Curarse en salud
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arbitraje | salud | prevencion
Esta última temporada han proliferado las bitácoras deportivas. Bueno, en realidad esto es un decir. Como fiel reflejo de la realidad, lo que han proliferado cual champiñones después del agua son las bitácoras de fútbol. En general con baja calidad en sus argumentos; pero en fin, es lo que la gente quiere leer. Y eso que las hay que pertenecen a algunas plumas deportivas del país…, pero uno sólo encuentra más de lo mismo.
Intenté aglutinar todas las bitácoras deportivas que encontraba aprovechando un popular lector de feeds, pero desistí desencantado por el torrente de memeces que se podían leer en algunas de ellas. Sin embargo encontré otras que sí me aportaban algo constructivo, bien por su contenido, por su temática o/y por la puesta en escena de sus argumentos.
Lo que uno busca cuando se dedica a leer lo que otros escriben es algo que te haga pensar y tal vez posicionarte. A favor o en contra de lo que el articulista escribe, pero que te haga meditar sobre lo que te dicen. Ya vendrá luego el sano debate en el módulo de comentarios que casi todas las bitácoras ofrecen.
La verdad es que perder el tiempo leyendo en Internet lo mismo que me puede decir el vecino de enfrente, que me tuvo aburrido con el espíritu de la remontada, o lo que puedo leer en el bar de abajo hojeando u ojeando en los periódicos deportivos nacionales, que acaban de descubrir que en el mes de febrero todavía queda liga, digo que perder el tiempo leyendo este tipo de historietas no me atrae mucho.
Hoy haré mención a un artículo leído en una bitácora que sí aporta nuevos puntos de vista al lector: “Con perdón…” es la bitácora de quien firma como Obradek. Y es que en esto de las bitácoras hay muy mala leche y en el país en general es nula la capacidad para admitir críticas, y uno debe cuidar su identidad sobre manera si se dedica laboralmente a ciertos ámbitos. “Con perdón…” es una magnífica bitácora en la que se pueden leer artículos de opinión escritos con criterio propio, sin afán de gustar a los demás.
El artículo en cuestión se titula ¿Y no será simplemente que es muy malo?. En él se enjuicia una labor arbitral, abriéndose después el ya consabido debate bitacoril.
Sabe bien quien me vaya leyendo alguna que otra vez que aquí no somos dados a enjuiciar la labor arbitral (aunque en cierta ocasión sí criticamos con dureza la nefasta interpretación del reglamento de un árbitro olímpico), y que somos defensores de este estamento por los motivos que han ido quedando reflejados en esta Aguja.
El artículo de Obradek, al que con su permiso ya juzgo amigo, me ha llevado a escribir la presente reflexión. Y es que oigo muy a menudo en los bares y en los partidos de fútbol a los que acudo (como mucho de tercera división, y es que mi bolsillo es también de tercera división) esa frase de que el árbitro es muy malo.
Puede ser cierto que un árbitro sea malo… Pero se me antoja una generalización algo simplista. Demasiado simplista cuando se refiere a un colegiado de primera división que incluso es internacional, lo que quiere decir que ha ido ascendiendo en el escalafón arbitral hasta situarse en la elite de los trencillas (apelativo dicho en este caso con el mayor de los cariños).
Pero la gente insiste en que fulanito es muy malo. ¿Cómo es posible que fulanito sea tan malo a los ojos de unos y de otros cuando raramente hay acuerdo en esto del futbolín nacional? ¿En qué momento se ha convertido en malo después de haber llegado a la elite arbitral?
Quiero entender que lo que el público pretende manifestar no es que sea malo, sino que está teniendo una serie de actuaciones desacertadas. Matizo; alguien que está en la elite de un gremio cualquiera no se vuelve torpe de la noche a la mañana. ¿Sería, pues, posible una involución en la calidad arbitral?
Es decir, que por algún motivo un árbitro comience a cometer errores de juicio. Dejando aparte motivos físicos (¿qué tal un pequeño defecto en la precisión visual que podría aparecernos a cualquiera de nosotros sin hacerse notar?) creo que sí es posible que un árbitro comience a “estar filtrado” o “quemado” en un momento dado de su carrera.
¿Podría existir algo parecido al mobbing arbitral? Quiero decir, presiones del propio estamento arbitral o/y de los compañeros. Diciendo que existen presiones externas no descubrimos nada, aunque no está de más recordarlo aquí para hacernos la siguiente pregunta.
