Las chicas son guerreras
Domingo, 06 de Noviembre de 2005 |
la aguja |
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olimpismo
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En nuestro artículo anterior (y en algún otro precedente) ya exponíamos nuestra filiación con los deportes de combate. Ha querido la actualidad que coincidan en el tiempo dos artículos sobre la misma materia aunque de diverso calado.
Vaya por delante, según nuestra costumbre, la noticia que nos aprestamos a comentar:
“Boxeo femenino podría debutar en Beijing como deporte olímpico”.
Una vez puesto nuestro amable lector en antecedentes, permítanos explicar nuestras impresiones sobre tal información. Debemos decir que en el momento de torcer estos renglones ya ha tenido lugar la reunión a la que se hace referencia en el cuerpo de la noticia enlazada con este resultado.
Así pues, a posteriori, ya no tiene mérito alinearse en favor de la negativa del COI. Sí lo será, sin embargo, aventurar unos párrafos sobre la inconveniencia que hubiera supuesto tal medida.
Queremos dejar sentado nuestro no alineamiento en esa moderna tendencia de la sociedad que se opone a los deportes de combate, con el boxeo a la cabeza. Sobre la actual objeción social a estos deportes ya divagaremos en otro momento, quizá no muy lejano.
También deseamos clarificar que no somos para nada misóginos, ni machistas, ni se nos puede aplicar ningún otro calificativo que signifique desprecio, devaluación o marginación de la mujer. Entre otras muchas cosas porque tenemos una madre… Y el que quiera entender que entienda, y el que no, que se estrelle en su camino.
Así las cosas, nos metemos de bruces en el charco de publicar la opinión propia, voluntariamente y sin katiuskas ni chubasquero que nos proteja. Para que nos empapen por dentro y por fuera los ocasionales lectores, están habilitados los comentarios a este artículo.
Hubiera sido un error aprobar esa moción por parte del COI. Y quizá hubiera supuesto una equivocación irreversible para el propio boxeo olímpico.
En una sociedad que camina hacia la igualdad de las personas, hacia el respeto a los Derechos Humanos, hacia la erradicación de las guerras y el terrorismo, hacia la búsqueda de nuevas fronteras en la salud y el bienestar de la raza humana, el boxeo está perdiendo rápidamente su sitio.
No hace mucho, tan sólo dos mil años, era un espectáculo para las masas ver cómo a unos seres humanos (eso sí, inferiores en estatus) los devoraba una manada de leones. También era digno de ver la lucha entre “deportistas” armados con espadas, tridentes y mazas. Lucha que concluía, las más de las veces, con la muerte de uno de los combatientes. Lo que en su día fue celebrado, hoy es repudiable.
Al igual que ocurre con los oficios, algunos deportes caerán en el olvido a medida que otros aparecen en escena. La diferencia estriba en que la historia del deporte, reconocido como tal, es muy corta. Tan sólo cien años. Apenas existen ya guarnicioneros, pero sí que encontramos cada vez con mayor facilidad profesores de informática. El boxeo, tal vez, lleve marcado el destino de los artesanos del cuero.
No sabemos si los inconvenientes que han originado que el COI denegara la inclusión del boxeo femenino en los Juegos Olímpicos han sido puramente económicos, como se trasluce en la lectura de la primera noticia enlazada. Como en todo lo que envuelve al COI y su autosuficiencia en un mundo mediatizado y globalizado [¿idiotizado?], el oscurantismo ha velado con su manto la decisión.
Pero tal vez haya sido positivo para el boxeo olímpico la no inclusión de su versión femenina en los Juegos Olímpicos de verano. Será interesante averiguar el origen de la propuesta, dado que si los detractores de este noble deporte no se han opuesto a su discusión en el seno de la Asamblea, tal vez la aceptación de la propuesta hubiera acelerado su desaparición del programa olímpico. Porque está claro que cuando esto suceda el desmoronamiento de muchas federaciones nacionales de boxeo será cuestión de un lustro.
Así se mueven las esferas de poder y de influencia. Las estrategias de manipulación de los acontecimientos venideros están ya escritas desde hace años. Quienes estén interesados que lean en las fuentes; que lean a los clásicos: “Desconfía de lo que te ofrece quien busca tu debilitamiento”.
• Enlaces relacionados: Boxeo Femenino; AIBA
6 de noviembre de 2005
¡Feliz Cumpleaños!, Papá
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de un descreído del deporte




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Avanzo la idea (quizás peregrina) de que si el boxeo está perdiendo cancha y pedigrí es porque está siendo superado por la cruda realidad. Con la de catástrofes, sesastres, violencias y meneos que vemos en nuestras propias narices, lo de ver a dos tipos solitarios pegándose mamporros en un ring-ring, sujetos a ciertas normas de superviviencia, no deja de ser hoy día un espectáculo la mar de inocentón. Pa boxeo y del bueno, lo que se da en las puertas de algunos institutos. Para sangre, la que muestran los ados en la vía pública, fruto de un atropello, un tirón o cualquiera otra casuística. ¡Y todo ello, gratis total, todos los días y delante de tus narices hambrientas! (Luego, cuando llegas a casa y enchufas la Telefunken, más de lo mismo en la caja tonta, para “pasar el rato” tan ricamente).
Igual que los diarios de sucesos desaparecieron porque hoy día todos los programas informativos se han apropiado de su leiv motiv y les hacen la competencia y la cusqui, no sé quienes van a prestar atención ya a un deporte que lo puede ver en dosis más brutales y colectivas que pagando para verlo en un cuadrilátero.
Ya avisaba que mi idea era algo peregrina y tontícola, pero es que después de tragarme dos horas del estado de las Autonomías, en el Senado ese que vale menos que un cero a la izquierda, uno no está para muchos trotes.
Pues a lo mejor tienes razón, y todo. De todas formas, se están reproduciendo clandestinamente ciertos hábitos que por lo visto son atávicos en el ser humano. Peleas de cuchillos, peleas de perros… No sé, pero esta sociedad está algo paranoica. Hay una fijación con la violencia que lejos de relajar, aumenta la agresividad del ser humano, individual y colectivamente.