La temática de los blogs o bitácoras digitales abarcan aspectos tales que internet, política, música, cine, literatura, opinión, los blogs…

Parece que abundan más los que tratan sobre el propio universo del autor, por lo que no se ciñen a ningún tema concreto. Escriben tanto sobre sus opiniones como sobre sus pasiones; tanto sobre sus experiencias como sobre sus reflexiones.

Pocas son las bitácoras que tratan sobre deporte. Y escasos son los blogs de empresas que hablan sobre sí mismas y su oferta.

Este artículo se ha escrito con el objeto de aportar una particular visión al V Festival de Blogs; el tema propuesto es: “La empresa ante los blogs“. Lo mejor del concurso es que no hay ganador y, por ende, no hay premios. Este ha sido el argumento determinante para que participemos desde nuestra Aguja de Bitácora.

En el mundo del deporte se mueven tres tipos de empresas si dejamos aparte a las que ofertan productos comerciales, como las “boutiques” de prendas deportivas, o las de zapatillas deportivas, o las de equipamientos y materiales deportivos. Diríamos que estas empresas ofertan sus mercaderías a un público numeroso y fiel a la marca. En esto no se diferencian de las empresas de otros sectores.

Existen, por otro lado, empresas que ofertan servicios en lugar de productos. Englobaremos aquí al sector llamado de turismo activo e igualmente aquellas que proveen de personal cualificado a AMPA’s y a servicios deportivos municipales. Para este tipo de empresas la actualización periódica del blog supondría un esfuerzo extra con escasa recompensa. A través de su página web pueden ofertar sus actividades, y valorar “a pie de obra” el grado de satisfacción de sus clientes.

Existen dos tipos de empresas más, de grandes empresas deportivas: las organizadoras de los mega-eventos deportivos como La Vuelta Ciclista a España, la América Cup’s o el Rally de Dakkar, y aquellas otras que participan en eventos deportivos de una gran trascendencia mediática.

Y aquí precisamente pretendíamos llegar. Nos estamos refiriendo a las sociedades anónimas deportivas (SAD) y a sus equipos profesionales.

Hace tiempo que los clubes de fútbol, por presentar un ejemplo por todos conocido, publican una suerte de diario con el que se comunican tanto con el gran público que les sigue como con los medios de comunicación. No pasa un día sin que el portal corporativo sea actualizado. En muchas de estas SAD, además, existen dos o tres secciones deportivas profesionales más (baloncesto, balonmano…), por se generan noticias a diario. En esto se parecen a los blogs.

Pero esas webs no permiten la interacción con sus seguidores. Es decir, la web institucional del mal llamado club (porque es una sociedad anónima —deportiva—) actualiza a diario sus contenidos, lo cual es una característica de las bitácoras, pero no aceptan comentarios, lo cual las deja fuera del concepto blog.

¿Por qué dos grandes empresas como el Real Madrid o el F.C. Barcelona (y viceversa, que tanto monta) no están interesadas en mantener un diálogo con sus seguidores, que son legión?

A buen seguro sería el sueño de cualquier blogger gestionar una bitácora con cientos de miles de posteadores por todo el mundo. Pero mucho nos tememos que la tarea sería ardua. Dar forma a un blog de estas características podría incluso llevar a crear un nuevo concepto de comunicación en internet.

Acabaría adoptando la forma de un foro, con diferentes hilos, o de un chat…, o de una casa de locos. El aspecto personal de la bitácora, ese calor especial que se encuentra al entrar en un blog del que te puedes leer todos los comentarios que ha recibido un post (aspecto que nadie cita como una de las características de las bitácoras) perdería aquí su dimensión. ¿Quién se lee los 800 ó 900 comentarios de la bitácora del vidente?

¿Se imaginan las miles de alineaciones que llegarían en forma de sugerencia todos los viernes? ¿O las recriminaciones que se leerían en los comentarios los lunes, ganara o no ganara el equipo?

¿Quién prestaría atención a la cantidad ingente de kilobytes en forma de texto que llegaría a diario a la bitácora del equipo? Y además, ¿para qué? Al final serían más numerosos los descontentos por no recibir contestación que el grupo de agradecidos por permitirles expresarse. ¿Para qué crearse problemas?

Quizá sea por esto que para este tipo de empresas deportivas los blogs no despierten el más mínimo interés.

Sin embargo, para las empresas organizadoras de eventos puntuales como una vuelta ciclista, una regata, un campeonato de Europa o del mundo, e incluso los mismísimos Juegos Olímpicos sí podrían suponer un aporte fresco de nuevas ideas y diferentes visiones, muchas de ellas aplicables en la práctica. Los voluntarios deportivos comentando sus experiencias podrían atraer a nuevos voluntarios, por poner un ejemplo.

Pero esto queda lejos aún; ¿qué se puede esperar cuando el COI prohibió en Atenas-2004 que los deportistas actualizaran sus blogs durante la competición? ¿Por qué cortaron un derecho tan básico como la libertad de expresión? ¿Miedo? ¿A qué? ¿A las críticas?

[No hay muchas personas capaces de encajar las críticas. Y los blogs han venido a dar voz a los descontentos que hay dentro de cada sistema desde la seguridad que ofrece el anonimato. Las fuerzas fácticas ven disminuida su autoridad (que ejercen basándose en su capacidad de presión) con esta herramienta que hemos dado en llamar blogs. Esas fuerzas fácticas son ahora presionadas por críticas objetivas, donde se aportan datos, pero que no tienen rostro ni nombre al que hacer objeto de sus represalias].

El mundo del deporte, cada vez más profesionalizado, cada vez más empresa con objetivos económicos que club con objetivos deportivos, no puede permanecer ajeno a las evoluciones (o tal vez revoluciones) que se están dando en el siglo XXI.

Los blogs han llegado para quedarse; cuando se retire esta voraz marea que está cubriendo toda la playa cibernética quedarán las conchas más bonitas sobre la arena; algunas semi-enterradas, otras a la vista. Pero siempre habrá quien a las conchas no les encuentre utilidad.

1 de octubre de 2005