Tolerancia cero
Viernes, 24 de Febrero de 2006 |
la aguja |
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dopaje | medicina | salud
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Los “periolistos” deportivos reciben información reservada de casi cualquier sector afín a los equipos de la división de oro del fútbol nacional. Pero hay una puerta que ni pueden ni se atreven a franquear, y es la del dispensario. Cuando un señor vestido de blanco les dice que hasta aquí han llegado, los chicos de la prensa deportiva, por ese respeto ancestral y mítico al gremio de los galenos, obedecen sin protestar.
Y acatan los partes médicos como si fueran palabra de dios. Eso sí, cuando al de Portugalete se le ocurrió decirles que la convocatoria era a puerta cerrada montaron en cólera y le organizaron un expediente público en el que ellos se reservaron las veces de juez y parte.
He ido siguiendo las informaciones que sobre la lesión de rodilla de Raúl González se han traslucido a la opinión pública. A mis años, tengo claro que lo que nos cuentan nunca es exactamente lo que está pasando. Y en todo este asunto da la sensación de que nos ha sido escamoteada una parte de la información.
La prensa deportiva nos ha contado hasta aburrirnos las más tontas gracias que han ocurrido en los vestuarios (y bestiarios) del fútbol nacional. Nos han pasado mil y una veces las jugadas más polémicas que han ocurrido en los partidos, sin olvidarse de la cerdada de un tal Samuel Eto’o, del que aún no sé si sube o baja.
Pero los de las batas blancas han podido trabajar sin tener que rendir cuentas más allá de lo que ellos hayan querido nunca decir, sin ser incordiados por los plumillas deportivos, lo que acostumbran a hacer con “to’ quisque viviente”.
Que haya que respetar la intimidad de un deportista lesionado es algo que no parece tener fundamento cuando los propios chicos de la prensa deportiva son los primeros que no respetan nada ni a nadie. Ni siquiera les merecen respeto los entrenadores, y como simples periodistas sin formación deportiva alguna se permiten opinar y elevar juicios de valor sobre la labor de otro profesional.
Siempre me he preguntado cómo es posible que con tanto talento futboleril como creen tener, estos tuerce renglones estén todavía aporreando teclas con la cantidad de dinero que gana un entrenador del futbolín del colorín.
Pero el dictamen de un médico no se atreven a ponerlo en tela de juicio. Acude el doctor a la sala de prensa, lee el parte clínico y se va. A lo sumo alguna palabra llena de respeto y de buenos deseos. Ya digo que me choca esta actitud tan diferente que los populares chicos de la prensa deportiva mantienen ante dos profesionales como son el médico y el entrenador, cuando de ninguna de las dos especialidades tienen ni repajolera idea.
No quiero abundar por este derrotero porque entiendo que ya he dicho suficiente como para que se interprete correctamente lo que pretendo exponer.
Volviendo a la ausencia de información sobre la lesión de Raúl González, el siete del Real Madrid, la prensa no nos ha ido informando del día a día de la evolución médica del afectado, como sí hacen con la evolución psico-social de los vestuarios deportivos profesionales.
Lo que sabemos por la prensa deportiva es que la recuperación de Raúl ha sido “milagrosa”. Curiosamente ahí se queda toda explicación científica. Ninguno de los escribientes ha preguntado mucho más. A casi todos les ha valido con esta explicación.
Pero en todas las profesiones hay gente muy tenaz. Y en los medios de comunicación deportivos también hay gentes que no se conforman con la primera explicación. A estos inquietos la información que ha conseguido aplacar sus ansias de conocimiento ha sido:
Raúl tiene las piernas un poco más arqueadas de lo normal y ese es un condicionante importante […]
Por su propia morfología, tiene un juego mayor en las rodillas. Lleva muchos años jugando al máximo nivel y nunca se ha lesionado. Eso juega a su favor. Además, hemos visto la otra rodilla y es muy estable. Tolera bien el movimiento.
