He leído esta semana pasada que: “La UEFA quiere solucionar los problemas con el diálogo sin llegar a los tribunales”. Y es que en el corral futbolero se está preparando una revuelta sin precedentes debido a la disponibilidad que tienen las federaciones nacionales (socias todas ellas de la UEFA y de la FIFA) sobre los jugadores profesionales que tan ricamente pagan las SAD.
Dicho de otra manera, las federaciones asociadas a la UEFA y a la FIFA pueden disponer para beneficio propio de jugadores profesionales, con el aporte de calidad que ello supone para el espectáculo que se dispensa, gracias al esfuerzo económico que hacen las SAD de fútbol, que son quienes en realidad mantienen los sueldos de las figuras que disputan esos torneos internacionales. La mayor parte de los beneficios van a parar a las arcas de los organismos macrofederativos y, muy posiblemente, a los bolsillos de sus mandatarios mediante empresas interpuestas.
Sin el aporte económico de las SAD de fútbol, es posible que los campeonatos internacionales futboleros volvieran al amateurismo (lo que supondría que los jugadores tuvieran que compaginar los entrenamientos y un trabajo “normal”), con lo que el glamour de esos torneos mundiales se vendría abajo.
La FIFA y la UEFA vieron con buenos ojos que a los equipos de fútbol de cierta categoría se les exigiera su conversión en sociedades anónimas, seguramente porque vieron más próximo el modelo norteamericano de deporte profesional y lo que ello traería de positivo. Incluso aplaudieron la entrada en Bolsa de algunos equipos. Ahora deben aceptar los efectos colaterales que la medida ha traído. Entre otros, la demanda de las SAD para ser resarcidas convenientemente por las pérdidas de sus activos en confrontaciones internacionales que económicamente ni les van ni les vienen.
¿Qué esperaban? ¿Seguir con el planteamiento de los nacionalismos baratos en el fútbol y que estas sociedades económico-deportivas tragasen indefinidamente?
Señores fifos y uefos, bienvenidos al siglo XXI, donde se han acabado las imposiciones federativas de la mano del poder establecido. Saben perfectamente que esa espada de Damocles que esgrimen tan a menudo no les va a librar del vuelco en el orden establecido que se cierne sobre ustedes.
Sí, esa cacareada exclusión de las competiciones que ustedes organizan. Saben perfectamente que 14 equipos profesionales, por poner un número inocente, pueden constituirse y organizarse al margen de las estructuras ya establecidas. Y ofrecer un espectáculo que se llevaría todo el interés económico y mediático.
Sólo ustedes y sus federaciones asociadas obtienen beneficios económicos de esos torneos internacionales que ustedes organizan contando con la mano de obra que otros pagan.
Cuando una parte quiere “solucionar los problemas con el diálogo sin llegar a los tribunales” está bastante claro que piensa que a la otra parte le asiste la razón. Y el tinglado amenaza con venirse abajo.
En una sociedad con un sistema económico como el occidental y que está en constante evolución hacia no se sabe dónde, no pueden perdurar planteamientos decimonónicos. He utilizado esta expresión en varias ocasiones con pleno conocimiento de causa. Esos planteamientos mediante los cuales los profesionales del deporte defienden los intereses de su país y su gobierno (ambas cosas, por mucho que a algunos les pese) han caducado en otros sectores económicos.
Pensemos, aunque la comparación esté traída por los pelos, que el servicio militar obligatorio ya es historia en nuestro país. Este reclutamiento forzoso de profesionales para servir a los intereses del Estado no tiene parangón en otros ámbitos. Porque quienes pagan son también, además de los propios profesionales, sus empresas futbolísticas.
He leído en las bitácoras deportivas que han proliferado desde que el señor Juan Puñetas y la Aguja de Bitácora estamos aquí, argumentos tan paupérrimos para justificar los torneos internacionales como que se abren posibilidades a los deportistas profesionales con su participación en ellos.
Señores, sean serios en sus exposiciones, porque de seguir así no vamos a llegar a ninguna conclusión válida en nuestros razonamientos. Incluso se adhieren a esta idea profesionales de la información deportiva, que es de suponer que tengan una amplia formación académica y, por lo tanto, un criterio más elevado.
