Hace unos meses asistimos, unos con decepción y otros con alivio, a la no-designación de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos del 2012. El autorreconocido y autoimpuesto COI tuvo a bien designar Londres como sede olímpica.
Como decimos, para unos supuso decepción y para otros, no pocos, una cierta sensación de alivio. Quien tuerce estos renglones, para no desmerecer de la fama de crítico que se ha ido ganando a pulso con el devenir de los años, participó por igual de ambos sentimientos [esa fama de crítico que cuesta dios y ayuda mantener, aunque algunos intolerantes tienen interés en calificar a quienes somos críticos como “polémicos”].
Por un lado decepción pues se trataba de una ocasión especial que obligaría a los poderes públicos a volver sus ojos hacia el mal atendido deporte.
Mal atendido por una cuestión simple de explicar. Para muchos políticos el deporte supone un problema del que no hay más remedio que ocuparse; si desapareciera sentirían que se han librado de un peso. De hecho el competidor es un tipo difícil de contentar, cuanto más un grupo de ellos asociados bajo la forma de club deportivo. Son “polémicos”.
Pero eso sí, cuando tenemos un campeón acuden a recibirle… incluso hasta al aeropuerto. Si les dejaran acceder a la pista de aterrizaje tratarían de retratarse al pie de la escalerilla… Y falta ya poco para las “martingalas” del deporte en los municipios; a buen seguro que llaman al campeón del pueblo aunque durante los dos años y medio que se llevan de legislatura el concejal de turno no haya pasado por el lugar de entrenamiento ni para saber de las necesidades ni para alentar a quienes allí concurrían.
Así las cosas, celebrándose unos Juegos Olímpicos (JJOO) en este país nuestro no les quedaría más remedio a los poderes públicos que dedicar esfuerzos (económicos sobre todo) para un acontecimiento deportivo de gran magnitud. Ya ocurrió con los JJOO de Barcelona. No va a ser menos con los de Madrid, que estamos seguros de que acaban celebrándose.
Inversiones, becas, bolsas de viaje, subvenciones… Subvenciones para federaciones, para clubes, para deporte base, para alta competición, para deporte femenino, para deporte adaptado…
—¿De dónde sale tanta gente haciendo deporte, si antes no había tantos?
—Bueno, señoría, es que antes usted no se fijaba en ellos, pero estar, han estado ahí siempre.
Planes ADO, Planes Directores de Instalaciones, Planes Rectores de Actividades… Reuniones, firmas, acuerdos… Organigramas, planigramas, cronogramas, espaciogramas y, como no, algún que otro crucigrama (porque esto del deporte es muy cansado).
La actividad se multiplicaría por diez, por cien, por mil. Todo con tal de no hacer el ridículo en la cita olímpica propia. Y la vergüenza torera en deporte se mide por medallas. Ahora que suma tanto una presea de bronce como una de oro en los medalleros es más fácil estar arriba.
[Los más jóvenes no lo recordarán, pero no hace tanto un bronce valía uno (1), una plata contaba tres (3) y un oro suponía nueve (9), y el medallero se confeccionaba sumando estos valores; pero que no se nos preocupen los más jóvenes, que otros más viejos metidos hoy a gestores deportivos tampoco lo saben].
En definitiva, que por el lado romántico nos quedamos con el sabor amargo de la decepción.
Pero el aspecto crematístico del magno evento mantenía nuestra duda sobre la conveniencia y oportunidad de unos Juegos Olímpicos en España dentro de siete años. Sabido es que los JJOO eran deficitarios, muy deficitarios, hasta 1984, cuando llegaron a Los Ángeles y su famoso lema “menos es más”.
Los ciudadanos de Montreal (Canadá), donde se celebraron los JJOO ocho años antes (1976), se comprometieron (¡les comprometieron!) a pagar un canon especial hasta el año 2000 para paliar el déficit ocasionado por los Juegos Olímpicos.
En 1980 los JJOO se fueron a Moscú, y el régimen comunista que allí gobernaba, entendiendo el evento como un medio propagandístico, absorbió por completo el gasto. Bueno, es un decir; el dinero del Gobierno es siempre dinero del pueblo. Lo que pretendemos explicar es que a aquel gobierno, más preocupado de su imagen que de su pueblo, no le preocupó el déficit que los Juegos Olímpicos supondrían.
En 1984, como queda dicho, la situación mejoró con un nuevo enfoque de los patrocinios, de los contratos con las televisiones, y con la incipiente llegada del profesionalismo al movimiento olímpico.
Las noticias sobre las repercusiones económicas de los JJOO no suelen aparecer en la prensa deportiva. Hay que buscarlas en otros ámbitos. Y parece ser que el déficit vuelve a planear sobre los Juegos Olímpicos.