Puede parecer ridículo, pero es cierto. Resulta que ese ha sido el argumento médico desde el principio, como podemos leer en El Universal Online del 21 de noviembre de 2005, noticia servida por Agencia EFE.
Este argumento que me atrevo a calificar como de escaso rigor científico se ve revalidado en El País del día 18 de febrero de 2006:
Las rodillas de Raúl son especiales. Por eso las ha podido sanar por la vía conservadora, con mucha fisioterapia […]
Pero en el reglón anterior a la cita de aquí arriba (como pueden comprobar en el enlace suministrado) se nos dice que se llegaba a estimar la rotura del ligamento cruzado hasta en un 50%. Entre los ingredientes del milagro (un milagro hoy en día ha de ser creíble) se cita también la capacidad de entrenamiento del capitán del Real Madrid. Y nos cuentan una película sobre las vicisitudes de Raulito en sus muchos años en el fútbol de elite.
¿Y cuál era realmente la lesión del chaval? La respuesta otra vez en la noticia enlazada más arriba en El Universal Online, del 21 de noviembre de 2005.
Tras la resonancia magnética a la que se sometió hoy, los servicios médicos del club diagnosticaron que Raúl padece una rotura del menisco externo, rotura parcial del ligamento cruzado anterior y desgarro de la cápsula postero-externa de la rodilla izquierda.
La web oficial del Copa Mundial de la FIFA, el 26 de enero de 2006, nos daba la siguiente información:
Raúl evitó el quirófano siguiendo los consejos de varios expertos y se sometió a un intenso programa de rehabilitación sin cirujía (sic).
Vemos que hay poca o ninguna información seria sobre el particular. Leyendo con atención lo que uno encuentra en la ReD, entresaco lo que sigue de la noticia anteriormente enlazada a El País:
Los médicos del Madrid se plantearon acudir a las terapias más avanzadas para conseguir la cicatrización del ligamento: la implantación de células madre y la bioestimulación del tejido dañado mediante la inyección de factores de crecimiento. Al final, lo descartaron. Optaron por el método natural.
Aquí ya hay algo más que la voluntad que cualquier deportista de competición puede poner en recuperarse. Tanta medicina avanzada, tantos servicios médicos especializados, y al final le han aplicado el “método natural” que cualquiera debería poder seguir en su casa. Y uno se amosca.
Pero ya la FIFA dice en la noticia enlazada que el interés por la rodilla de Raúl ha levantado hondas preocupaciones en la federación y en el deporte español. Leyendo la noticia encontrarán referencias a ello.
Si la lesión hubiera precisado de acudir al quirófano hubiera llevado a una recuperación de siete meses y a la pérdida de la disputa del mundial por el capitán madridista.
A mí me da que se nos ha ocultado información, precisamente por la ambigüedad con que se ha tratado el asunto. Pero sea como fuere, esto me ha dado pie a pensar por mi cuenta, y he llegado a hacerme una pregunta que antes he de plantear convenientemente.
Si se hubieran utilizado productos prohibidos en el deporte para la recuperación de Raúl (y en ningún lugar se dice que haya sido así), y se consiguieran sortear unos inoportunos controles antidopaje (de haber sido así la federación hubiera sido incómodamente juez y parte), y llegados al mundial el chaval está recuperado y no hay rastro de productos prohibidos en su organismo: ¿es esto dopaje? O preguntado de otra forma: ¿está permitido tomar productos prohibidos, como los que facilitan el crecimiento muscular, para recuperarse y rehabilitarse?
La respuesta que no me gustaría obtener es la de que “según para quienes”. Afortunadamente tenemos a don Jaime I “el Azote de dopados” y a sus Lissavetzky-boys, con su ya famoso lema de tolerancia cero con el dopaje, que salvaguardarían el honor del deporte español en caso necesario.
24 de febrero de 2006
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de un descreído del deporte




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Joooooodeeeer con la Aguja.