¿Existe el estrés arbitral y en qué medida puede afectar a un árbitro a medio y largo plazo? No me refiero al estrés que produce enfrentarse a un partido concreto de gran estruendo mediático, sino a la mella que en el ánimo personal puede ir haciendo el estar permanentemente expuesto a una situación estresante cual es ser juzgado públicamente cada semana.
Si llegáramos a conclusiones afirmativas para mis preguntas anteriores quizá empezaríamos a pensar en tomar conciencia del alcance del problema para después tratar de hallar algunas soluciones. Sabido es que un trabajador sometido a un acoso laboral, a una situación estresante, comenzará a cometer errores cada vez más a menudo.
Los árbitros de cierto nivel o categoría pueden estar pasando por una situación anímica nada grata para nadie, y en consecuencia ser proclives a cometer errores que en condiciones normales no cometerían. Enviar a un árbitro a la “nevera” cuando comete errores equivale a ponerse la venda después de hacerse la herida.
Los árbitros son personas como nosotros, y no son impermeables a las situaciones de estrés. No les pidamos a los árbitros que superen pruebas psicológicas como si se fueran a presentar al programa espacial de la European Space Agency (ESA), porque quizá nos encontremos con tan pocos árbitros como astronautas, y sí ocupémonos de facilitarles la labor. ¿Qué bonito, verdad?
Y dado que el energúmeno de la fila cinco siempre va a existir, ¿qué tal si los chicos de la prensa deportiva, muy profesionales ellos, van tomando conciencia del problema que están generando quizá sin darse cuenta? Precisamente a ellos no les gusta nada que se les enjuicie su labor “profesional”. En otros deportes, en otras ligas, los medios de comunicación no enjuician la labor arbitral. ¿Será posible esto en el futbolín nacional?
Pues no; dejaríamos de vender periódicos, ¿verdad, chicos?
17 de febrero de 2006
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He leído este artículo y he vuelto a leerlo posteriormente dos veces más. Comienzas opinando sobre un grupo de bitácoras que no son leíbles. Incluso llegas a arañar a quienes opinan desde un pedestal deportivo.
Hablas de un tema que para muchos no es digerible, como es el arbitraje, sobre el que sí que se vierten a diario críticas y exigencias y visceralidad.
Al final te despides con un mensaje duro para esos chicos de la prensa deportiva. Me parece un artículo con el que se ganan pocos amigos.
Sin embargo aún nadie te ha criticado. He entrado en las estadísticas que tienes a pie de página y veo que el viernes, día que has subido el artículo, la bitácora ha batido el récord de visitas de los últimos dos meses, así que yo diría que el artículo ha sido leído y recomendado.
Eso sólo puede querer decir una cosa, y es que una vez más has dado en el clavo. Tanto con el artículo y como con tus críticas. Enhorabuena.
Coincido con lo de la bitácoras, con lo del árbitro-persona y con lo de la prensa deportiva.
Me eximo a opinar con más profundidad porque remitiría exclusivamente sobre la situación en Argentina: forofismo puro, total condicionamiento y falta de pluraridad, esa es la característica en mi país respectivamente sobre las tres cuestiones.
@el clavo
Bueno, tal vez el que hayas dado en el clavo hayas sido tú. Sobre si el artículo es acertado o no; y si lo fuera, sobre si lo es en mayor o en menor medida, creo que sois vosotros los que debéis opinar. Se agradece también recibir opiniones que comparten la línea propuesta o las que abundan en ella.
Pero me gustaría que hubiera también opiniones discrepantes. Siempre he visto en esto de las bitácoras, y más en sus comentarios, una especie de foros sobre los que debatir. Sería interesante que existiera una red o “anillo” (como se llaman ahora) de bitácoras deportivas que propusieran temas de debate y discusión sobre los que construir y poder crecer. Y entiendo que esas otras bitácoras que buscan el aplauso de un público más o menos cerrado, a mí en concreto, no me aportan mucho.
Sobre la cantidad de visitas hay que ser humilde. Como dicen los más populares bitacoreros:
Así pues, las bitácoras no tienen tanta fuerza como podemos creer. Aunque bien podrían ser creadoras de opinión; ya que pertenecemos a este mundo de las bitácoras, eso sería ilusionante ¿verdad?