Aquí tienen un enlace a la noticia que hizo que este escribidor de artículos respirara más tranquilo con la no-elección de Madrid como sede olímpica para 2012 (hacemos votos por que se trate de un aplazamiento): Atenas 2004, del éxito deportivo al fiasco económico (.rm) (1). Es la primera vez que en la Aguja de Bitácora se realiza un enlace multimedia. Cosas de los adelantos tecnológicos. Esperamos que quienes han tenido la paciencia de leernos puedan visionar estas imágenes.
Pero por si no es así, dejamos constancia aquí debajo de las primeras líneas del discurso del locutor:
Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 serán recordados como unos de los mejores de la Historia en lo que se refiere al aspecto deportivo. Pero ahora, casi un año después de la cita, el balance económico resulta desastroso. Los gastos fueron numerosos y los ingresos generados por el evento son escasos.
En resumidas cuentas, sabor agridulce el que nos ha quedado; división de opiniones, que dicen en los toros, aunque como la opinión dividida es interna esto no hará si no aumentar la fama de polémico de quien suscribe.
[1] descargar RealPlayer en español (para visionar ficheros .rm)
11 de octubre de 2005 
Festividad de Ntra. Sra. de Begoña
Actualización 9 de noviembre de 2005
• Enlace relacionado: “Grecia salda los Juegos Olímpicos con una deuda de 7.000 millones de euros, 3.000 más de lo previsto inicialmente”
http://www.agujadebitacora.com/2005/10/la-otra-cara-de-la-moneda/trackback/(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)





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(Jean Dolent)















Organizar un embolao como los Juegos olímpicos de la actualidad yo creo que siempre saldrá deficitario. Pero aquí es como en tantas cosas de la vida: a muchos les encanta disfrutar del presente un ratito aunque luego se hipotequen para un ratazo. En España tenemos ejemplos muy claros, con instalaciones fabricadas especialmente para unos campeonatos y que después quedan semiutilizadas o abandonadas, con instalaciones provisionales o portátiles que resultan carísimas o a menudo con grandes festejos que dejan un caudal de deudas enorme y casi para nada. Aquella Expo sevillana es un ejemplo de manual. Tengo mis dudas que los juegos de Barcelona fuesen un éxito económico pues se invirtió en ellos y en infraestrucutras muchísimo dinero y de los resultados que nos dieron los políticos y los economistas me fío menos que de Jack el Destripador. Los unos porque sólo viven ese presente de gloria que les da fotos, votos y pasta y los otros porque vienen engañando desde que se inventó su profesión.
De modo que gracias por no haber sido elegida Madrid para sede olímpica porque nunca sabremos la de pasta gansa que nos habremos ahorrado.
Bueno, Juan, en realidad el único beneficio que preveía en el artículo era el aporte económico extra que el Gobierno haría en deporte, que la verdad es que está bastante desasistido. Eso sí, en el Hemiciclo se acuerdan del deporte cuando hay sequía en el medallero. Recuerdo que hubo una interpelación en el Congreso (o como se llame la acción promovida por un grupo de diputados) ante la mala imagen que se dio en Sydney, y tuvo que comparecer el Presidente del CSD, Secretario de Estado para más señas.
¿Ya nadie recuerda el escándalo de aquel periodista infiltrado en deporte paralímpico en 2000, concretamente en disminuidos psíquicos? Qué pena que en aquel entonces no estaba el movimiento bitacoril tan extendido como hoy en día. Habrían llovido posts y artículos.
En Argentina tenemos esa costumbre de hipotecar el futuro por un poco de presente. Así fue que durante la década del 90 (y antes también) el país se endeudó a más no poder mientras desde el gobierno vendían el país entero y se quedaban con las regalías y muy pocos argentinos protestaron hasta que por fin un día se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, pero ya era bastante tarde. Hoy estamos pagando las consecuencias.
Durante esa década, la de los 90, el gobierno de Caros Menem quiso organizar unos Juegos Olímpicos en Buenos Aires, como parte de ese esquema de “riqueza y ostentación hoy, hambre mañana” que tan mal nos hizo. Por suerte la candidatura fracasó estrepitosamente y argentina fue el primer país en ser eliminado por el COI de entre todos los candiatos. Si no hoy tendríamos una deuda inútil más que pagar entre tantas.
@ Nacho
No había visto tu comentario. Lo siento.
Lo que dices ha sido puesto en práctica por muchas dictaduras; es la táctica del circo romano. Así, a bote pronto, recuerdo el combate de Foreman-Alí en Zaire. Los Juegos Olímpicos, como paradigma de evento deportivo, son muy atractivos para desviar la atención de la población y ostentar de puertas a fuera. En general, todo el deporte es utilizado con fines políticos.
Es decir, los políticos utilizan el deporte y el populismo que da éste en su propio interés. Igual que utilizan el urbanismo, las infraestructuras e incluso el arte…