Queridos Reyes Magos,

Aunque uno no cree en reyes, y no sois más que la cabeza visible de un gran aparato comercial, no me resigno a imitar lo que año tras año otros han hecho antes que yo (y que siempre he criticado por absurdo), que no es otra cosa que escribiros una carta deseando un racimo de cosas buenas para la Humanidad, cosas que nadie en su sano juicio dejaría de suscribir.

Pero como en la Aguja de Bitácora somos de un especial muy subido, intentaré darle un toque de originalidad al invento epistolar y os personificaré en seres terrenales, de carne y hueso, quienes sí pueden realizar las modificaciones oportunas para que estos deseos se cumplan.

Y empezaré, cómo no, pidiendo a “MelchorLissavetzky, que para eso Melchor es el primero de la lista, y el Presidente del CSD es el más cercano de estos tres Reyes Magos (que ni eren reyes ni eran magos, así de embustero es esta mentira colectiva comercial).



Jaime Lissavetzky. Español. Secretario de Estado para el Deporte

Mira, Melchor, a mí me gustaría que el CSD se ocupara más del deporte general y menos del deporte espectáculo, ese del que la prensa no escribe nada sin adosar una foto, y ya sabemos del valor de una imagen.

Es muy bonito salir retratado junto con los millonarios de la selección española de fútbol, y queda muy bien decir que esperas que este año “la selección” (así, en peyorativo para los demás, como si no hubiera más selecciones deportivas en España) haga un excelente papel en el mundial, y que hay calidad para estar arriba, y blablablá.

Eso vende imagen, Melchor, porque es lo que la prensa quiere escribir. Pero deberías estar más al lado de quienes proporcionan de verdad las medallas al deporte español, y de aquellos que luchan duro de verdad por conseguir medallas para el deporte español, esos que ya han brindado mayores triunfos y más alegrías que los “futbolistos” del millón.

Como es posible que esto te suene a chino, te daré una entradilla. Hay federaciones españolas, que por el coeficiente que las aseguradoras dan al riesgo de sus actividades, no pueden ofrecer seguros deportivos a sus practicantes de base por menos de 50′00 €. Sin embargo, a los practicantes base del fútbol la licencia les sale por una cantidad irrisoria, y eso ocurre porque las Administraciones subvencionan este deporte con una partida presupuestaria especial: “ayudas al fútbol base”, reza en las convocatorias. Y los demás que se jodan, y que los padres se rasquen el bolsillo sólo porque el jovencito les ha salido raro y no le gusta darle patadas al balón.

Comprenderás que con la ayuda económica de las Administraciones es más fácil la captación de mimbres para el fútbol. Sin embargo, querido Melchor, debes recordar que es con las selecciones de esas otras modalidades deportivas con las que te sacas las fotos cuando regresan con las medallas al cuello (entonces sí que te acuerdas de ellos).

Bueno, que ya está bien de darte ideas; no sé para qué tienes tantos directivos en el CSD que no te dicen cuáles son las verdaderas necesidades del deporte español. Pero sí quiero pedirte algo más, y es que procures que no se trate a los deportistas que dan positivo en un control antidopaje como delincuentes.

No está bien, y con el tiempo lo verás más claro, que un chaval que participa en una competición que al fin y al cabo es una organización privada, pueda dar con sus huesos en la cárcel por un test antidopaje. Al fin y al cabo, a quien deberías perseguir desde el aparato del Estado, porque sí están engañando al Estado, es a todos esos que se presentan a una oposición para funcionario o trabajador de alguna Administración y van dopados hasta las orejas para obtener mayor puntuación en las pruebas físicas, como ocurre en las oposiciones para policías, guardias civiles, bomberos, funcionarios de prisiones, y etcétera, etcétera.

A todo el que acceda a un puesto de trabajo de los que menciono sí que se les debe hacer un control antidopaje. Pero no, ahí no hay controles ni sanciones ejemplares, y sí parece que se prevén penas de cárcel para quien comete el error de dejarse llevar por médicos y presidentes deportivos.

