El 8 de mayo del presente año 2005 oficialmente se cumplieron 60 años de la capitulación de Alemania en la segunda gran guerra europea, lo que no supuso el fin de la II Guerra Mundial. Japón no capituló hasta el 2 de septiembre de 1945, poniendo fin a una de las peores guerras (cualquier guerra es siempre la peor para quienes la padecen).
Han transcurrido sesenta años desde el fin de la contienda que desangró al mundo. En menos de medio siglo hemos asistido al derrumbe de la URSS y al fin del régimen comunista; hemos asistido a la reunificación de Alemania; hemos asistido al resurgimiento industrial y económico de Japón. E Italia ha vuelto a ganar un Campeonato del Mundo de Fútbol, y lo hizo precisamente en España.
En este tiempo por todo el mundo se han ido cerrando grandes y viejas heridas, salvo precisamente en España. El 1 de abril del presente año 2005 se han cumplido sesenta y seis años del fin de la guerra fraticida española. Sin embargo no sabemos “dar el pitido final”, si se nos permite esta expresión deportiva exenta de cualquier connotación peyorativa.
Desde nuestro retiro en el norte nos desayunábamos cierto día del mes de julio con una noticia que nos sorprendía: El Levante reclama su Copa de la República.
Minutos después en el mismo medio se había ampliado con el mismo titular la noticia, que transcribimos seguidamente:
Jacobo Alcutén. 14.07.2005 - 02:01h
El Levante reclama su Copa de la República
Solicita a la Federación que reconozca su título logrado en 1937 tras superar al Valencia 1-0Un grupo de socios del Levante está intentando que la Federación Española de Fútbol reconozca oficialmente la Copa de la República, denominada entonces Copa de la España Libre, que logró el conjunto granota en 1937, en plena guerra civil. El Levante derrotó por 1-0 al Valencia en la final de un torneo en el que también participaron otros dos equipos pertenecientes a la zona republicana de España, el Espanyol y el Girona.
Sin embargo, 68 años después aquel trofeo continúa desprestigiado por el máximo organismo del fútbol español. «En el club tampoco están haciendo todo lo posible y son algunos socios quienes están moviendo los hilos», comenta Paco Villaescusa, de la peña La Granota de Benimàmet.
Y la otra Copa, sí
Por contra, la Federación Española sí reconoce como título oficial la Copa del Generalísimo que ganó el Sevilla en 1939, también durante la guerra civil, y en la que sólo participaron equipos pertenecientes a la zona golpista.
A quien suscribe la cosa le ha parecido seria. Que en España no seamos capaces de cerrar este affaire nos parece grave. Y no porque el hecho (o más bien la omisión) tenga una importancia vital en sí misma, sino más bien por todo lo contrario. Dada la trivialidad que representa un partido de fútbol (en cualquier fecha y lugar) no es deseable que el asunto adquiera relevancia y notoriedad.
Por lo que hemos podido indagar, los reclamantes, a nuestro sano entender, están en todo su derecho. En 1939 en la zona nacional no se celebró ningún torneo de fútbol (nos ahorraremos llamarla zona golpista como se hace en el relato, aunque seguramente veremos que esto cobrará importancia en caso de que las instancias pertinentes se sigan negando, aunque sea por dejadez, a oficializar el título del Levante).
Así pues, no vemos ningún inconveniente para homologar ese título copero. Pero como nos gusta aportar datos, aquí van algunos de los que hemos podido obtener.
En primer lugar hay que comunicar que ya existía una proposición no de Ley en el Congreso de los Diputados para que el título sea reconocido. Una vez más se comete el error de politizar lo deportivo; y nos atreveríamos a asegurar que se hace con la pretensión de adjudicarse un tanto oportunista. La noticia se daba el 4 de febrero de 2005 en el Diario As, aunque había sido publicada el 13 de diciembre de 2004 en el Boletín Oficial de las Cortes Generales (pdf).
Investigando en la historia de la competición nos topamos con esta espléndida web que ampara un tesoro informativo. La historia de la Copa de España se expone aquí con claridad y rigor. Pinchando en el enlace al año 1937 (o en éste: Copa de España Libre) se puede leer, además de los resultados, los motivos que rodearon ese evento deportivo en momentos tan difíciles.
Puesto que en 1937 esa fue la única competición balompédica que se registró en España, en las dos Españas que durante tres años coexistieron (¿recuerdan que al principio del artículo hablábamos de la reunificación de Alemania?), no vemos impedimento alguno para reconocer el título de Copa del Levante por parte de la RFEF.
