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 Jugando en las “grandesligas”

Jueves, 20 de Octubre de 2005  |   la aguja  |   Hay 6 comentarios

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Pensábamos que no íbamos a encontrar material para alimentar nuestro blog metadeportivo hasta mediadas las temporadas ligueras, pero estos meses iniciales están siendo anormalmente interesantes. Ayer leíamos este artículo en el diario deportivo Marca:

Baloncesto:
La NBA prohíbe las ‘malas pintas’.

La noticia nos ha sorprendido por lo disparatadamente cabal que es. Permitan que expliquemos el oxímoron.

Entendemos por un lado que la medida afecta a esa libertad individual que tanto defendemos en la Vieja Europa. Por lo visto en los USA, país con más de 250 años de democracia, las libertades individuales están supeditadas al bienestar del colectivo.

No parece que sea así en la Piel de Toro, donde el derecho a disfrutar de la noche individualmente está por delante del bienestar que supone para el vecindario poder dormir. Y si hay una fiesta popular, despídase de que se respeten los derechos de un colectivo minoritario o/y silente.

Muchos son los que se dan golpes en el pecho proclamando su anti-yanquismo. Para juzgar algo (o a alguien) hay que conocer todas las versiones, oír todos los puntos de vista, escuchar a los interesados. Quien critica muchas veces no conoce lo que critica.

O critica lo que percibe con su mentalidad, sin pararse a pensar que son muchos los factores que determinan las acciones que tan alegremente está “pre-juzgando”. Reflexión aparte merece el hecho de enjuiciar lo que aconteció en otra época, próxima o lejana, con la mentalidad de hoy en día.

No seremos nosotros los que rompamos una lanza en favor de un estilo de vida gringo. Sin embargo barruntamos que antes de 250 años aquí se harán muchas cosas tal y como allí se hacen ahora.

Viene a cuento esta diatriba contra el sentir general porque hemos oído en esta tarde pasada a no pocos criticar la medida de la NBA alegando que se coarta la libertad del individuo.

Tal vez no sepan que en las “grandesligas” las cosas no funcionan como en el fútbol europeo. Los jugadores no están contratados por las franquicias (sí, franquicias en la segunda acepción que le otorga el DRAE y no clubes) sino por la propia liga NBA.

Con esta visión la perspectiva cambia un poquito, porque en la empresa privada quien paga manda (en la pública, quien paga no lo hace con su dinero, y sólo es usufructuario de unos derechos, lo que no impide que a las mentes débiles les afecte el mando).

Así pues, el dislate que supone regular los modos de vestir de un grupo de jóvenes tiene al menos una base “legal”.

Lo que es una lástima es que haya que llegar al extremo de regular este tipo de cuestiones. En la noticia sólo se nos habla de la vestimenta, pero a buen seguro que aquí no acaba el asunto y la actitud de los jugadores será también objeto de regulación.

¿O piensa alguien que por ir con traje y corbata los tatuajes desaparecen y con ellos la actitud de los jugadores? Sonreímos de soslayo al pensar en estos gigantes del basket, embutidos en un traje y ahogados por una corbata, en actitud rapera.

La NBA se equivoca porque no ataca la raíz del problema. Estos chicos, magos del balón anaranjado, son todo lo buenos que son precisamente porque escuchan rap y cantan hip-hop. Esto forma parte de la esencia de su arte. Y la forma de expresión de esta sub-cultura (dicho sea con el mayor de los cariños) se patentiza en la indumentaria.

¿Deberán cortarse también las rastas quienes profesen la religión rastafari? Es un disparate cabal esto de prohibir lo que es una forma de expresión personal.

Y decimos que es cabal porque la NBA tiene razón en un punto. No vende buena imagen un individuo lleno de tatuajes, con greñas y sin afeitar, con piercing y vestido con esos pantalones inmensos que parecen confeccionados para algunos profesionales del circo.

Pero, insistimos, el problema no está ahí. Estos chicos, millonarios en eurodólares como para comprar cuantos caprichos pueda anhelar un mortal, han salido, sí, de las Universidades donde han conseguido una beca para poder jugar a su deporte favorito y llegar al mundo del profesionalismo deportivo.

Pero educación, lo que se dice educación, no tienen ni para sentarse a la mesa a comer. Aunque éste no es un mal típicamente americano. Nuestros compatriotas universitarios tampoco saben descubrirse cuando entran bajo techo, ni levantarse de la mesa cuando son saludados, ni ceder su asiento en el autobús a quien lo precise, ni dejar salir cuando ellos pretenden entrar…

La lista es interminable. Y es que hay dos asignaturas que echamos en falta en nuestros institutos. La una, urbanidad; la otra, instituciones públicas. Lamentable es que nuestros diplomados y licenciados no sepan elevar una instancia, rellenar un impreso para solicitar una subvención o desglosar el IVA.

Escribimos hoy a vuela pluma y notamos ya que nos extendemos más allá de lo que sería prudente para no cansar, por lo que procedemos a concluir en dos últimos párrafos.