A “GasparRogge le pediré muy poquito, que el hombre anda muy ocupado este año con sus Juegos Olímpicos de Turín.



Jacques Rogge. Belga. Presidente del COI

Querido Gaspar, me gustaría que tu etapa al frente del COI se distinguiera por una vuelta a los orígenes. Pero alejarse del profesionalismo es casi imposible desde el punto de vista actual, y me parece que los próximos años van a ser moviditos en la sede olímpica de Lausanne, ya que el actual estatus adquirido por los Juegos Olímpicos va a ser complicado de mantener. No en vano habéis vuelto a ser tremendamente deficitarios en Atenas 2004.

Ocurre que cualquier movimiento que se realiza en la corteza del COI es registrado por los sismógrafos olímpicos ocho años más tarde, debido a que estos burócratas firman contratos con esa antelación (como debe ser, dicho sea de paso). Así pues, hacia el 2020 podremos ver en qué se va convirtiendo esta fiebre olímpica.

Es por esto que en vez de pedirte, te voy a desear que te vaya bien, puesto que no creo que estés como para dar nada. Y tened cuidado que esa lucha contra el dopaje no se os vaya de las manos, que codiciosos los hay también en el bando de esa policía deportiva en la que acabaréis convirtiendo a la AMA. Control sí, represión no. Más información y más prevención. No seréis tan ingenuos de querer eliminar el dopaje en el profesionalismo si los que llegan a la elite ya van dopados desde que son jóvenes promesas.

Por último le pediré algo a “BaltasarAnnan, aunque no está directamente relacionado con el deporte. En realidad me hacía falta un negro para completar la lista de los Reyes Magos y me he acordado de él.



Kofi Annan. Ghanés. Secretario General de Naciones Unidas

Querido Baltasar, a ver si tu organismo internacional se ocupa algo más del deporte, que bien que todos los políticos rellenan cuartillas hablando del deporte como modelo de integración entre los pueblos, y que si patatín y que si patatán.

Pero lo cierto es que cada vez hay más violencia en los deportes, y un racismo emergente entre los propios actores del movimiento deportivo. Mira, ahí si que vería bien que fuera tratado como un delincuente el deportista que desmerece a un compañero de juego valiéndose del racismo, y más para los que se dedican a enervar a la grada, esa masa ingente e ingobernable que puede desbocarse en cualquier instante.

El tema del racismo te toca bien de cerca, que por algo eres negro. Sabes bien que no sólo hay racismo en los grandes espectáculos deportivos. También lo hay en los deportes de base, aunque tratemos de esconderlo por vergüenza.

Podías crear un organismo de Naciones Unidas dedicado exclusivamente a la vigilancia del deporte, que dada la influencia que tiene en la sociedad y el volumen económico anual que mueve, creo que se lo ha ganado.

Y de paso así creas un organismo competente para que los Estados controlen al COI, que éstos se han convertido en los jefes del invento deportivo, una multinacional que se relaciona directamente con los gobiernos de los países, sin ser controlados por nadie. ¿Dónde está escrito que los señores del invento olímpico son gentes de buena voluntad? Les mueve el dinero, como casi todo en este planeta.

Así pues, a ver si se asumen por los Estados los valores positivos del deporte (que negativos también tiene, ¿qué se han creído ustedes?) para dejar claro la diferencia entre deporte-ocio-salud por un lado y deporte espectáculo comercial por otro.

Y nada más, que me parece que no me vais a hacer ni puñetero caso.

Nota: Aunque he tildado de aparato comercial este tinglado de los regalos navideños, hay que decir que en origen no era ese su sentido. Sería interesante recuperar esos valores de mutuos regalos familiares y desposeerlos de cualquier connotación comercial, que ha acabado ocultando el mensaje.

6 de enero de 2006
día de los Reyes Magos