Pues sí; existe un torneo de rugby femenino paralelo al otro VI Naciones que todo el público conoce. Y mire usted por dónde, juega la selección que ha conformado la federación española de rugby.

¿Dónde encontrar información? Pues en la ReD, porque en los medios de comunicación deportivos no encontrará el interesado datos de este prestigioso torneo que comenzó en 2000.

Quizá al lector no le interese en absoluto el rugby; quizá ni siquiera sepa que existen en España equipos femeninos de rugby con los que armar una selección que se bate el cobre contra Inglaterra, Francia, Gales, Escocia e Irlanda.

Lo que no alcanzo a saber es si a ese lector que le trae sin cuidado el rugby femenino es porque este deporte en concreto, o el deporte femenino en general, o este deporte en su versión femenina simplemente no le atrae, o si es que no tiene afición al rugby femenino porque no sabía de su existencia, porque nunca ha visto un partido, o/y porque no entiende de qué va eso de coger el balón con la mano y echar a correr.

La cuestión que planteo no es banal, al menos en mi opinión. Cierto que los medios de comunicación deportivos (incluyo en este epígrafe las secciones deportivas de los medios generalistas) no pueden cubrir con exhaustividad el total de los encuentros deportivos que se suceden en el país.

[Pero se me ocurre pensar que bien podría existir prensa escrita, o un programa de radio o de televisión, que informara exclusivamente de la participación internacional de las selecciones nacionales.

Desconozco el interés que podría despertar ello entre el público, pero creo que sería interesante que al menos el CSD dedicara en su web un apartado-revista a este ámbito de la competición.]

Volviendo al VI Naciones femenino, nuestras chicas han tenido una buena progresión. En 2003 quedaron en sexto lugar, con cero puntos; en 2004 hicieron un tercer puesto con seis puntos, por delante de Escocia, Gales e Irlanda; en 2005 lograron la cuarta plaza, con tres puntos y por delante de Irlanda y Gales.

Pero esta semana pasada, a pesar de cuajar la mejor media hora de juego disputada contra el todopoderoso equipo inglés, encajaron la derrota más abultada que los británicos les hayan endosado nunca: 3 - 86.

Pude asistir a gran parte del encuentro, y el rosario de ensayos encajados en la segunda parte vino como consecuencia del mayor poderío físico de las chicas de la Pérfida Albión.

Pero… no he visto en la prensa que nadie pida la cabeza del seleccionador nacional, Kepa Ancín. ¿Qué habría pasado si en el futbolín del colorín Inglaterra hubiera goleado a los chicos del millón por 14 - 1, que podría ser, más o menos, la traducción al mundo futbolero de tan abultada derrota? No ha habido debacle nacional, y eso que se trata de la selección española.

¿Cuál es la diferencia? ¿Que son chicas? ¿Que es rugby? ¿Que es rugby femenino? La diferencia está en la atención que se le quiere prestar. Quizá ésta sea la ventaja de un deporte minoritario: poder jugar sin presión mediática lo que permite poder aceptar las derrotas deportivamente.

La contrapartida está en que los éxitos de nuestras chicas, que los tienen, son compartidos únicamente por un puñado de familiares y amigos. Sin embargo, se trata de una selección española con todas las de la ley; y una selección española que nos representa en el rugby internacional con galones de oro, aunque esta vez no haya podido ser.

Humillación…, pues sí. Pero para nuestras jugadoras, que lo dieron todo y les faltó el gas en la recta final. El resto del pueblo español ni se ha enterado. Y de algunos de los que se pudieran llegar a enterar lo mejor que se puede esperar es un encogimiento de hombros, porque de otros muchos no sería de extrañar un exabrupto.

Me pongo a cavilar y se me ocurren ideas extrañas. ¿Es la realidad deportiva que tenemos la que merece la pena tener? ¿El ultra-amplificado y sobredimensionado fútbol o el infra-atendido y minusvalorado rugby femenino deben situarse siempre tan en los extremos, ser tan antagónicas sus expectativas mediáticas?