Pero es que aunque hubieran coexistido dos campeonatos, uno en cada España, ¿qué problema podría tener la RFEF para reconocer ambos títulos?; ¿qué hará la federación alemana de fútbol con los campeones de cada Alemania durante más de 40 temporadas?; ¿se complicarán la vida como lo hacen nuestros directivos? Y es que: “Spain is different“.
9 de septiembre de 2005
PD: Decimos más arriba que cobrará importancia el calificar de zona golpista a la llamada zona nacional porque en realidad en 1937 cabría esta denominación, ya que la zona oficial sería la zona republicana; hasta que no finalizó la guerra no se pudo saber que el bando golpista se convertiría en el bando oficial. Por lo tanto, en 1937 la Copa ganada por el Levante es, a nuestro juicio, la competición heredera de la competición deportiva oficial. ¿Dónde tiene el problema la RFEF? Seguramente en la dejadez y en la desidia.
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(Jean Dolent)















Aquí la herida no se cierra porque todavía hay gente urgando en ella. De todas formas, tal vez esto rebase las competencias de la RFEF, o tal vez rebase la competencia de los que en ella viven.
Pero seguro que al final se reconoce el título copero con una fiesta de por medio; fiesta que pagaremos todos y en la que estarán los políticos y federativos que ahora están dejando que se enrede la madeja.
Hoy me quito el sombrero y hasta el pelo si hace falta por el rigor y la documentación que aportas sobre tan polémico tema, que desconocía pues para mí (menos las lecturas plurales sobre la guerra civil -ahora hay cierta avalancha en los kioskos y periódicos) las tonterías que digan o hagan los partidos políticos en defensa a menudo de sus propios intereses en temas relacionados con dicha guerra, me resbalan desde el pelo hasta la punta del pie. Entre otras cosas porque aquí nadie (o sea, nadie) ha entonado el mea culpa histórico de aquella barrabasada. Ni la derecha política, por lo que le toca de sus antecesores ni las izquierdas tampoco, porque parece que el PSOE es un invento de Felipe González e IU no tenga nada que ver con el PCE y no digamos el PNV, ERC y otros, que parece que por los años 30 estaban de parranda. Y mientras los unos y los otros sigan tirándose la guerra civil a la cabeza sin reconocer sus propias responsabilidad históricas, estaremos haciendo el indio los ciudadanos si hacemos caso a estos tramposos irresponsables.
Dicho lo cual, para poner las cosas en el sitio que modestamente creo deberían estar en el tema guerracivilesco, la cosa futbolera tiene su gracia y polémica. Es evidente que la copa ganada por el Levante ocurre dentro de la España legal, esto es, republicana, heredando las competiciones anteriores. También debería reconocerse que hacer una competición con sólo 4 equipos resulta algo ridículo, por no hablar que cuando los paisanos se están destrozando vivos, lo de jugar partidos oficiales de fútbol me resulta bastante indigesto. En el año 39, ya con el nuevo y detestable régimen, parece que sólo juegan la copa 14 equipos pues muchas zonas del país no están para bromas futboleras. Otra ridiculez.
Por tanto, salvando lo pintoresco (por no decir grotesco) de jugar unas competiciónes “oficiales” con pocos equipos y en momentos de tiro al blanco o cuando medio país anda destruído y con el hambre en los sobacos, lo del Levante deberían reconocerlo o anular la victoria del Sevilla del 39. Parece más lógico que se reconozca al Levante su gesta del 37, como parece que así está mandado pero no obedecido por la Federación esa que sólo sirve para sacarle los cuartos a los clubes.
Y para celebrar dicho reconocimiento, se podrían matar varios pajarracos de un tiro y así solucionábamos la injusticia y hacíamos justicia de una puñetera vez: que la Federación Española se ocupe sólo del fútbol amateur y que todos los líderes políticos salgan en el programa de Buenafuente vestidos de lagarterana u otras ropas apropiadas y al grito de qué pasa neng entonen el mea culpa por las barbaridas que sus partidos actuales o predecesores hicieron durante, antes y después de la guerra civil. Y para fin de fiesta, que el presidente del Levante levante (valga el juego de palabras) una copa hecha fosfatina y semidestrozada, en honor a aquella competición que nunca debió celebrarse estando como estaban nuestros antepasados hispanos metiéndose balazos hasta por el trasero. Si encima acude el presidente del Sevilla y delante de Buenafuente destroza hasta la desintegración la copa ganada en el año 39, entonces miel sobre hojuelas. Quiero decir, que entonces a lo mejor lo más granado del país (los políticos y los futboleros) dan por acabada la guerra civil con cierto retraso, pero acabada finalmente. Y el resto del país les sigue la corriente, que creo que es en lo que está desde mucho tiempo la inmensa mayoría.
