Ya he comentado en alguna ocasión la diferencia de calidad que existe entre la NFL y la LFP. Se parte de concepciones diferentes, por lo que los resultados, aunque ambos organismos tienden a un fin similar, son muy diferentes.
Existe algo en aquel país que falta en el nuestro. Y es esa visión comercial. Tenemos grandes empresarios, eso no lo niega nadie, y que aquí hay muy buenas empresas de proyección internacional tampoco lo vamos a descubrir ahora, pero en el ámbito del deporte no abundan las mentes preclaras, como muy bien apunta Juan Puñetas en este artículo.
Me ha venido a la mente la crónica de hoy a raíz de la final de la Copa de España de fútbol que el Atlético Osasuna y el Real Betis Balompié disputarán este próximo sábado. Hoy me encuentro muy generoso y daré ideas para ganar dinero.
En una final de la NFL está claro que sólo uno de los equipos será el campeón (hay tres finales en la NFL, las dos Finales de Conferencia y la Superbowl). No se sabe quién de los dos, pero sabemos qué dos equipos son los posibles campeones.
En el día del partido, justo a la salida del estadio una vez concluida la final, te venden camisetas, gorras y sudaderas con el nombre del equipo campeón, el título conseguido (Campeón de Copa en nuestro caso) y el año o/y número de edición.
¿Que cómo es posible? Porque se confeccionan camisetas, gorras y sudaderas previendo la victoria de ambos equipos. Si tienen 50 cajas con mercaderías (merchandising) de la victoria de un equipo, tienen 50 cajas retratando la victoria del otro.
Si la camiseta ha costado 1′00 € la venden a 10′00 €. En vez de ganar 9′00 € solamente ganan 8′00 € (descontando el euro del coste de la otra camiseta que tras resolverse la final es ahora inútil). Pero la oportunidad comercial, la oportunidad de hacer algo de dinero, reside en vender la camiseta el día de la final a la salida del estadio.
¿Qué hacen con las que no sirven? Dicen que unas pocas (muy pocas, que el americano no tira el dinero) se venden a 1′00 € (al precio de coste, quiero decir) para coleccionistas, rarillos, nostálgicos, ilusos, bromistas, o para quien prefiera vivir de espaldas a la realidad. Hay quien dice, por contra, que es imposible hacerse con uno de estos objetos desclasificados.
Sea como sea, el resto se reciclan (son de algodón ¿…?), recuperando el comercial una mínima parte de la inversión. Otros dicen que es la propia NFL quien se encarga de enviar este material inservible al tercer mundo o/y a zonas donde hay desastres naturales o/y guerras; esto me suena a cuento de hadas, pero es posible que sea así y la NFL sepa sacar provecho de su gesto altruista aumentando el prestigio de su imagen.
No me digan ahora que esto ya se hace en España, porque me arruinan el artículo y lo borro acto seguido.
7 de junio de 2005
http://www.agujadebitacora.com/2005/06/final-de-copa/trackback/(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)





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(Jean Dolent)















Te voy a decir, Luis, como funcionaría el asunto este de las camisetas en las Españas singulares y plurales, de llevarse a cabo algún siglo de éstos:
1. Primero habría que tener una autorización oficial de los clubes respectivos, emitida por la querida del presidente de uno y la criada del vicepresidente del otro; una vez conseguida, precisarías de los correspondientes visados del concejal de camisetas, del consejero autonómico de la cría del algodón, del secretario nº 3 de la diputación provincial (sector venta al por menor), del departamento de moda de la subsecretaría de asuntos comerciales y deportivos del ministerio de educación y cultura así como el visto bueno del comisario decimoquinto de la Unión Europea, ese que tiene el despacho en la sexta planta, puerta 8, sillón M del parlamento europeo.
2. A continuación, habría que solicitar un préstamo al 14,3 % TAE al BBVA (o similares) con el que poder pagar el coste de la materia prima, de los medios de producción y de la fuerza productiva. De este modo habría un pequeño capital inicial que se podría aplicar a la creación de las camisetas de ambos equipos finalistas, descontado un 20 % para la SGAE por los derechos de autor (hay que pagar al tío que inventó la palabra “algodón” y al sastre que tiene la patente de cómo se hace una camiseta), un 20 % al gestor que llevará la gestión en negro (caja B) del negocio y otro 20 % en minucias fundamentales, que no enumero por ser claramente delictivas.
3. Una vez cumplidos todos los pormenores, confeccionarás y harás las camisetas…para el año siguiente porque entre tanto trámite oficial el partido de este año ya habrá pasado . Pero si hay suertecilla y la cosa burocrática va rápida, podrás exponer las camisetas la mar de ilusionado a la salida del estadio siempre que antes no te las haya robado una banda búlgara o caribeña. (Si así fuese, lo mismo tienes suerte y las ves al cabo de varias semanas en uno de esos múltiples mercadillos en que la mitad de lo que se ofrece es robado o sisado y las puedes recomprar). Hemos quedado que has tenido suerte, así que empezarás a vocear pidiendo 30 euros por algo que sólo te costó 30 céntimos (hiciste una subcontrata con los chinos del todo a cien de la esquina) y las del equipo perdedor las regalaras con las del vencedor (2 por 1, que aquí el que compra siempre quiere adquirir gangas o pensar que no lo han engañado del todo y porque nadie en sus cabales que sea buen español se compra nada que huela a perdedor).
4. Con un poco de suerte, el próximo negocio irás a hacerlo a otra ciudad, pues de querer repetir a las puertas del mismo estadio en otro partido importante, te encontrarás a centenares de aficionados con ganas de hacerte tragar la camiseta que les vendiste (y la que les regalastes) pues resulta que a la primera lavada la del Barcelona perdió el color y se parece ahora a la del Madrid, y la del At. de Bilbao ha encogido, convirtiéndose en camisetilla de bebé lo que antes era camisetaza de un león. A esas alturas, al chino del todo a cien ya lo habrá enchironado la policía por envenenar con los rollitos de primavera a medio barrio, a los del BBVA los tendrás detrás tuya pisándote los talones con la navaja en la mano pidiendote el TAE extra que se les olvidó comunicarte en la última entrega; los de la SGAE te tendrán preparada la horca pues no les pagaste los derechos de autor del inventor del alfabeto (un despiste tuyo) y los de Hacienda te esperarán en un callejón para hacerte una auditoría y dejarte (impuesto por aquí, gravamen por allá) en pelota picada y con unas mano delante y otra detrás.
y 5. Te haya ido bien o te haya ido mal, al final mandarás las camisetas sobrantes a la mierda, te irás al bar a ponerte de cerveza y harto de todo te acercarás a la oficina del INEM a pedir el subsidio de paro y un psicólogo para que te cure la depresión. Y si quieren que trabajes, ¡que te den un puestecillo de vendedor en el Corte Inglés!
Pues sí; sí que tienes razón. Ahora bien, ¿crees que en Cataluña la cosa funcionaría?
Estos catalanes son más comerciantes (lo han sido siempre), y aunque no dan duros a peseta, sí creo que son capaces de dejarte ganar 2 si ellos ganan 1 que no tenían pensado ganar.
Si tu respuesta es sí, entonces entiendo aquella pancarta de “Catalonia is not Spain” (o algo así que era lo que ponía). Si tu respuesta es no, entonces estamos perdidos. Mejor nos hacemos a la mar.
Se te ha olvidado poner ese dinero negro que habrá que entregar en concepto de comisión a un tipo gris que lo cogerá con guante blanco. Saludos.