tú quieres ser un don nadie! El ruso no entendía lo tuyo, pero es que la mayor parte de los españoles tampoco.
Bromas aparte, fíjate que yo creo que la gente más bien es de un equipo para ser enemigo del otro. Por lo que vengo viendo desde hace mucho tiempo, las dos aficiones que menos apoyan a su equipo y que más críticas hacen al mismo cuando las cosas van mal dadas, son las del Madrid y el Barça o el Barça y el Madrid, que tanto monta. En cambio, son inasequibles al desaliento en el desprecio -cuando no odio- hacia el clásico rival. Se alegrarán de que su equipo gane la Liga o la Champion, pero más de que el otro no la gane. Es un sentimiento cainita que estoy dispuesto a criticar hasta en la hoguera de la santa inquisición futbolística.
Pero, además, es una soberana estupidez (no sólo se da en España, lo que demuestra que en cuestión de descerebramiento el humanoide es el mismo en la China que en la Cochinchina) que un señor del Bierzo o de la Serranía de Ronda pierda el culo por el Real Madrid o el Barcelona. Estos amores tan extraños sólo obedecen a la debilidad humana de apuntarse siempre al carro de los vencedores para tener algo de lo que presumir.
Otra cosa es que a uno le guste ver un buen partido de fútbol de vez en cuando y que estos dos grandes equipos (grandes por ricachones) sean capaces de ofrecerlo gracias a sus estrellitas y estrellaos.
Creo que los medios tienen mucho que ver. Todo abren con Barça o Madrid, aunque sea un entreno, o la salida de los jugadores en sus coches de la zona deportiva, da igual , lo que sea. No hace tanto la información deportiva ni era tan exagerada ni tan de pandereta. De la prensa deportiva mejor ni hablar, cuatro periódicos ¡cuatro! hablando de lo mismo. Ayer sin ir más lejor El Mundo Deportivo ponía en portada declaraciones del arzobispo de Barcelona sobre la expulsión de Ronaldinho.
Además, España ya hace mucho que es país de dicotomías, y sí, creo que muchas veces es más por el mero enfrentamiento que por tener una postura propia.
Muy buen artículo.
@ Juan Puñetas
Has apuntado tres razones muy interesantes:
a) si no estás en la onda Barça-Madrid eres un don nadie
b) el 90% de los que están en esa onda disfrutan más con ese sentimiento cainita que con el éxito de sus filas
c) el 90% de los que están en esa onda (no tiene necesariamente que ser el mismo 90%) lo están por sentirse partícipes de un triunfo, y alegra así de alguna manera sus mediocres vidas.
Supongo que cualquier chaval que quiera hacer una tesis doctoral de Psicología tiene aquí un campo abonado para explorar la mente humana, tanto individual como colectiva.
@ mightymagyar
Es cierto que los medios de comunicación canalizan y mediatizan esa mente humana individual y colectiva. Semos así de vulnerables; qué le vamos a hacer. Y lo que dices enlaza perfectamente con el último artículo de esta Aguja de Bitácora y con el de Por el Arco del Triunfo que desde alli se enlaza.
En realidad nuestra mente es un blanco fácil para la publicidad. Si será cierto, que existen tratados de cómo utilizar la publicidad y la propaganda en momentos de guerra (guerra abierta, guerra preventiva, guerra fría…).
Ya he dicho en alguna ocasión que la prensa deportiva en este país es una prensa rosa deportiva. Las mismas chorradas que en la prensa del corazón y de los famosos.
¡Jo!, lo del arzobispo de Barcelona tiene tela. Mira que opinar de eso. Pues no sé lo que habrá dicho, pero si, por ejemplo, hubiera dicho que el árbitro hubiera tenido una actuación premeditada, lo estaría mandando al mismísimo infierno, puesto que eso sería pecado, jajaja.
La fidelidad hacia un equipo que se mantiene en el nivel de competencia más elevado aunque no haya conquistado un campeonato interpreto que se debe a ese enlace de empatía con el equipo deportivo que uno asume como suyo, sea porque es coterráneo o porque posea una mística que uno comparta.
Como comentas también en tu reflexión a veces las conversaciones giran en torno a temas intrascendentes que obvian esos aspectos culturales de los que generaciones anteriores hacían gala.
Pues tienes toda la razón. Pero el equipo del que soy seguidor sí ha tenido éxitos. Ocurre que los ha tenido en el pasado, cuando el grande no era tan grande y el pequeño no era tan pequeño, que es a lo que nos ha llevado este sistema de competición.
El actual sistema lleva a que sólo dos equipos monopolicen la clasificación, con la aparición de algún tercero esporádicamente, en alguna temporada puntual. En una competición así, los demás equipos son comparsas, y ello carece de emoción. Las ligas profesionales americanas lo tienen claro. Y existen reglas que impiden que todos los “cromos” estén en un mismo equipo.
Pero aquí la gente se ha adaptado, y personas que no tienen nada que ver con uno de esos equipos acaban defendiendo a capa y espada, con insultos y agresiones si es preciso, a estos dos equipos en los que juegan personas que no tienen ninguna afinidad con estos equipos; simplemente son personas asalariadas con un jornal extremadamente alto.
En este ir y venir de sentimientos es donde se han perdido los valores que hemos apuntado todos.