Hemos entrado en el último trimestre del año y los Presupuestos Generales del Estado para 2006 ya están admitidos a trámite en el Congreso. No perderemos el tiempo hablando de tema tan farragoso como puede serlo una Ley de 315 páginas.
Solamente queremos recordar que ya el año pasado argumentamos por estas mismas fechas, en nuestro artículo “La estadística del estadista“, que los datos porcentuales pueden ser presentados a gusto de quien los invoca. No caeremos en la tentación de autocitarnos y menos aún en la comodidad de autoplagiarnos, pero no está de más recordar lo ya expuesto a fin precisamente de no repetirse.
Traemos a colación lo que antecede para desarmar un bulo que se ha instalado en el ámbito deportivo, sobre manera en esas esferas de dirección en las que se encuentran algunos políticos. La altura a la que se encuentran estas esferas y la corteza que las envuelve parece que impide a más de uno de los que allí se encuentran instalados ver la realidad cuando se la ponen delante.
Pero nos apoyaremos en el tema presupuestario hacia el final de nuestra disertación. La idea, el bulo que se expande cual pandemia sin control alguno, es de fácil exposición: “el Consejo Superior de Deportes (CSD) no va a permitir la constitución de nuevas federaciones españolas (FFEE)”.
Cierto que existen más de 60 federaciones deportivas españolas y que aún queda una agrupación de clubes de ámbito nacional (de las tres que existían hace 8 años).
Para erradicar el bulo bastaría con enviar a quien sostenga tamaña afirmación al siguiente enlace donde se informa de la creación de la Federación Española de Deportes de Hielo. La nueva federación española se ha constituido hace menos de dos meses.
Estos bulos tienen el efecto de aquejar de miopía a quienes los suscriben, por lo que es probable que tuvieran dificultades para aceptar esta realidad que se les presenta palmariamente; así pues, nos van a permitir ustedes que nos extendamos para filosofar un tanto a cerca de este mundo apasionante de la dirección y de la política deportiva.
Como muy bien avanza la Ley del Deporte del País Vasco, en su primer punto del segundo párrafo de su Exposición de Motivos:
[…] el sector deportivo, lejos de caracterizarse por la existencia de unos principios y circunstancias permanentes que postulen la longevidad de sus normas, tal y como ocurre en otros sectores del ordenamiento jurídico, se ha caracterizado desde siempre por su dinamismo y por los constantes cambios que se experimentan en su seno.
No se puede decir más claro en menos palabras. El deporte no es una materia en la que funcionen las reglas de tres ni los silogismos. El deporte, tanto como materia en general como en cada una de sus modalidades en particular, no puede ser encorsetado dado que está en constante evolución. Esta evolución es una cualidad intrínseca del deporte. Quien trate de estancarlo con rígidas leyes verá que el movimiento deportivo encontrará resquicios por donde desbordar a quien así a quien pretende limitarlo.
Este constante fluir hace que aparezcan nuevas modalidades deportivas con el paso del tiempo. Y esas modalidades y sus practicantes reclaman un orden jurídico.
Ilustraremos nuestro razonamiento con casos particulares, pero antes piense nuestro amable lector en las modalidades deportivas que existían hace cien años y las que ahora existen. ¿Piensan que cien años son muchos y que ese evolucionismo del que hablamos está próximo a detenerse?
Pues nosotros creemos que el movimiento deportivo ha tomado más fuerza en los últimos treinta años, con disciplinas deportivas que en la década de los 60 eran impensables.
Es el caso del kickboxing, que ni es boxeo ni es karate, sino una evolución del segundo tras un trabajo basado en el primero. O el caso del surf y el skateboarding y toda esa gama de especialidades que se han dado en llamar streetboarding, al igual que las modalidades que se conocen como deporte extremo y deporte aventura. Acaban de llegar al panorama deportivo internacional.
Si quieren otro ejemplo actual de conversión al deporte desde una actividad que surgió como una diversión tomen el ejemplo del paintball, cuyos practicantes buscan ya un reconocimiento institucional y están en vías de ordenarse y organizarse internamente creando las estructuras adecuadas. Estas estructuras no son otra cosa que las federaciones en todos los ámbitos geográficos: mundial, internacional, nacional, regional.
Así pues, cómo es posible que alguien siga pensando que el CSD no va a aprobar la constitución de nuevas federaciones españolas. Que no abran su seno al primero que llega es una cosa, pero que den la espalda a su razón de existir, tal es la regulación del deporte, es poco menos que síntoma de autoritarismo.
Dejaremos para mañana el argumento presupuestario al que hacíamos mención en los párrafos inaugurales de este alegato. ;-)
6 de octubre de 2005
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(Jean Dolent)