Hay que estudiar qué dices (y qué no dices) y el cómo lo dices. Muy bueno lo tuyo, sí señor.
¿Lo que no digo?, jajaja.
En fin, lo que no digo yo no lo he dicho, igual que lo que otros no han dicho que no han hecho tampoco ha quedado dicho. Aunque a veces el silencio hace más ruido que mil palabras (al hilo del aforismo ese de la imagen y las palabras).
Me han dicho que te han puesto de vuelta y media en alguna de esas bitácoras famosas de los “chicos de la prensa deportiva”, como los llamas. No he encontrado el artículo o el comentario (apenas he buscado, a mí también me hastían), pero parece ser que no eres muy popular por algunos páramos. Conociéndote como te conozco supongo que estarás muy preocupado… jejeje.
Pues tienes razón; estoy mu’preocupao y no puedo dormir ;-). Bueno, quizá la diferencia estribe en que en la Aguja no tenemos que contentar a nadie; ni política ni económicamente. Ni tenemos agenda de contactos de la que presumir ni a la que deber favores. La información que nos suministran los amigos se recibe a título de amigo de verdad y no de interesada amistad. Y encima nos piden que escondamos datos y conceptos de forma que aparezcan como interrogantes o estrambóticas ideas.
Hoy en día los periodistas en general han perdido su independencia. Escriben o hablan al dictado lo que su medio debe decir para contentar al poder al que rinden culto. A los señores Licenciados en Ciencias de la Información no les queda más remedio que ser plegadizos y acartonados para poder comer. Ya he dicho en otra ocasión que las bitácoras son, por el momento, un reducto realmente independiente… si uno quiere mantenerse así, claro.
Los periodistas deportivos están un tanto discriminados dentro de su propio gremio, al lado de paparazzis y demás selva del corazón. Tienen su asociación de la prensa deportiva y todo, pero eso no es más que la máscara que recubre las carencias que padecen. En general bastante incultura, si se puede llamar así a escribir o hablar sin conocer de lo que tratan.
¿Sabes de alguno de esos famosetes periodistas que tenga un título de técnico deportivo del deporte del que hablan a diario? Algunos hay que yo conozco, sí, pero curiosamente son los más sensatos y los menos divos. La mayoría de los chicos de la prensa deportiva andan por ahí muy pagados de sí mismos. Critican a otros profesionales pero no son capaces de aceptar críticas sobre su profesionalidad.
Hace tiempo que dejé de entrar en esas famosas bitácoras de aporreateclas deportivos. A mí por lo menos no me aportaban gran cosa, siempre hablando de lo mismo, una y otra vez de lo mismo… No veo que ese tipo de bitácoras construyan ni me hagan crecer como persona. ¡Qué tedio! ¡Qué ego! ¡Qué pedantería! Recuerdo que había una que las más de las veces la salvaba por la calidad de su pluma y algún contenido interesante, pero indefectiblemente volvía a caer en el mal genérico que padecen todos ellos. Y ahora que te lo comento, volveré a entrar estos días en ella, a ver si ha salido de la mediocridad dominante entre los sesudos analistas futboleros del país que de vez en cuando parece que pretenden redimirse opinando de algún otro deporte en candelero.
Amigo, más que una Aguja hoy manejas un Aguijón. Pero eres muy injusto: hablas sólo de los aporreateclas deportivos, pero ¿dónde dejas a los que se desgañitan ante el micro para cantar las heroicas gestas goleras de nuestros equipazos? ¿Y en qué desván o ataúd relegas a esos señoritingos de las teleles cuando salen encorbatados para hablar de lo de todos los días (pan del Madrid con mantequilla del Barça) o comentar por millonésima la última de la penúltima toma de cuando Ronaldete se cayó en el área y el árbitro se quedó silbando para el tendido del siete?