Pretender encerrar algo que surge del alma no va a dar buenos resultados. Mejor les pagaban un máster en educación y buenos modales. Pero algo tendrá que hacer la liga que permite que se ganen excelsos salarios para mejorar la imagen y el mensaje que transmiten a la juventud estos nuevos ídolos mediáticos.

Ocurre que una vez que se inicia la andadura por uno de estos senderos plagados de normas, no sabe uno la dirección final que se verá obligado a tomar. Y la marcha atrás es complicada de asumir.

20 de octubre de 2005    buzón de alcance



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Comentario de Nacho

Siempre la educación se llega más lejos que con la prohibición. Pero como no hay educación, nadie parece entenderlo.

¿Qué es mejor, que alguien no robe por miedo al ccastigo o que no robe porque le enseñaron o logró comprender que es malo? Bueno, acá se aplica lo mismo.

 
Comentario de Nacho

Siempre CON la educación… quise decir.

 
Comentario de la_aguja

Creo que la falta de educación es un mal pandémico que asola a la juventud de todo el globo (ya sabes que ninguna generalización es cierta, incluida ésta).

Estos muchachos de la NBA son millonarios, pero no son educados. Es más, la fuerza del dinero (nuevos ricos al fin y al cabo) les hace ser más prepotentes y, por ende, menos educados. Digamos que “no lo necesitan”. Siempre están rodeados de acólitos que ríen sus gracias.

En su mundo, sorber la sopa o entrar cubiertos con una gorra en un templo es algo normal. Conste que soy poco religioso, y a mí no me indigna esa actitud en concreto. Pero sí me indigna que te dispongas a salir desde un local y quien entra te impida hacerlo, arrollándote hacia dentro en contra de tu voluntad.

Y eso en la NBA, que vienen de la Universidades. En deportes como el boxeo, del que soy seguidor y “algo entendido”, esta diferencia entre riqueza y falta de cultura y educación es más clara. Es lo que hay.

 
Comentario de la_aguja

Hablar en público en un recinto cerrado con unas gafas de sol puestas, por mucho que te lo pida la marca que te patrocina, deja mucho que desear del deportista y de la marca.

 
Comentario de Juan Puñetas

Tengo la sensación (no soy entendido y apenas veo partidos de la NBA) de que los espectadores son más educados y deportivos que los jugadores. En cualquier caso, éstos no hacen sino reproducir lo que hay en la sociedad: una ausencia notable de estética y una falta de buen gusto y educación cívica. Quizás esto suene a muy antiguo, pero estos deportistas (como los futboleros) son un espejo en el que se mira mucha gente, especialmente los jóvenes. El ejemplo que dan algunos jugadores no es muy bueno, precisamente. Pero en fin, lo mismo es que somos unos anticuados los que damos cierta importancia a la urbanidad y las buenas costumbres. O sea, que solemos ir limpitos, con ropa modesta pero lavada y sin agujeros, peinaditos si tenemos algo de pelo, usamos frases y modales de cortesía, pensamos que el cuerpo no está hecho para ser agujereado o que la piel ya es bastante hermosa estando limpia y sana, como para embadurnarla con manchas tatuadas…. No escupimos por la acera, nos paramos en los pasos de cebra cuando vamos conduciendo, encendemos los intermitentes cuando vamos a girar, e incluso los más antiguos hasta respetamos la voz y la experiencia de nuestros mayores. Las gafas de sol y el sombrero los utilizamos cuando hace sol y no para presumir y hasta hablamos bajito cuando alguien a nuestro lado está enfermo. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

 
Comentario de la_aguja

Como ves, amigo Juan, en la NBA le van a poner puertas al campo. Porque, ¿qué es exactamente lo políticamente, perdón, lo deportivamente correcto? Estos muchachos, mega-giga-estrellas de la canasta, han salido en su mayoría de guetos y de barrios en los que hasta las ratas se ofenden si las encuentran muertas (la frase no es mía, sino de Poly, el cuñado de Rocky Balboa, en la tercera entrega de la saga).

Quiero decir con esto que en cuanto estos muchachos abran la boca, por muy universitarios que sean, el pan subirá un duro.

Sabemos que muchos obtienen becas universitarias únicamente por su destreza con el balón, y que tendrían problemas para superar un examen de nuestra ESO. Fíjate en nuestros universitarios, que acceden a la “Uni” mediante el preceptivo examen selectivo y escriben y redactan y leen como el culo. Sí, sí, como el culo, que así es como ellos se expresan en público.

Lo dicho, creo que ganarían más impartiéndoles un máster de expresión en público, un curso de postgrado de lenguaje no-verbal, un curso de verano de dicción… Porque a estos señores universitarios no se les puede ofrecer menos que uno de estos cursillos con nombre tan rimbombante (que cursillos son, aunque nos la quieran dar con queso).

Como decían nuestras abuelas: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

 
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