No caerá esa breva pero que sepan unos y otros que esa inmensa mayoría de gente menos importante que ellos (como el aquí presente) no nos chupamos el dedo con sus cuentos guerracivilescos. Y perdón por la extensión, amigo Luis, pero es que tu comentario de hoy la merecía. El mérito es todo tuyo.
Saludos, Juan
como bien apuntas, he pasado conscientemente de puntillas sobre lo obvio y me he centrado en lo meramente anecdótico. Ya he dejado caer en el texto algo sobre la trivialidad que supone un partido de fútbol (de deporte en general) en cualquier tiempo y lugar.
Pero tu comentario despierta esa conciencia cívica que todos deberíamos tener más a mano, y no puedo por menos que sumarme a tu alegato silente y preguntarlo ahora en voz pública.
¿Cómo es posible que en plena Guerra Civil alguien pudiera siquiera pensar en jugar un torneo oficial de fútbol?
Intentaré contestarme en base a conjeturas.
¿Sería posible que jugaran “medio obligados”? ¿Les dirían aquello de “levantar la moral de las tropas”? ¿Sería parte de una campaña de autopropaganda del régimen republicano?
Si así fue, puedo llegar a entender que se cometiese esta fruslería de campeonato copero, un acto un tanto grosero y nada ético habida cuenta de la situación nacional. Ahora bien, como diría un Presidente, ya difunto, de un célebre equipo: “la competición estaba adulterada”. Por lo que tampoco hay mucho de lo que felicitarse.
Pero como dice el amigo Clavo, seguro que más de uno saca tajada y foto con esta historia de la Copa de la República.
En cuanto a la extensión del comentario, no tengo más que decirte que este blog es también tuyo.
Y de cuantos nos leen.
“¿Cómo es posible que en plena Guerra Civil alguien pudiera siquiera pensar en jugar un torneo oficial de fútbol?”
Para olvidar durante un momento que se está en guerra y disfrutar, divertirse y por qué no evadirse con un partido de fútbol. Como se hace en tantas guerras que desgraciadamente las sigue habiendo. El hecho de que el Sevilla si tenga reconocida su copa por la RFEF (tambien jugada durante la guerra y con equipos del bando nacional) no hace mas que seguir manteniendo esa página que hay que pasar ya de una vez con total normalidad y más en un tema como este. Un saludo.
Una página en forma de imagen para entender mejor el tema:
http://usuarios.lycos.es/gigatron/fotorepublica.jpg
@ Granota
Amigo, antes de que se me vaya a olvidar, muchas gracias por el documento que has enlazado y que enriquece este artículo.
En referencia a tu respuesta a mi pregunta retórica que hacía en los comentarios de agradecimiento creo que tienes buena razón. Cuando hablamos de guerra tendemos a poner en conflicto al 100% del territorio y al 100% de la población, y no es así.
En una guerra quedan oasis de “tensa calma” en los que algo hay que hacer para olvidar la cruda realidad. Buena prueba de ello es esa magistral película de Luis García Berlanga: “La Vaquilla”. Eso en cuanto a los toros. En cuanto al fútbol, ídem de ídem. Y poco más, porque en 193X no había muchas más ofertas para el tiempo libre (tal vez una partidita de bolos, y otra de pelota).
Lo que yo pretendía hacer ver es la poca cabeza de uno y otro bando celebrando no ya un torneo de fútbol, sino un campeonato oficial. Creo que es otra prueba de la relación entre deporte y política, de lo que ya se ha escrito aquí (a partir de este artículo se publicaron varias colaboraciones sobre ese tándem); relación de la que no siempre salen victoriosos los valores deportivos.
En ningún momento era un crítica a vuestro equipo por frivolidad al jugar el torneo. Espero que los leguleyos de la RFEF acaben reconociendo su error y coronando oficialmente campeón de Copa al Levante. Seguro que os ayudaría, como ya queda dicho en el artículo, organizar todo un evento con fotos de la prensa. Correrán todos a fotografiarse. Aprovechad este año que se conmemora el 75º aniversario de nuestra República. Un cordial saludo.