Todos con la selección

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Nunca he entendido por qué un jugador tiene la obligación de jugar en la selección nacional. Alguien podría verlo como un aumento del prestigio deportivo (que en realidad lo es). Pero en el caso del deporte profesional no tiene sentido que uno sea obligado a defender los colores patrios, como si de un reclutamiento forzoso para acudir al frente a defender a la nación se tratara.

Los tiempos cambian… En realidad lo que cabe decir es que las mentalidades cambian. La defensa de la patria ya la realizan, en diferentes ámbitos, profesionales tales como políticos, diplomáticos, militares, sanitarios… (grandes profesionales todos ellos a los que mucho les debemos). No es cuestión de que los profesionales del deporte tengan la necesidad de salvar ahora a la patria.

En un encuentro deportivo no está en cuestión el honor patriótico, ni mucho menos. Y me atrevo a decir que en los tiempos que corren, a muchos este honor (la honrilla, que se dice) les importa un bledo. Las mentalidades cambian…

¿Qué podría alegar un profesional para negarse a acudir al llamamiento de la selección nacional de su respectiva modalidad? Pues básicamente que no obtienen beneficio por defender la elástica nacional y que se exponen innecesariamente a una lesión grave que pudiera truncar su carrera y sus ganancias (que al fin y al cabo es el pan de su familia).

Por otro lado la empresa que les ha contratado y que les paga un dineral está arriesgando sus activos. Si un jugador se lesiona, lo que vemos todos los meses en fútbol (cuántas veces hemos oído que fulanito ha vuelto “tocado” del partido con su selección nacional), a quien deja de producirle es a su empresa.

El Estado no le pide a una serie de empresas que le dejen sus mejores informáticos, sus mejores contables, sus mejores publicistas, sus mejores estrategas… a efectos de confeccionar una campaña de la Dirección General de Tráfico, por ejemplo.

No entiendo esta visión romántica en un mundo tan profesionalizado, tan capitalizado, tan rentabilizado como el deporte profesional.

No crean que soy el único que no entiende esta situación. El Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana (ERC) presentó el 28 del diciembre de 2004 una proposición de ley, que ha sido admitida a trámite el 17 de enero de 2005, para terminar con esta obligación, pudiendo renunciar el deportista si lo notifica a la federación antes de pasadas cuarenta y ocho horas de la recepción de la convocatoria.

Si finalmente esta proposición de ley, que modifica la Ley 10/1990, del Deporte, es aprobada, el profesional podrá elegir lo que más le interese. Y quizá termine haciéndolo bajo recomendación de su empresa (léase sociedad anónima deportiva), aunque estoy convencido de que los primeros pasos serán objeto de estudio.

14 de junio de 2005   buzón de alcance    buzón de alcance

Se opina también sobre este tema en Por el Arco del Triunfo

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 ¡Jo, qué caro!

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¿Nunca se han preguntado cuánto nos cuesta el fútbol? Aquí tienen una idea de lo que puede costar el fútbol: “Más de 1.500 efectivos de seguridad…“.

Y digo yo, que toda esta gente cobrará en horas extraordinarias (calculo una media de ocho horas extras), y no precisamente a 9′00 € la hora. Aquí todo el mundo gana dinero: las televisiones, los propietarios de los derechos, la federación, los 3 equipos (incluido el Atlético de Madrid), los de los puestos de salchichas y de banderas y el Ayuntamiento de Madrid que cobrará sus correspondientes tasas a estos puestos.

Pero el contribuyente, entre los que hay algunos a los que no les gusta el fútbol, tendrá que pagar una burrada de dinero para mayor gloria de los de siempre.

Yo acabo casi de llegar de una final del Campeonato de España Escolar de fútbol americano (especialidad flagfootball sin contacto), y nos hemos tenido que recorrer la Piel de Toro de norte a sur (y de sur a norte para regresar), y nos hemos tenido que pagar el viaje.

Mi pregunta es muy simple y muy directa. Si alguien decide organizar algo que le va a suponer unos pingües ingresos, ¿por qué tenemos que pagar entre todos el montaje completo que se precisa para orquestarlo? Que se lo paguen ellos mismos.

Que si yo organizo un partidillo de flagfootball con los chavales no ocasiono ningún gasto. Por no molestar incluso me voy a la playa o utilizo un terreno comunal.

Pero a mí no me ayudan (seguro que a alguno le molesta que juguemos en un parque) y además las Administraiciones me ponen trabas económicas y horarias para acceder a un espacio deportivo municipal. Y al contrario que estos magnates del deporte, yo sí fomento los valores del deporte, y lo hago entre la juventud.

Sin embargo a estos mangantes…, magnates quiero decir, se les paga por organizar algo que ya de por sí les va a llenar las arcas. Y por si fuera poco, toma subvención del CSD (subvención pública con dinero público) a la federación de fútbol, para que vayan a hacer el ridículo una vez más a Alemania el año que viene (exagero, ¿o no?).

Y es que yo no lo entiendo. Si es dinero público, ¿por qué no hay transparencia? Por lo menos que a uno no le tomen por tonto. Vamos a ver si alguien sale en los próximos días diciendo que la final del fútbol ha costado tantos miles de euros al Erario público. Vamos a ver si nos explican qué beneficio hemos obtenido el conjunto de los paganinis por un espectáculo que sólo llega a unos cuantos (estoy convencido de que habrá más españoles no siguiendo el partido que siguiéndolo).

Porque sí que nos hablan del gasto médico y farmacéutico que hacemos los españoles, del gasto que suponen los atascos en épocas vacacionales por no salir escalonados, de los barriles de gasolina que consumimos cada uno en un año, o de los residuos que ocasionamos y del gasto que provocamos por no reciclar adecuadamente.

Nos atiborran con estadísticas para hacernos objeto de culpa, pero curiosamente de este espectáculo en el que se lucran unos pocos a costa del dinero de unos cuantos no existen estadísticas ni debates en la Carrera de San Jerónimo (donde se ubica el Parlamento español —lo digo para los no españoles que me pueden estar leyendo—).

Y gracias, que parece que las aficiones de estos dos equipos no son de las más peligrosas. ¿Qué habría pasado si llegan a la final los dos equipos con más cerebros “ultra” congelados en sus gradas? Los dos de la capital, con los Ultrasur y el Frente Atlético. Pues que habría que haber mandado 10.000 efectivos. Y batalla campal segura fuera cual fuera el resultado.

(Por supuesto que me niego, en contra de la costumbre, a dar las “ultra” direcciones-e; los interesados en encontrarlos siempre pueden recurrir a san google).

11 de junio de 2005    buzón de alcance   buzón de alcance

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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Cuba 1915

México 1968

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