En un mundo globalizado en el que la información está a un clic de distancia (mis disculpas por recurrir a ambos tópicos) no es necesario ver a un jugador en un mundial para tener noticia de su calidad. Máxime cuando existen partidas económicas en las SAD destinadas a fichar jugadores extremadamente jóvenes incluso antes de que despunten en sus países de origen.
¿Alguien puede argumentar todavía que un jugador de fútbol profesional precise ir a un mundial para que se le conozca? Si se tratara de jóvenes valores, entre los 17 y los 20 años, sería entendible. El mundial sub-17 disputado hace escasas fechas, y que ha ganado Mexico, sí que ha servido de escaparate futbolístico; pero para las promesas de este deporte.
Los campeonatos FIFA en el máximo nivel no sirven a los jugadores profesionales ni para darse a conocer ni para foguearse en competiciones internacionales. Podríamos decir que estos profesionales compiten por la gloria, como en el deporte clásico, y ponen en juego sus tobillos y sus rodillas, que es lo que les da de comer.
Pero no lo hacen motu proprio, sino por la presión social que exige cierto patrioterismo, y que a comienzos del actual siglo XXI es todavía muy fuerte en los países occidentales. Ya veremos qué nos depara el futuro a medio plazo (que espero que todos podamos ver) en lo tocante a las competiciones internacionales. De la “ley Bosman” tan sólo han transcurrido diez años y ya parece que está con nosotros por lo menos desde el siglo pasado. ;-)
20 de diciembre de 2005
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(Jean Dolent)















Amigo Luis, yo sé que ésta es una batalla que la tengo pérdida desde hace tiempo contigo (o viceversa).
Me parece correcto todo lo que escribes pero me falta una parte al margen de FIFA y clubs que son los jugadores.
No es cuestión de patriotismo, caso Oleguer, sino cuestión de reconocimiento. Es un premio al trabajo diario ir a la selección. Significa ser el mejor de tu país en tu puesto y enfrentarte a los mejores de los otros países.
Quizás me digas que si los clubs se organizaran y montarán algo paralelo a lo organizado por FIFA, los organismos internacionales acabarían sucumbiendo. No lo sé. Es probable. Sin embargo se me antoja muy difícil ese alejamiento ya que sería, probablemente, acabar con el fútbol. Sino mira el baloncesto europeo o el boxeo lo que ha pasado cuando se han dividido organismos.
En fin, resumiendo: si yo fuera jugador, me encantaría ir a un Mundial por lo que significa a nivel sentimental y económico.
Ya sé que no te convenceré nunca por mucho que escriba, pero es mi opinión
@Bar Deportes
Bueno, hombre; la diferencia de opiniones es lo que enriquece el debate. Sería muy monótono que todos pensáramos igual. Yo lo veo más como un debate gratuito que como una batalla. Debate gratuito porque, no lo olvidemos, no somos más que meros espectadores. Quiero decir, que ni fifos, ni uefos, ni florentinos, ni joanes, ni malcoms, nos va a pedir opinión a lo hora de obrar.
Estás hablando de deporte profesional. Ahí sólo interesa la pela. Lo cual es más que justo. Es lo normal. Pero dices que “me encantaría ir a un Mundial por lo que significa a nivel sentimental y económico“.
Lo de los sentimientos es muy de respetar, aún en un mundo tan profesionalizado como el fútbol. Aunque cabría argumentar desde un punto de vista profesional (ahora si que te vas a escandalizar) si se debe permitir a un jugador defender “los colores nacionales”. Piensa que en los mundiales no se enfrentan España y Alemania, sino sus federaciones nacionales. Si te vale de botón de muestra, mira la foto de abajo.
Pero lo del nivel económico no lo comparto. Y creo que tampoco lo comparten contigo los propios futbolistas. Ni ganan tanto por ello, ni les compensa.
Pero este artículo lo he enfocado desde el punto de vista de las SAD, que son las que pagan. Ponte en la piel del empresario. Juégate tu dinero y dime qué te parece el caso del Charleroi que se menciona en la noticia enlazada. ¡Ocho meses de baja uno de sus jugadores!
