Los “periolistos” deportivos reciben información reservada de casi cualquier sector afín a los equipos de la división de oro del fútbol nacional. Pero hay una puerta que ni pueden ni se atreven a franquear, y es la del dispensario. Cuando un señor vestido de blanco les dice que hasta aquí han llegado, los chicos de la prensa deportiva, por ese respeto ancestral y mítico al gremio de los galenos, obedecen sin protestar.

Y acatan los partes médicos como si fueran palabra de dios. Eso sí, cuando al de Portugalete se le ocurrió decirles que la convocatoria era a puerta cerrada montaron en cólera y le organizaron un expediente público en el que ellos se reservaron las veces de juez y parte.

He ido siguiendo las informaciones que sobre la lesión de rodilla de Raúl González se han traslucido a la opinión pública. A mis años, tengo claro que lo que nos cuentan nunca es exactamente lo que está pasando. Y en todo este asunto da la sensación de que nos ha sido escamoteada una parte de la información.

La prensa deportiva nos ha contado hasta aburrirnos las más tontas gracias que han ocurrido en los vestuarios (y bestiarios) del fútbol nacional. Nos han pasado mil y una veces las jugadas más polémicas que han ocurrido en los partidos, sin olvidarse de la cerdada de un tal Samuel Eto’o, del que aún no sé si sube o baja.

Pero los de las batas blancas han podido trabajar sin tener que rendir cuentas más allá de lo que ellos hayan querido nunca decir, sin ser incordiados por los plumillas deportivos, lo que acostumbran a hacer con “to’ quisque viviente”.

Que haya que respetar la intimidad de un deportista lesionado es algo que no parece tener fundamento cuando los propios chicos de la prensa deportiva son los primeros que no respetan nada ni a nadie. Ni siquiera les merecen respeto los entrenadores, y como simples periodistas sin formación deportiva alguna se permiten opinar y elevar juicios de valor sobre la labor de otro profesional.

Siempre me he preguntado cómo es posible que con tanto talento futboleril como creen tener, estos tuerce renglones estén todavía aporreando teclas con la cantidad de dinero que gana un entrenador del futbolín del colorín.

Pero el dictamen de un médico no se atreven a ponerlo en tela de juicio. Acude el doctor a la sala de prensa, lee el parte clínico y se va. A lo sumo alguna palabra llena de respeto y de buenos deseos. Ya digo que me choca esta actitud tan diferente que los populares chicos de la prensa deportiva mantienen ante dos profesionales como son el médico y el entrenador, cuando de ninguna de las dos especialidades tienen ni repajolera idea.

No quiero abundar por este derrotero porque entiendo que ya he dicho suficiente como para que se interprete correctamente lo que pretendo exponer.

Volviendo a la ausencia de información sobre la lesión de Raúl González, el siete del Real Madrid, la prensa no nos ha ido informando del día a día de la evolución médica del afectado, como sí hacen con la evolución psico-social de los vestuarios deportivos profesionales.

Lo que sabemos por la prensa deportiva es que la recuperación de Raúl ha sido “milagrosa”. Curiosamente ahí se queda toda explicación científica. Ninguno de los escribientes ha preguntado mucho más. A casi todos les ha valido con esta explicación.

Pero en todas las profesiones hay gente muy tenaz. Y en los medios de comunicación deportivos también hay gentes que no se conforman con la primera explicación. A estos inquietos la información que ha conseguido aplacar sus ansias de conocimiento ha sido:

Raúl tiene las piernas un poco más arqueadas de lo normal y ese es un condicionante importante […]
Por su propia morfología, tiene un juego mayor en las rodillas. Lleva muchos años jugando al máximo nivel y nunca se ha lesionado. Eso juega a su favor. Además, hemos visto la otra rodilla y es muy estable. Tolera bien el movimiento.

Puede parecer ridículo, pero es cierto. Resulta que ese ha sido el argumento médico desde el principio, como podemos leer en El Universal Online del 21 de noviembre de 2005, noticia servida por Agencia EFE.

Este argumento que me atrevo a calificar como de escaso rigor científico se ve revalidado en El País del día 18 de febrero de 2006:

Las rodillas de Raúl son especiales. Por eso las ha podido sanar por la vía conservadora, con mucha fisioterapia […]

Pero en el reglón anterior a la cita de aquí arriba (como pueden comprobar en el enlace suministrado) se nos dice que se llegaba a estimar la rotura del ligamento cruzado hasta en un 50%. Entre los ingredientes del milagro (un milagro hoy en día ha de ser creíble) se cita también la capacidad de entrenamiento del capitán del Real Madrid. Y nos cuentan una película sobre las vicisitudes de Raulito en sus muchos años en el fútbol de elite.

¿Y cuál era realmente la lesión del chaval? La respuesta otra vez en la noticia enlazada más arriba en El Universal Online, del 21 de noviembre de 2005.

Tras la resonancia magnética a la que se sometió hoy, los servicios médicos del club diagnosticaron que Raúl padece una rotura del menisco externo, rotura parcial del ligamento cruzado anterior y desgarro de la cápsula postero-externa de la rodilla izquierda.

La web oficial del Copa Mundial de la FIFA, el 26 de enero de 2006, nos daba la siguiente información:

Raúl evitó el quirófano siguiendo los consejos de varios expertos y se sometió a un intenso programa de rehabilitación sin cirujía (sic).

Vemos que hay poca o ninguna información seria sobre el particular. Leyendo con atención lo que uno encuentra en la ReD, entresaco lo que sigue de la noticia anteriormente enlazada a El País:

Los médicos del Madrid se plantearon acudir a las terapias más avanzadas para conseguir la cicatrización del ligamento: la implantación de células madre y la bioestimulación del tejido dañado mediante la inyección de factores de crecimiento. Al final, lo descartaron. Optaron por el método natural.

Aquí ya hay algo más que la voluntad que cualquier deportista de competición puede poner en recuperarse. Tanta medicina avanzada, tantos servicios médicos especializados, y al final le han aplicado el “método natural” que cualquiera debería poder seguir en su casa. Y uno se amosca.

Pero ya la FIFA dice en la noticia enlazada que el interés por la rodilla de Raúl ha levantado hondas preocupaciones en la federación y en el deporte español. Leyendo la noticia encontrarán referencias a ello.

Si la lesión hubiera precisado de acudir al quirófano hubiera llevado a una recuperación de siete meses y a la pérdida de la disputa del mundial por el capitán madridista.

A mí me da que se nos ha ocultado información, precisamente por la ambigüedad con que se ha tratado el asunto. Pero sea como fuere, esto me ha dado pie a pensar por mi cuenta, y he llegado a hacerme una pregunta que antes he de plantear convenientemente.

Si se hubieran utilizado productos prohibidos en el deporte para la recuperación de Raúl (y en ningún lugar se dice que haya sido así), y se consiguieran sortear unos inoportunos controles antidopaje (de haber sido así la federación hubiera sido incómodamente juez y parte), y llegados al mundial el chaval está recuperado y no hay rastro de productos prohibidos en su organismo: ¿es esto dopaje? O preguntado de otra forma: ¿está permitido tomar productos prohibidos, como los que facilitan el crecimiento muscular, para recuperarse y rehabilitarse?

La respuesta que no me gustaría obtener es la de que “según para quienes”. Afortunadamente tenemos a don Jaime I “el Azote de dopados” y a sus Lissavetzky-boys, con su ya famoso lema de tolerancia cero con el dopaje, que salvaguardarían el honor del deporte español en caso necesario.

24 de febrero de 2006