Haz el amor, no la guerra deporte
El amor es cooperación, el deporte competición

Pues sí, hoy nos desmelenamos y traemos a la Aguja de Bitácora un tema frívolo donde los haya. No hablaremos de la conveniencia o no de hacer el amor antes de la competición. Eso sería hablar de rendimiento deportivo…, de deporte al fin y al cabo. Y aquí hablamos de meta-deporte, ese ambiente que rodea al deporte precisamente desde su interior. Esa sustancia, que dirían los filósofos.

Así pues, hoy hablaremos del sueño de una noche de verano en la Villa Olímpica. Para entrar en materia qué mejor que hacerlo con el estandarte olímpico por antonomasia: los anillos olímpicos.

Ahora ya está la audiencia preparada para leer la siguiente noticia:
Mil condones por día, el otro “deporte” en la Villa Olímpica”.

La crónica no tiene desperdicio. Es la más completa de cuantas hemos encontrado al respecto, puesto que en todas las demás se ofrecen datos que están recogidos aquí. Una lástima la falta de formato final, que dificulta un tanto la lectura rápida.

Ahora, permitan que les informemos del enojo de la delegación brasileña con motivo de los mismos Juegos Olímpicos:
Polémica en Brasil por la retirada de los preservativos del equipaje de los atletas olímpicos”.

Lo que no entendemos es la mojigatería del COI, una vez más a la cabeza del pandemónium deportivo. En algunas noticias de la época se comparaba a Atenas con Gomorra. Esto pasa por el exceso de celo del COI en acallar ciertas tendencias la mar de naturales.

Estamos convencidos de que si no se le hubiera dado importancia a este asunto, hubiera pasado desapercibido por completo. Tan desapercibido como en anteriores Juegos Olímpicos. ¿O es que la fogosidad de los atletas ha comenzado con el nuevo siglo en Sydney 2000?

Suponemos que el lector ágil ya habrá seleccionado de la primera noticia dos o tres frases a cual más célebre.

Permitan que entresaquemos un par de ellas para esos lectores que siempre tienen prisa y no pueden entretenerse a leer los enlaces propuestos:

“No hay ‘número preliminar’, eso se saltea. Todos van al grano […]”

“Es un paraíso para los hombres”

El caso es que ante tanta estupenda noticia uno se arrepiente de no haber dedicado más tiempo al atletismo, o mejor al tiro con arco que es más descansado, en lugar de haberse convertido en campeón del barrio de “levantamiento de vidrio” con cerveza dentro.

Ahora comenzamos a entender todo eso de las ventajas de representar a tu país en unos Juegos Olímpicos.

Es de suponer que en los Juegos de invierno el ritmo se mantenga. Esperemos que nos informen puntualmente de la marcha de la trastienda de los Juegos Olímpicos de Turín 2006 sin sufrir censura ni imágenes codificadas.

Nota 1: especial mención hacemos hacia la noticia que habla de la delegación brasileña. No deja de ser irónico que alguien se quede con los preservativos. Eso sí, alegando que ya les entregarán el adminículo al llegar a destino. Estarían preocupados por el exceso de equipaje. Eso sí, debe quedar clara la distinción entre casados y no casados (solteros, separados, divorciados y viudos), no fuera a ser que por un quítame allá esas pajas… ¡Huy!, perdón; ¡pero qué decimos!

Nota 2: es de suponer que los deportistas gays también se pongan las botas…, los preservativos, queremos decir. Pero echamos en falta un estudio serio sobre el porcentaje de gays y lesbianas entre los deportistas de elite. Ya saben, los problemas del vestuario.

Nota 3: que no se nos enfaden los señores del COI; les reponemos de inmediato su bandera “después de haber usado” la de arriba durante este artículo:

Nota 4: y ahora una noticia menos frívola y mucho más seria sobre este asunto: La Olimpiada del sexo. Esto sí es lamentable y debe atajarse empleando todos los medios posibles. Que los Juegos Olímpicos sirvan para el enriquecimiento de estas mafias es repugnante.

8 de noviembre de 2005