Sobre el milagro de Raúl, yo me lo creo. ¿Cómo no te vas a esperar una fantástica recuperación del “Señor de los Anillos”, como lo llama alguno de esos destripamicros? La imagen que nos venden sobre Raulito es más o menos como si fuese, a la vez, Padre Coraje, el Cid Campeador, y Correcaminos. Ya sólo faltaba un milagro en la recuperación de su grave lesión para que los creyentes lo suban a los altares -San Raúl Pelotero- y los agnósticos y tal lo dejemos en simplemente “El Señor de los Milagritos”.
Sobre la idea de que se puedan utilizar sustancias prohibidas en las recuperaciones de lesiones graves, siempre que cuando se vuelva al trabajo no queden restos de la fechoría, alguien dirá que es ciencia ficción, pero como el Puñetas también es ficción, pues me lo creo bien creído. En realidad todos estamos dopados hasta las cejas. ¿Y por qué pensar que sólo el dopaje es químico? ¿Por qué no económico, gastronómico o psicológico? ¿Es que acaso el Madrid y el Barça futboleros y baloncestísticos no actúan dopados económicamente respecto al resto de los equipos españoles? ¿No es acaso un poderoso doping el disponer de unos presupuestos diez, veinte o treinta veces más grandes que el resto de los equipos con los que se enfrentan en la liguilla españoloide? ¿Y no es dopaje del bueno concentrar al equipo cada quince días en un Spa, a cuerpo de reyes, mientras que la mayoría de los jugadores contrarios andan peleándose con sus suegras actuales o futuras, corren el riesgo de caerse en la ducha de casa o los masajes musculares se los tienen que dar con Linimento “El tío del bigote”?
Dejo la pregunta en el aire y el que quiera que la conteste. ¿Sólo es doping el tomar sustancias prohibidas de carácter médico-químico? (Si leyera a Tomás Roncero o a Corín Tellado en vez de a los impresentables que leo, estas puñeteras preguntas no me las plantearía, je, je).
Bueno, Juan, por aporreateclas me refiero, genéricamente, también a esos rompetímpanos y secaneuronas. A esos periodistas deportivos les meto en el mismo saco de los “chicos de la prensa deportiva”. La prensa escrita, quizá como decana del otrora respetable gremio de los informadores, engloba en su denominación de prensa tanto a la radio, como a la televisión como a la prensa online (que queda muy “in” decirlo así).
Sobre Raulito no hay mucho más que decir que lo expuesto. Me alegro por el chavalito, pero un viaje a Lourdes hubiera supuesto más rapidez y menos cachondeo para con el personal.
El ideal es que un señor que ha introducido en su organismo productos dopantes no dé positivo cuando compita. Pero si el objetivo no es mejorar sus prestaciones, sino simplemente salir del taller cuanto antes, no habrá problemas con la medición de los tiempos.
Las inyecciones económicas para ganar títulos es en realidad otra forma de hacer trampas, porque no todos parten con las mismas condiciones. A Osasuna le han inyectado dinero público por la chorrada de cambiarle el nombre al estadio. Mañana saldrá alguno diciendo que le pone a la grada sur un nombre santificado en los altares políticos y ya está, otra porrada de pasta gansa pública inyectada a las arcas de la sociedad anónima deportiva en cuestión. Es una vergüenza.
Algún futbolero que por equivocación me pueda estar leyendo ya habrá pensado que vaya tontería eso de que es hacer trampas el conseguir más dinero. Pues sí, ya lo he dicho. No parten todos de iguales condiciones. Que al señor futbolero que me lea no le dé la neurona para más no es problema nuestro, ¿verdad? Y es que para los que el mundo empieza y acaba en esto del fútbol, no pueden saber que en otras ligas más profesionales los equipos parten de condiciones muchos más iguales (ojo, que la igualdad absoluta y matemática ya sabemos que no es posible); entre otras cosas, algo llamado “salary cap” trata de conseguirlo. Donde no existe esa regla, pues la competición está adulterada, que decía el otro. Pero tranquilos, que el “salary cap” no llegará al mundo del fútbol.