¿Puede hacerse algo por invertir las actuales tendencias? ¿A quiénes no le interesa que se operen cambios? ¿Está la sociedad española tan aborregada como para tragar una y otra y otra vez lo que le den habiendo perdido la capacidad de levantarse del sillón y apagar la tele?

¿Es tan estúpida nuestra sociedad como para sentirse partícipe de los éxitos de unos millonarios deportistas y no inmutarse con el esfuerzo titánico de unas chicas que son parte del pueblo obrero porque viven, trabajan y pertenecen a ese pueblo de humildes trabajadores y no de ricos sibaritas deportivos?

¿A dónde van a parar buena parte de los euros que pago al Estado todos los días en forma de impuestos? ¿A los niños del fútbol o a las niñas del rugby? ¿Por qué?

¿Por qué si el Estado es laico no es a-futbolero? Con el actual sistema de subvenciones y ayudas, becas y bolsas de viaje, bajo el cual se le concede más al que más tiene, siempre el grande será cada vez más grande y el pequeño será cada día más pequeño.

Hasta que un día el pequeño desaparezca; entonces será todo para el grande.

¿Es éste el diseño deportivo que pretende mantener el Estado? Sí, claro, las chicas que quieran jugar a rugby pueden hacerlo, que nadie se lo prohíbe (hasta ahí podríamos llegar). Pero, ¿saben las chicas que existe en España el rugby femenino? ¿Saben los chicos y chicas de este país nuestro que existe otra oferta deportiva diferente a la oficial?

Quienes optan por disfrutar con modalidades deportivas poco conocidas son muchas veces tildados de “cuatro chalados”. Y encima los ayuntamientos, en el colmo de la estupidez, les ponen trabas, precisamente porque son minoritarios. Incluso en algunos ayuntamientos han llegado a prohibir el acceso a las instalaciones públicas a deportes minoritarios, como está ocurriendo en el municipio de Llanes, en Asturias.

Llegarán, llegaron he de decir, los Juegos Olímpicos. Y entonces los españolitos que gustan de sacar pecho con el medallero internacional por montera, que son siempre los más pedantes, volverán sus ojos al olvidado judo, al desasistido hockey femenino, al waterpolo que-no-nos-falla, al balonmano que-todo-lo-gana… En fin, a esos deportes que todos los españolitos saben que existen pero que no tienen ni repajolera idea de dónde se practican.

Algunos deben pensar que de unos Juegos a los siguientes, estos deportistas laureados y reconocidos más fuera de España que dentro de nuestras fronteras, vuelven a existir por arte de gracia, como aquél que abre un cómic largo tiempo olvidado y se encuentra por enésima vez a sus héroes de siempre siguiendo el mismo guión.

¿Qué han hecho nuestros hombres y mujeres durante cuatro años? ¿Han jugado una liga nacional con la que mejorar su nivel de competición? ¿Han competido internacionalmente de forma regular? Ni repajolera idea, oiga. Eso sí, frente al televisor del bar, todo el mundo vuelve a ser entendido del deporte que en ese momento se retransmita, lo mismo si se trata del frío curling como del cálido voley-playa.

Es una lástima que nos enteremos de los éxitos y fracasos de nuestros compatriotas de vez en cuando y a través de Internet, cuando una página perdida en el buscador nos lleva a una noticia de hace cuatro años.

Sin embargo, toda la España castiza habla de las diferencias en los vestuarios de los equipos de la división de oro del fútbol nacional como si allí se hubieran instalado. Y es que a veces uno no sabe si el dulce vestuario será también un granhermano de esos. Será que no estoy en onda, y todas estas informaciones deben de ser de gran trascendencia mediática habida cuenta del interés que despiertan.

Pero yo me pregunto: ¿querrán las gentes de España saber de estas pijadas, o serán los comunicadores sociales quienes hábilmente crean la demanda de noticias tan insípidas?

• Para saber más del VI Naciones y del VI Naciones Femenino: Especial VI Naciones en Marca (de nada, Marca).

• Para saber más de nuestras chicas deportistas: Mujer y Deporte.

• Para saber más de deporte femenino: GTI sobre la Mujer y el Deporte.

14 de febrero de 2006
San Valentín