@Leonardo
Llego a la conclusión de que el panorama internacional en lo que respecta a los medios de comunicación es el mismo en todos los lados. O por lo menos en Argentina y en España.
Dices que:
Pues has descrito la situación que se ha instalado aquí. Los medios de comunicación pueden ser cualquier cosa menos independientes; dependen de una ideología y también de sus mayores anunciantes.
Por otro lado, un periodista no puede decir lo que piensa so pena de perder su puesto de trabajo. Debe seguir eso que eufemísticamente se llama “la línea editorial”. Incluso se ha llegado a prescindir de articulistas y contertulios que han ido en contra de lo que se esperaba de ellos.
En el ámbito deportivo ocurre tres cuartos de lo mismo. Además, el poderío económico de ciertos equipos es tal que coartan la opinión del periodista, manipulando con ello la opinión pública.
Me parece que el único reducto de independencia e imparcialidad son las bitácoras, jaja. Bueno, eso las que voluntariamente hayan decidido ser independientes e imparciales.
Últimamente parece que se está llevando al mundo bitacoril un fenómeno que yo llamo el de la “domesticación”. Pero estoy pensando que con esto tengo para otro artículo, así que me lo reservo para ese día, jeje. Pero me da que no va a ser del gusto de algunos…
El día que un jugador, entrenador o todo un equipo acaben un partido de futbolín y afirmen ante los tres millones de micrófonos que les enchufan que “el árbitro ha estado fenomenal, magnífico, excelso, muchísimo mejor que nosotros”, ese día al Puñetas le dará un ataque de amigdalitis, pese a no tener amigdalas o anginas que criar. Lo mejor que se suele oir de los arbitruchos es que “no influyeron en el marcador” o “que pasaron desapercibidos”. ¿Se debería decir igual de un jugador o de un entrenador?
Un día nos sale Ronaldo, ese tipo que gana mil millones por marcar una veintena de goles al año, y dice que la gente no le quiere y que él quiere cariño. Todavía está por ver que salga un árbitro y diga lo mismo. Se oirían las carcajadas hasta en Groenlandia. Yo no sé si ganan mucho o poco, pero dado que -según cuentan los entrenadores, presidentes, jugadores, periodistas y aficionados- influyen demasiado en el resultado de los partidos (sólo les falta que también marquen goles), deberían ganar muchíiiiiiisimo más. A más influencia y poder, más pasta gansa. Digo yo….
Claro que para pasta, la que los árbitros fabrican para los demás. Gracias a que siempre meten la pata y el pito, los medios de aborregamiento audiovisual y escrito alcanzan audiencias millonarias y beneficios cuantiosos. Gracias a esos mismos árbitros, los jugadores y entrenadores se ganan la vida muy ricamente y los equipos se defienden bastante bien financieramente, algunos con categoría de multinacional. Incluso los aficionados tienen un plus de distracción y entretenimiento vital añadido a su placer futbolero gracias a que estos señores del mal pito -que siempre se equivocan a favor del equipo contrario, que siempre pitan los penaltys al rival- tienen el masoquismo de ponerse a impartir “justicia” en un campo de fútbol. El día que impere el sentido común y no haya quisque capaz de arbitrar (eso de tener a millones de personas echandote el aliento y miles de maldiciones en el cogote no debería ser catalogado psicológicamente como de gente “normal”), ese día se habrá acabado la vidorra que se pegan a costa de los árbitros tantos parásitos como pululan por el fútbol. Afortunadamente el fútbol como práctica deportiva continuaría con la suficiente pujanza y vitalidad gracias a la simpleza de reglas que lo hace fácil de practicar hasta en medio de un mercado iraquí.
Le deben casi todo a los tíos del pito y encima se están quejando de ellos a todas horas. ¡Anda y que les zurzan!
@Juan Puñetas
¿Y qué tal un plante de los árbitros en mitad de esta liga? Una huelga arbitral en toda regla, desde regional hasta primera división.
Pero no tienen bemoles. Como te decía en un comentario en tu bitácora, la docilidad y el amansamiento secular pesa en este colectivo. Yo haría una huelga todos los años una vez jugados dos tercios de la competición.
Por cierto, si pones la dirección de tu bitácora en la tercera caja de texto, tu nombre saldrá con un enlace a Por el Arco del Triunfo, y siempre habrá alguien que te pueda seguir leyendo ahí. Saludos.