Sobre lo de la propia organización interna de los clubes y la caída de los organismos internacionales quiero decirte que, si se produce, ni FIFA ni UEFA van a desaparecer. Créeme si te digo que se está trabajando en ello, y FIFA y UEFA lo saben. Pero los impedimentos que se encuentran son precisamente eso que tú pones de manifiesto: el romper con mentalidades que vienen desde el siglo XIX y que están muy arraigadas en el acervo deportivo occidental (público, jugadores, federativos, políticos, jueces, periodistas…).
Pero deja que explique qué pasaría en caso de alcanzarse ese “el Dorado” en un artículo que estoy preparando. Y recuerda que son dos frentes diferentes que se abren para “el poder fifo y uefo”. Uno: el circo independiente del fútbol profesional. Dos: la negativa a ceder profesionales para engrosar las arcas federativas. Obviamente ambos frentes guardan relación, pero conviene mantenerlos diferenciados.
Y, por supuesto, sigo respetando tu opinión. Es tan válida como la mía [quizá más, porque es la de la mayoría, ;-)]. Un saludo.
La cuestión no es si FIFA/UEFA sí o no - la cuestión es que se han olvidado para qué se fundaron y sólo importa el dinero. Para quien sea más tiburón, da igual.
Es una vergüenza que a las federaciones,clubs deportivos y organismos internacionales se les subencione del erario público.
Ya no es deporte, son empresas privadas. Tanto fanatismo no os deja ver otros deportes, con más rendimiento si valorais las medallas y trofeos logrados y mucho menos arropados que el todopoderoso “furbhol”
Y luego quejándose que no hay cantera….Si sólo veis la inversión asegurada.
Ah, y FELIZ SOLSTICIO
La navidad es un invento comercial.
@ harald50
Feliz solsticio, harald50. La navidad y las federaciones son un invento comercial. Lo grave es que hay gente que todavía cree que lo que le venden es real. Y es todo hipocresía. El mismísimo partido ese contra la pobreza. Y se ha convertido en un canto a la ostentación. Pseudoboda de Ronaldo incluida.
Estos chicos de la Fifa y la Uefa y tal acabarán como los dinosaurios, salvo que se adapten al entorno, que ha cambiado bastante desde que se inventaron sus predecesores evolutivos el tinglado que se traen entre manos. Así que -como no son tontos y en ello les va la supervivencia, junto al guisqui y los dólares- acabarán pagando a los clubes por esos préstamos de jugadores que en la actualidad se hacen sin interés al 3 % y sí a manu militari.
La cosa anda un poco como los Bancos y Cajas de Ahorros. Estas “benéficas” entidades viven y se dan la gran vida gracias a nuestros dineros. Les prestas tu nómina y tus ahorros y ellos ni te lo agradecen. A menudo sales perdiendo dinero. Con la ventaja para estas sanguijuelas que al menos hacen algo útil: te guardan la pasta en una caja fuerte aunque en realidad podría cobijarse en un simple calcetín, como antaño. Los de la Fifa y Uefa, ni eso. A lo máximo prometen propaganda, emociones fuertes con sus competiciones, gloria y loor a los jugadores participantes. Los clubes que les pagan las habichuelas a unos y otros no obtienen del invento más que porca miseria. Igualico que nosotros con los bancos y cajas de ahorros.
Esto, que es una injusticia y un atraso, algún día tendrá que irse al carajo. Vamos, si es que todavía nos quedan algunas neuronas libres de polvo y paja en el cerebrín…
@ Juan Puñetas
Pues tú lo has dicho mejor que yo: injusticia y atraso. Detrás de ese logro de las SAD llegarán los planteamientos de si de verdad compensa ir a la selección. No vemos que en USA haya tortas entre los jugadores de la NBA por ir a los Juegos Olímpicos. Ya hemos visto cómo se tomaron el torneo olímpico el año pasado en Atenas. Pasaron de él “olímpicamente”.
Eso sí, disfrutaron del sol del Mediterráneo. Veremos en el 2008 si alguno se anima, porque la verdad, ir a Pekín no debe ser lo mismo que ir a Grecia. Cualquier desliz lo puede uno pagar con la opresiva policía china. Aunque, eso sí, el componente exótico no se lo quita nadie.
Ambos sabemos, Juan, que el sistema deportivo actual tiene varios misiles apuntando a su línea de flotación. Tú lo has dicho también: renovarse o sucumbir.