Este verano hubo alguna noticia más que fijó nuestra atención: “El béisbol y el sóftbol ya no son olímpicos (.rm)(1)

Para quien no pueda visionar el fichero multimedia propuesto, debajo de estas líneas encontrará un extracto de la noticia:

El Comité Olímpico Internacional decidió en su reunión de Singapur excluir al béisbol y al sóftbol como deportes de disciplina olímpica. La norma empezará a regir a partir de los Juegos de Londres 2012, en donde se disputarán 26 modalidades deportivas en lugar de las 28 de Pekín 2008.

Perder la cualidad de olímpico puede suponer un varapalo para la mayoría de las modalidades deportivas. Muchos parámetros se alinean en torno a ese rango.

En España, por hablar de lo que conocemos, las subvenciones estatales para este deporte se verán afectadas con una ostensible disminución de su cuantía. Igualmente los patrocinadores verán menos interesante invertir su publicidad en una federación no olímpica. Se perderá también la inclusión en los planes de ayuda a modalidades olímpicas; los programas de detección de talentos deportivos perderán, de alguna manera, su razón de ser.

La cantidad de dinero que se dejará de percibir supone un porcentaje muy elevado del presupuesto federativo. Nos atrevemos a decir que la previsión anual de ingresos de la federación española afectada quedará, a partir de 2008, por debajo de la mitad de lo que actualmente ingresa.

¿Cómo es posible que una modalidad tan interesante como el béisbol pierda el rango de deporte olímpico? Es un deporte de equipo, no violento, educativo y lúdico, y muchos más etcéteras que a buen seguro los amigos del béisbol y el sóftbol podrían aportar.

Hace escasas fechas leímos a algún cronista que, con buen criterio, vinculaba la pérdida del estatus olímpico con los casos de escándalo en la Mayor League Beisbol (MLB), la liga profesional de béisbol en los USA —aquí el website en español—.

El último caso, el que ha cobrado mayor fama o popularidad, ha sido el del jugador de los Orioles Rafael Palmeiro (la noticia enlazada consta de tres cortas páginas).

La fama al caso Palmeiro llegó porque pocos meses antes el pelotero se había presentado ante el Congreso de los Estados Unidos y declaró: “Quiero empezar diciendo esto: nunca he consumido esteroides. Punto. No sé cómo expresarlo de manera más clara. Nunca”.

Obviamente ninguna disciplina deportiva puede garantizar que sus deportistas no consumirán productos prohibidos. En realidad el periodista al que leímos (lamentamos no poder ofrecer el enlace pues se nos ha cibertraspapelado) explicaba que la exclusión del béisbol como disciplina olímpica llegaba como consecuencia de la poca seriedad con que la MLB ha aplicado el reglamento antidopaje.

Rafael Palmeiro fue sancionado con 10 días de inhabilitación por consumir esteroides, cuando el código suscrito internacionalmente eleva la sanción por este consumo a dos años.

En principio parece que la cosa encaja… pero nuestros lectores más asiduos conocen bien nuestra cualidad de suspicaces impenitentes. Sospechamos hasta cuando se cambia un lápiz en ciertas esferas de dirección.

Lo que no entendemos es qué culpa puede cargarle el COI a la Federación Internacional de Béisbol (IBAF; website en español) que nada tiene que ver con la MLB. La primera es una federación al uso, con deportistas más o menos aficionados. La segunda es una empresa con deportistas profesionales que cobran cifras astronómicas.

El COI sí tiene la obligación de saber diferenciar entre ambos movimientos deportivos, y tiene la obligación de conocer las Reglas Antidopaje de la IBAF, en su apartado 10.2

Recordamos que en Barcelona-92 la selección cubana de béisbol eliminó en semifinales a la selección estadounidense, apeándoles de la final. Saben bien nuestros lectores lo que el béisbol representa en la vida norteamericana, habiendo sido llamado el deporte nacional por encima de otras ligas profesionales mucho más fuertes (NFL y NBA).

Aquí tienen la composición del podio beisbolístico en Atenas-2004. Cuba vuelve a ganar la medalla de oro y los USA parece ser que esta vez ni acudieron al magno evento.

Dado que no es posible que el COI sancione a la federación internacional (IBAF) por algo que ocurre en una empresa profesional (MLB), habrá que buscar los motivos de la exclusión del béisbol por otros derroteros. Máxime si el Gabinete de Comunicación del COI se reserva los motivos de la mencionada exclusión amparándose en una simple votación. Los lápices no se mueven porque sí; tendrá que haber un motivo, por recóndito que pueda parecer.

18 de octubre de 2005