Se debe ya poner fin de una vez por todas a esa costumbre que algunos han adquirido de enviar a la prensa noticias destacables, sin reparar en el daño que algunas informaciones hacen, aunque puedan ser desmentidas a posteriori.

Líbrenos Ukh, dios del papiro (suponemos que lo sea también de los articulistas y, por ende, de los emborronadores como nosotros), de insinuar con ello que existan condicionantes económicos de por medio.

Ha saltado a los medios de comunicación al comienzo de esta semana la noticia de que en un primer análisis antidopaje el ciclista Roberto Heras había dado positivo.

Permitan que nos ilustremos con un cuentecillo ajeno sacado de un libro con el que estudiamos hace mucho, mucho tiempo. Se trata de “Lecturas Escolares” de 5º curso, de Editorial Miñón, S.A. - Valladolid, firmado por A. Álvarez (dirección y montaje). Es un libro que presenta lecturas escogidas de autores célebres y otras sin firmar de las que desconocemos el autor y que, suponemos, sean de cosecha propia.

Es una lástima que esta asignatura esté ya perdida en los currículos escolares: Lectura. Sin duda habrá sido sustituida por Informática.

Pero permitan que les transcribamos una de esas lecturas anónimas.

La murmuración

En un hogar humilde vivía un matrimonio con sus dos hijos. El mayor de éstos se llamaba Luisito, y el más pequeño Rafael.

Los dos niños eran muy buenos, pero el mayor tenía un grave defecto. Le gustaba murmurar, o sea, hablar mal de los demás.

El padre de familia había regañado a Luisito por su mala costumbre. Un día trató de corregirlo diciéndole:

— Luisito, toma ese vaso y llénalo de agua.

El niño, sin saber lo que pretendía su padre, hizo lo que le mandaba. Volvió con el vaso lleno de agua y dijo:

— Papá, aquí está el vaso con el agua.

Entonces el padre le ordenó:

— Derrama el agua por el suelo.

El hijo se quedó confuso y preguntó:

— Pero, papá, ¿para qué voy a derramar el agua?

— Haz lo que te digo —contestó el padre.

Luisito echó el agua por el suelo sin dejar una gota en el vaso.

Inmediatamente, el padre, con voz cariñosa, le dijo:

— Ahora recoge el agua y llena el vaso de nuevo.

— Eso no puede ser —replicó el hijo, lleno de aturdimiento.

— No, hijo, no puede ser —le reprendió el padre—. Lo mismo que no puede ser recoger las palabras y devolver la honra que se quita con la murmuración…

[…]

¿Que qué tiene que ver esta lectura con Roberto Heras y su positivo por dopaje?

Pues bien, no entendemos cómo se puede publicar en los medios que don Roberto Heras ha dado positivo en un control antidopaje si aún queda por realizarse el contraanálisis. Es decir, el positivo por dopaje “no es firme”, haciendo uso impropio de la jerga doctrinal en relación con las sentencias judiciales.

Independientemente de que se haya dopado o no (lo haya hecho conscientemente, o lo haya sido sin su consentimiento), el por qué no se aguarda a que exista una “sentencia” en firme es algo que nos tiene perplejos. Si el contraanálisis da negativo, es decir, que en su organismo no hubiera ninguna sustancia prohibida, ¿a quién le corresponde recoger la honra del campeón?

Culpables: ¿los medios de comunicación? No; esta vez no. Culpable quien ha filtrado la información a los medias. Una información que debería haberse comunicado únicamente al entorno del deportista por un conducto directo, discreto y seguro. Es éste un asunto de legalidad.

Responsables: los medios de comunicación; sí. En su sentido estricto, todos empleamos a lo largo del día la murmuración; es inevitable en muchas ocasiones. La responsabilidad de los medias viene dada por la trascendencia de informar de un hecho de esta magnitud sin dar en el mismo acto la palabra al interesado, digamos sin su presencia, al igual que ocurre en la murmuración. Esto obedece a una estrategia de ventas: se aseguran al día siguiente las declaraciones del afectado. Es éste un asunto de moralidad.

11 de noviembre de 2005

Actualizacion del 11.11.2005 a las 19:05 h.

• El daño irreparable que se causa con este tipo de noticias:
Ciclismo-Criterium C. Valenciana: Heras no correrá el domingo por su ‘bajo estado anímico’

Actualizacion del 12.11.2005 a las 23:55 h.

• Parece ser que el Secretario de Estado para el deporte es de nuestra misma opinión; no se pueden filtrar estos datos catalogados como confidenciales (ampliamos información en los comentarios):

Lissavetzky defiende la ‘presunción de inocencia de Heras’” (segundo párrafo)

Lissavetzky pide ‘prudencia y presunción de inocencia’ en el caso Heras” (primer párrafo)

Lissavetzky reclama prudencia ante el positivo de Heras” (segundo párrafo)

Lissavetzky pide prudencia en el caso Heras” (primer párrafo)